Siempre checa las miras.

 

Independientemente de que tan confiable ha sido siempre tu rifle los problemas siempre aparecen. La humedad, la lluvia, el frío y el ambiente seco, un fin de semana en un campamento, o unos días en una casa caliente, pueden alterar la madera de la culata y cambiar el punto de impacto de la bala.

Aún y cuando el rifle se transporte en un estucho apropiado, las vibraciones en un camino malo pueden aflojar los tornillos de la acción o los de las bases del telescopio.

Probablemente al final de la temporada le fallarás al venado más grande que hayas visto. Vas al campo de tiro y encuentras que el rifle está pegando 9 pulgadas arriba y 5 a la izquierda.

Verifica en forma rutinaria la alineación del telescopio, sobre todo después de un viaje largo, si
el rifle se ha caído o ha sufrido un golpe.

Una cosa es apuntar un rifle y otra conservarlo en ese estado.

Saludos.
Rafael Adame
adamelinares@yahoo.com

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