Así es corría el mes de Enero del 2003, para ser exactos
era el día primero y como cayo en sábado, pues no hubo
chamba y nos fuimos mi hermano José y yo a dar una vuelta al
cerro (Gomar), haber que veíamos por ahí, bueno compramos
algunas cosas para comer y preparamos la casita y los sacos de dormir
ya que nos quedaríamos a campar ese día, salimos mas o
menos como a los 8:30 de la mañana y estuvimos esperando el camión,
ya que no había quien nos llevara decidimos tomar el camión,
para no dejar la camioneta sola y le pudiera pasar algo, además
de que el cerro a donde fuimos esta muy cerca como a unos 5 km., del
pueblo de donde vivimos (Jacona, Michoacán.).
Ttomamos
el camión y en 15 minutos estábamos subiendo, no sin antes
armar una escopeta que llevábamos desarmada entre un saco de
dormir, por si acaso salía algo por ahí, seguimos subiendo
durante casi dos horas, porque aunque el cerro se ve chico siempre ya
caminando se hace algo largo y de vez en cuando nos parábamos
para tomar un poco de aire y agua para seguir y admirar los paisajes
que como ustedes saben, es como si estuviera uno en su casa.
Ya estando
en la punta del cerro nos instalamos y nos dispusimos a espiar, ya que
en una parte de el cerro en la temporada de lluvias se hace un charco,
y ahí llegan palomas barranqueñas y a veces un que otro
venadito que anda por ahí desbalagado. Así paso la mañana
espiando a las dichosas palomas y un que otro animal que se arrimaba
a tomar un poco de agua, ya en la tarde entre mi hermano y yo llegamos
a juntar creo que 4 palomas, porque aunque no lo crean son muy listas
tiene que estar uno como estatua y en cuanto menos piensen sonarle un
plomazo
Después
de las cinco de la tarde decidimos ya no hacer disparos, ya que en ese
charquito de agua se han llevado uno que otro cola blanca (venado),
así paso la tarde sin nada que se acercara al mentado charco,
serian como las 6:00 de la tarde cuando se soltó un aire pero
muy fuerte, casi nos quería levantar a mi hermano y a mi de donde
estábamos.
Más
tarde nos salió un gato montés, al que no quisimos tirarle,
lo dejamos ir. Eso si, el aire seguía con más fuerza y
ya oscureciendo refresca mucho por estos rumbos y el frío se
estaba poniendo bueno. Entonces le digo a mi hermano, sabes, hay que
armar la casita y en eso estábamos cuando dice mi hermano ¿Y
LOS TUBOS? Así es señores, nos quedamos a dormir solamente
con los sacos de dormir a la intemperie, con el aire tan fuerte que
estaba haciendo y para acabarla le sumamos el frío, ya que sin
los tubos pues no pudimos armar la casita.
Espero
este relato les sea de su agrado, y gracias por su atención.
Atentamente
Francisco Zamudio V.