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Me
permito llamarme cazador porque realizo una actividad deportiva
que en un tiempo el hombre realizo por necesidad, y que ademas de
ser un hobby y una distraccion para los fanaticos de San Huberto,
tiene una razon natural de ser, al colocarnos como uno mas de los
depredadores de los animales, siempre que lo hagamos en condiciones
de justicia y sin otra ventaja que la de la razon y de nuestrtas
armas, que de por si ya es demasiado.
No
voy a darme golpes de pecho ni asustarme de la practica de las fareadas,
pues en mas de una ocasion la practique, sobre todo con los conejos
y las liebres, y solo unas 2 veces con los venados, mas en este
caso nunca tuve la oportunidad de cazar de carro, sino a pie, en
el cerro bravo, y afortunadamente para los venados, ni un solo ejemplar
fue siquiera visto de esa manera.
Yo pienso que a lo mejor la mayoria de nosotros esta en el mismo
caso, probablemente me equivoco, mas en defensa de algunos linterneros
he de decir que no es tan simple como parece, y que sus buenas friegas
se acomodan quienes practican este "deporte".
Es evidente que el uso de la lampara es un mal ardid que se les
juega a los animales, pues ellos se descubren por el brillo de sus
ojos, sin ver a su enemigo, y en los mas de los casos son atraidos,
por razones que desconozco, hacia las luces, como les ocurre a los
bichos que siguen la luz.
Con el uso de estos artefactos puede el animal ser descubierto a
boca de jarro, sin darse cuenta de que es lo que tiene ante si,
y en el caso particular de los venados, cuando no estan ya "lampareados"
por otros, se quedan estaticos, esto lo he escuchado de platicas
con linterneros, pues nunca he tenido la suerte de ver los ojos
en el monte, solo con venados domesticados, a quienes les hemos
arrancado destellos de un azul verdoso o rojo intenso preciosos.
El principal inconveniente, fuera de lo etico o no de su practica,
es que con la lampara no se puede saber a ciencia cierta el sexo
o el tamaño del animal, salvo raras excepciones, ademas de
que el practicante de esto no se detendra ante un solo ejemplar,
sino que continuara su practica hasta que las pilas de su faro o
la gasolina de la camioneta se lo permitan.
Yo hasta ahorita no conozco un solo lugar al que haya ido de caceria
de venados, cuando menos aqui en sinaloa, en el que no se prectique
la encandilada, y lo que es peor, en temporada de veda, como es
el caso del verano, ya que los rancheros y muchas personas de la
ciudad tambien, fijan la temporada en los meses de julio en adelante,
con las primeras lluvias, pues el venado tiene una costumbre que
lo pierde, y es que despues de una lluvia vespertina o nocturna,
le encanta salir del monte a los lugares limpios, donde retoza y
se evade de los tabanos que lo acosan en la maleza.
Imaginense nomas a un "cazador" que espera las lluvias
para salir a aluzar amparado en la falta de vigilancia, en esos
meses en que las hembras estan por parir o tienen sus crias recien
nacidas, y que los machos tienen las llaves en nacimiento o con
terciopelo, eso no es justo para los animales.
¿Que
tan grande es el afan de matar como para sacrificar un animal en
esas condiciones? ¿Se esta el cazador muriendo de hambre
como para salir a aluzar, aun sabiendo que la carne no es de lo
mejor en ese tiempo?, yo realmente no lo entiendo, y miren que he
dictado conferencias sobre el ejercicio responsable de la caceria
ante todo tipo de personas, pero pues sigo presenciando estas practicas.
Estoy de acuerdo en que la cuestion de la depredacion es un asunto
de cultura, principalmente, pero tambien la autoridad debe de hacer
algo al respecto, yo no veria nada de malo en que se vigilara realmente
el ejercicio de nuestro deporte, no de llegar al extremo de prohibir
la caceria, afortunadamente no estamos en esa circunstancia, péro
si a destinar mas recursos, y a pedir por que no, que nosotros mismos
denunciemos la practica furtiva e ilegal del mismo.
Se que es mucho pedir, pero algo podemos hacer entre todos para
ayudar a preservar los recursos con que contamos, y cuando menos,
en mi caso particular, a mi si me gustaria legar a mis hijos y nietos,
la posibilidad de practicar este deporte que tanto nos apasiona
y a algunos hasta obsesiona.
Muchas
gracias.
Lic.
Jose Antonio Rubio Cervantes
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