Tal interrogante
debiera tener una respuesta obvia, sin mas explicaciones. Debemos salvar
al jaguar solamente porque aún está vivo, porque tiene
derecho a vivir. Tal vez esta breve respuesta pudiera ser suficiente,
así sin mas. Sin embargo podría agregarse... y no solo
al jaguar sino a todas las especies animales y vegetales cuya presencia
en el mundo natural es de la misma condición que la nuestra y
con los mismos derechos como parte importante de la biodiversidad.
Proteger
la vida de las especies es un hecho que no requiere explicaciones, es
una obligación del ser humano . Pero específicamente la
responsabilidad tiene por fuerza que ser acogida en la sensibilidad
de todo aquel que cuenta con el don del discernimiento. Es muy importante
la toma de conciencia de este hecho respecto a que todas las especies
vivientes son parte de la telaraña que constituye el tejido del
mundo vivo. Todas son importantes y todas cumplen con una función
.
Porque
dentro del verdadero acervo cultural de cualquiera, la actitud de conservación
es obligada. Es una disyuntiva ineludible del hombre culto. No es posible
sustraernos a la responsabilidad que se abre ante nosotros cuando llegamos
a comprender la trascendencia de cuidar el equilibrio que hace posible
el bienestar del mundo en que vivimos .
Tal vez la referencia al Jaguar, debiéramos solo considerarla
como especie simbólica indicadora del estado de salud de los
ecosistemas donde habita. Sin embargo no solo es esta especie la que
debiera preocuparnos, sino la biodiversidad tanto de mamíferos,
como aves, peces y reptiles sin olvidar al mundo vegetal .
El jaguar
es el felino mas grande de América, es un bello animal cuya presencia
indica el estado de salud del ecosistema que habita. Es el predador
que regula el equilibrio ecológico de muchas especies . Ha sobrevivido
a pesar de la intensa persecución a que ha sido sometido, además
de la sistemática destrucción del hábitat que ha
tenido que sufrir. Esto último es lo mas dramático. La
desolación ocasionada por la pérdida sistemática
de selvas tropicales va de la mano con la desaparición no solo
del jaguar, sino de monos, loros, guacamayas, caobas, cedros, orquídeas
. Actualmente al jaguar se ha restringido su presencia a los sitios
mas alejados donde no ha llegado el desmonte irracional y donde los
furtivos no pueden fácilmente alcanzarlo .En México se
le sigue matando, como "trofeo", o en ocasiones como supuesto
peligro para los hatos ganaderos. Está bien probado que su acción
como devastador de ganaderías es muy relativa y no representa
un verdadero peligro que amenace la economía de las explotaciones
pecuarias
Comprender la función exacta de un ecosistema dado, no es cosa
sencilla, más aún cuando sabemos que la dinámica
en la naturaleza es compleja y cambiante, pero no es preciso que entendamos
todos el detalle del flujo energético del mundo vivo, es suficiente
con entender que existen especies que por la importancia determinante
de su participación en la secuencia de la cadena alimenticia
nos sirven de indicadoras para diagnosticar el estado de salud de un
hábitat determinado.
Es indudable que sin jaguares nosotros podremos seguir viviendo. Ninguna
catástrofe nos amenaza..... en forma directa e inmediata. Como
igualmente ha ocurrido con tantas especies desaparecidas y no solo especies,
sino ecosistemas completos, sin que la humanidad se haya visto en verdadero
peligro. En nuestro Continente existen miles de sitios donde se extinguió
el jaguar y la vida sigue igual. Es importante que se entienda el hecho
de que no estamos avalando impunemente la extinción de una especie,
solo se afirma que la pérdida de ésta , no puede afectarnos
de inmediato. Sin embargo no es solo el caso de una especie que se extinga,
ni el posible peligro que pudiera representar para nosotros. Se trata
únicamente de prender en nuestro interior una llamita de sensibilidad
responsable. De sentirnos maduros culturalmente hablando, de entender
la necesidad que tenemos del mundo natural. Comprender que no es necesario
tener una amenaza sobre nuestras cabezas para pensar en la conservación.
Y si finalmente fuera necesario contar con ese riesgo, pensemos que
al desaparecer una especie indicadora del estado de salud del ecosistema,
habrá motivo suficiente para alertarnos de que las cosas no están
funcionando.
Salvar
al jaguar debe entenderse como una bandera, una expresión simbólica
de conservación ambiental. Porque si el jaguar sobrevive será
porque hemos hecho lo suficiente para conservar su hogar. Sin espacio,
alimento y refugio no hay jaguares, . Por eso debe comprenderse el simbolismo
de este hecho, si el jaguar no desaparece tendremos la satisfacción
de pensar que la especie ha permanecido gracias a una serie de acciones
que lograron mantener todo un ecosistema en equilibrio y no será
solo el jaguar quien resulte beneficiado, sino una enorme biodiversidad
tanto vegetal como animal . Salvar al jaguar es un decir , la lucha
no debe pensarse en términos individuales, pues el esfuerzo no
es solo por éste, no, la lucha debería ser pensada en
términos integrales, que lleve como objetivo principal la conservación
del ecosistema, de tal manera que la consecuencia sea en benéfico
absoluto, de la biodiversidad que lo conforma.
Metas de
éste tipo deben ser causa de motivación favorable al sentir
que para nuestro beneplácito, lo silvestre continúa igual
que cuando lo vivimos por primera vez . Esa sensibilidad que nos llevó
un día a sentir el flujo adrenalínico del contacto íntimo
con la misma naturaleza a la que pertenecemos, esa misma que nos emociona
cuando sentimos la soledad del monte, el aroma de la hierba, el rocío
de la mañana, el grito de los loros, la algarabía de las
chachalacas, lo agreste de la montaña, la sensación emocionante
de ver saltar un venado, el canto del tapacamino alrededor de una fogata,
sin ruido de coches, ni ambulancias Esos pequeños detalles que
no son privativos del naturalista sino todo ser humano que se identifica
con su medio original. Estos ínfimos pormenores que por atavismo
hemos heredado de nuestros ancestros y que cada día nos parecen
mas sublimes, debieran ser suficientes para entender que todo ecosistema
debe ser respetado y conservado , no tanto como obligación humana,
sino como actitud natural, actitud que merece cultivarse con el único
propósito de dar sentido al comportamiento de respeto al mundo
que pertenecemos .
Cuando en la soledad de una profunda barranca escuchemos en alguna noche
el bramido de un jaguar, sabremos que por lo menos en esa cañada
aún se cuenta con el equilibrio necesario para su subsistencia.
Y eso da respuesta a la pregunta,
¿ porque debemos salvar al jaguar ?
Manuel
fuentes
trogon43@yahoo.com