San Huberto, Santo Patrono de los cazadores.

El pasado día 14 de diciembre, coincidí con Hubert Thummler en el viaje a Monterrey, ciudad donde don Adrián Sada sería condecorado por la Orden de San Huberto.

Como le pasa a la mayoría de nosotros, no tenía idea de la existencia de dicha "orden" ni de lo que significa, por lo que le pregunté a Hubert al respecto. Él me explicó que era una agrupación de cazadores, principalmente europeos y de mucho abolengo, que nombraban a sus miembros "caballeros" y que habían tomado el nombre del santo patrono de los cazadores como emblema de su agrupación. Sin embargo, tampoco sabia cuáles eran sus fines ni que hacían ni que se requería para ser miembro de dicha orden. Habían despertado mi curiosidad y, durante la comida en casa de don Adrián, le pregunté todo esto al señor José Manuel Escorial, enviado especial para condecorar a don Adrián Sada.

El señor Escorial me contestó que él sólo daba información a mi competencia, o sea a Rafael Ayala, editor de la revista Safari. Yo le comenté que, a pesar de ser dos publicaciones distintas, yo era amigo de Rafael y nunca había considerado como competencia ni a él ni a su revista ni a ninguna otra publicaci6n de este tipo, pero aun así no me dijo nada. Pensé que tal vez no era oportuno en esos momentos solicitar dicha información, por lo que le pedí su dirección electrónica, a la cual me dirigí días después para insistir en ello. La respuesta fue casi igual... el señor Escorial me pidió que hablara con Jesús Yurén al respecto. No considerando que dicha información sea tan importante como para seguir molestando a mis amigos, invito a nuestros lectores a que lean la revista Safari, donde, tal vez, nos hablen sobre este tema.

 


Basílica de San Huberto

Por otra parte, Hubert si pudo relatarme la historia de dicho santo, la cual transcribo a continuación:

San Huberto fue un noble caballero, hijo del Duque de Aquitania, nacido en el año 650 en Bélgica. Cuenta la leyenda que, un Viernes Santo, Huberto andaba de cacería con su jauría cuando, del interior del bosque, salió un venado al que siguieron los perros. A poco caminar, todo el bosque quedó en silencio; Huberto, extrañado, se internó en el bosque y, en un claro, vio a sus perros echados al lado de un hermoso ciervo, en medio de cuyos cuernos brillaba una cruz. Dedicado desde ese momento a promulgar la palabra de Dios y el amor al prójimo, Huberto fue canonizado por el Papa Sergio 1. Se celebra su fiesta, en toda Europa, el día 3 de noviembre, se le considera como El Santo Patrono de los Cazadores.

Otra cosa muy interesante que me comento Hubert, fue del proyecto -en aquel entonces, mismo que hoy es una realidad-, de llevar de cacería a un niño ciego de nacimiento.

El niño se llama José Eduardo Iga Moses, y Hubert lo conoció en un Safari Sensorial realizado en la ciudad de Saltillo, Coahuila, durante la convención del Safari Club Norte de México. A instancias de Luis Horacio Salinas, presidente de dicho club, Hubert se dedicó a transmitir sus conocimientos a un numeroso grupo de niños discapacitados, valiéndose de las pieles de distintos animales, las cuales podían tocar para sentir sus distintas texturas y ampliar los conocimientos que se les estaban trasmitiendo. José Eduardo fue uno de los mas interesados, y "bombardeó" a Hubert con preguntas de todo tipo. Al terminar el curso, Hubert se sintió tan conmovido que tomando al niño de la mano lo llevó a la exposición de animales disecados para que los pudiera tocar y se diera mejor cuenta de sus detalles.

Fue tan grande la afición que dicho niño manifestó, que Hubert y Luis Horacio decidieron organizarle una cacería de venado cola blanca en enero de este año.


José Eduardo practicando con Luis Horacio Salinas.


José Eduardo Iga Moses
con su trofeo.
Después de un par de sesiones de entrenamiento, que Luis Horacio le dio a josé Eduardo en el campo de tiro con un rifle calibre .243, el niño estaba listo para la cacería verdadera. Así que Hubert y Luis Horacio lo llevaron al rancho "El Siete" en las cercanías de Saltillo, propiedad de los hermanos López Alanís, quienes también cooperaron con esta labor encomiable.

Después de buscar por un buen rato al animal adecuado, localizaron a un venado que comía maíz en una de las brechas. Hubert describió la escena, Luis Horacio puso el rifle en manos del niño ciego y se colocó a sus espaldas. El niño sostenía el rifle con pulso firme y Luis Horacio, mirando a través del telescopio por atrás del niño, apuntó al venado. Como lo habían practicado anteriormente, a la señal de Luis Horacio, el niño jaló del gatillo, consiguiendo abatir al animal.

La emoción y el entusiasmo de José Eduardo fueron tan grandes que no dejaba de abrazar y palpar a su presa.

CAZA MAYOR felicita muy efusivamente a Hubert Thummler, a Luis Horacio Salinas y a todos los que participaron en este proyecto, por su gran calidad humana y, por supuesto, a josé Eduardo por esa gran afición y por su hermoso trofeo.

Caza Mayor México
Germán Rivas
Noviembre de 2002

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