Cazar
para preservar
María del Carmen Salazar
Mejor
negocio que la ganadería, la conservación de venado,
borrego cimarrón y otras especies cobra auge en Sonora.Para
salvar una especie de la extinción lo mejor es que se
permita cazarla, afirma Alejandro Camou Aguirre, dueño
de ranchos cinegéticos.
Personas
que se dedican a esta actividad y hasta algunos biólogos
coinciden que permitirles a los dueños de los ranchos
ser los propietarios de los animales silvestres que hay en sus
terrenos es la mejor forma de que una especie se conserve.
Él
lo explica de una manera sencilla: Si la fauna silvestre que
se encuentra en el territorio de una persona es considerada
su propiedad, esa persona estará más motivada
a cuidar esos animales.
Un
permiso para cazar venado bura puede variar de 4 mil a 7 mil
dólares, un venado cola blanca le puede dar a ganar a
su dueño de 2 mil a 3 mil dólares y un permiso
para borrego cimarrón, uno de los mayores trofeos para
cualquier cazador, ha llegado a subastarse hasta en 289 mil
dólares.
"El
mejor incentivo para cuidar la fauna es la cacería, porque
es negocio y como es un recurso renovable no te lo vas a acabar",
dice Camou Aguirre, "nadie mataría a la gallina
de los huevos de oro".
Aumenta
población
Las cifras sobre la población de borrego cimarrón
parecen demostrar la misma teoría, pues en Sonora de
una población de 900 animales en 1978, para 1998 se estimaba
que existían 2 mil 500, según estudios de investigadores
de la Universidad de Arizona.
Informes de biólogos estudiosos de este problema señalan
que entre 1940 y 1960 había cotos de caza en Sonora que
con el tiempo desaparecieron y surgió la cacería
libre que siguió así hasta 1990 y poco más.
En
ese tiempo se consideraba que la fauna silvestre era exclusivamente
propiedad de la Nación, lo que generaba desinterés
de los propietarios de los terrenos por vigilar y los cazadores
furtivos entraban a los predios.
Como la cacería del venado bura era muy demandada y la
Federación no podía cubrir todas las peticiones
de permisos, se permitió que en 1991 y 1992 surgieran
los primeros criaderos de fauna silvestre, así el propietario
podía aprovechar estos recursos.
En 1992 ya se dan las primeras cacerías de aprovechamiento;
en ese entonces existían seis criaderos. Actualmente
son cerca de 800 unidades de manejo para la conservación
de la vida silvestre (UMAS) las que hay en Sonora.
En 1996 la Ley General de Equilibrio Ecológico reconoce
que aquellos particulares que tengan un programa para el manejo
de la conservación de recursos naturales en sus propiedades
pueden ser autorizados para ser beneficiarios de los aprovechamientos.
Con ello los dueños de las tierras empezaron a prestar
más atención al cuidado de los animales que podían
hacerlos ganar dinero, así que levantaron cercos para
impedir la entrada de cazadores furtivos, pusieron vigilancia,
colocaron abrevaderos y comederos, con lo que lograron que las
poblaciones de animales crecieran.
Alejandro Camou Aguirre ejemplifica con el caso de los borregos
cimarrón que hay en una de sus propiedades, hace cinco
años eran diez animales, hoy son 50.
Lugares
redituables
La opción de diversificar sus actividades y aprovechar
la fauna silvestre que hay en sus terrenos es una alternativa
muy atractiva para los ganaderos.
Por ejemplo, permitir cazar un venado cola blanca en sus predios
puede dar a ganar a un propietario un promedio de 2 mil 500
dólares, mismos que podría obtener con 10 vacas
que le produjeran 8 becerros si los vendiera con una ganancia
de 300 dólares cada uno.
Un permiso para borrego cimarrón, que según la
calidad del animal puede cotizarse hasta en 289 mil dólares,
podría significar lo mismo que la venta de hasta 963
becerros.
En el caso de los animales silvestres no hay problema si las
lluvias no se presentan, pues están adaptados a las condiciones
del clima y en lo que se invierte es en tener a un técnico
responsable especialista en el manejo de fauna, en cercar, colocar
algunos abrevaderos y comederos.
La mayoría de los ganaderos también hacen inversiones
en las casas de sus ranchos, pues brindan todos los servicios
y comodidades a los cazadores, tales como hospedaje y comidas,
el apoyo de un guía e incluso, si lo requieren, hasta
las armas que utilizará para cobrar la pieza.
Lo ideal para mantener las dos actividades, tanto la cinegética
como la producción de ganado vacuno, indica Camou Aguirre,
es cuidar el equilibrio entre ambos grupos de animales.
"Se debe tener la cantidad de ganado que no te afecte si
no te llueve, porque pasa un año que no te llueve y te
acabas el rancho...", dice, "la fauna no necesita
que le llueva, hay que buscar un equilibrio entre la cantidad
de venados y la de ganado, así tienes menos presión,
pero no dejas de percibir ingresos".
Así el que uno de los principales beneficiarios de un
permiso de caza pueda ser el propietario de un rancho, no sólo
se ha convertido en una importante derrama económica
para el Estado con ingresos de 25 millones de dólares
en el último año, también ha mejorado la
vida de la fauna silvestre.
El
Imparcial
8 de Febrero del 2003