Oso Café de la península de Kamchatka.

Capítulo I
La Travesía.

"No Hay que llegar primero, hay que saber llegar"

28 de Septiembre del 2005.

La guía nos lleva al Kremlin, un lugar lleno de lujos, cultura e historia. Es tan experta que nos adelanta y nos mete en las filas de las taquillas y entradas. Impresionan la vestimenta, las armaduras, los carruajes, las joyas, las vajillas y utensilios de los reyes y zares Rusos. Mas tarde visitamos algunas iglesias de los católicos ortodoxos.

Le preguntamos a la guía acerca de cual es el mayor orgullo de los rusos y comenta "nuestros héroes y nuestras batallas", estamos preparados para todo. Ellos se consideran a si mismos un pueblo siempre atacado, pero jamás vencido.

Por la tarde nos informan que saldremos ese mismo día rumbo a Kamchatka.

Nos damos ánimos, el espíritu esta en alto y en el aeropuerto conocemos a otro organizador cinegético (Alejo) que acompaña a Santiago su cliente (ambos españoles). Pretenden cazar moose y oso.

El vuelo de Moscú a Petropavlosk tomara muchas horas, pues tendrá escalas en Irkutsk y Khabarovsk. El avión ira repleto y con carga. Es grande, pero bastante viejo.

Desde el aire veo por primera vez Siberia, un paraje desolado, partido por un río inmenso, son las 9:37 a.m. del 4 de octubre.

Reflexiono en lo afortunado que soy, tengo a una mujer extraordinaria y maravillosa, en mis pensamientos esta aquí, justito a mi lado, se que me apoya e impulsa a realizar mis mas altos sueños. También estoy rodeado de mis hijos, que son excelentes. Aun acá en la lejanía, sobre el techo de Siberia todos están conmigo.

El cielo esta encapotado, pero al superar la bruma se vislumbra "el horizonte del fin del mundo", todo lo miro con un "color de esperanza".

Me siento inspirado y leo en mi libro de "Coello": "vivir no es necesario, navegar es necesario". Pase lo que pase, se que valdrá la pena haber venido hasta acá, vivir lo que he vivido, navegar lo que sea preciso. Quizás solo así se puede uno explicar como es que se llegan a cumplir los sueños.

Desembarcamos en el puerto de Petropavlovsk después de 13 horas de vuelo, la sala de recepción es el mismo estacionamiento, es de noche, hace frió quizás unos 5ºC sobre cero. A los 30 minutos nos entregan nuestros equipajes y todo es un caos, en una pequeña habitación que parece Romería. Nos peleamos las maletas pero los equipajes están completos.

Inmediatamente nos subimos a un mediano autobús, viajaremos toda la noche otras 9 horas, a mas de 100 kms/hr, sobre un camino de brecha. Cada 30 minutos el chofer se detiene a que fumen los pasajeros.

El cocinero (Dennis), el guía principal (Serguei) y el interprete (Andrei) se ponen ahogados con vodka. Amanecemos a las 7 de la mañana en una pequeña y remota población.

Esso es un poblado típicamente de estas regiones sub árticas, será el último punto "civilizado" de nuestra cacería. Las casas son de madera, bastante dañadas por los elementos. Las calles son de tierra que se mezcla con el hielo y el lodo.

La temperatura de sus casas es regulada por arroyos termales y vapor de géiser. La energía geotérmica es bien utilizada y se observan invernaderos familiares en donde cultivan tomates, pepinos y calabazas.

Llegamos a un pequeño hotel, es de troncos, esta limpio. Nos bañamos y almorzamos al típico estilo ruso, huevos fritos con cilantro. Pasamos al helipuerto y nos informan que no tienen hora de salida para nuestra aeronave.

Visitamos a un artesano local, quien nos vende garras de osos y llaveros de hueso ó marfil. Cuenta y nos actúa historias de cómo los osos han matado a personas y a los mas osados cazadores Norteamericanos ("que es lo que quieren", que nos de "mello"). Nos explica la técnica de "estacar" a un oso (matarlo con una estaca en forma de Y), lo cual en lo personal lo creo muy poco probable.

Regresamos al hotel y a las 4 p.m. nos avisan que nuestro helicóptero esta listo.

Comienza la Aventura en tremendo aparaton. Al tomar altura Kamchatka despierta a nuestros ojos, la belleza natural impresiona los sentidos. Montañas, ríos, cañones, arroyos, lagos y valles, aparecen por doquier. Lo que siempre buscaba en documentales, ahora era una realidad frente a mis ojos. Caemos en la cuenta de que no hay caminos, no hay brechas, no casas ni poblaciones.

El vuelo es placentero y tranquilo, hacemos una parada técnica por queroseno y después de una hora llegamos finalmente a nuestro destino, El campamento Base.

De prisa se baja el equipo y nos instalamos.

La facilidad es una instalación esculpida por la experiencia, bien diseñada, profesional y ordenada. Constara de dos pequeñas cabañas de triplay, una será para nosotros los cazadores, aproximadamente de 4 x 3 mts. Un sanitario, una regadera con agua caliente (también de triplay) mas una cocina de lona. Todo independiente e interconectado por medio de tablones en el piso para poder caminar "cómodamente" entre la difícil tundra. Enfrente se localiza uno mas de sus arroyos de aguas cristalinas, una lancha ligera de aluminio a turbina y el paisaje domina nuestra vista.

Por la noche nos presentan formalmente al staff. Como antes mencione el cocinero es Dennis quien nos mantendrá a base de estofados de res, pescado y pollo, además perejil, verduras, jamón y queso.

El jefe de la expedición es Serguei quien entiende ingles, pero no lo habla. Será una persona atenta, amable y servicial. El intérprete será Andrei, quien denotara gusto por la fotografía y la naturaleza. Se distingue por su amabilidad, su paciencia y su buena disposición.

Los guías principales y dueños de la facilidad son Art (a quien yo apodare "El Chechenio" por su aspecto de guerrillero), es sumamente serio pero confiable y el típicamente Ruso Alex (Gerardo).

Mi inseparable guía Koryak será André (serio, inexpresivo, servicial y comprometido) y su hermano Yennia.

De nuevo nos relatan historias sobre la peligrosidad de estos osos, incluyendo el ataque que Yennia sufrió el año anterior al tratar de defender a su manada de caribús (fue atacado por un oso de tres años). El animal le causo tales heridas que tuvo que ser evacuado de emergencia y en helicóptero (en que más). Yennia rehúsa mostrar sus heridas y no quiere mas tocar el tema (se le nota nervioso). Este año nos comentan la muerte de 4 ó 5 personas en el área por el ataque de osos pardos.

Exponemos las normas básicas de seguridad. El primero en disparar será el cazador, pero el guía tendrá la opción de hacerlo si se siente amenazado. Las pláticas serias comienzan a surgir.

Planeamos la cacería del día siguiente, exploraremos diferentes zonas, Gerardo y Alex en bote, Roberto y Art a caballo y por supuesto el más guey o "sease" yo a pie con André.

Comento que puedo caminar tres, quizás cinco, tal vez nueve kilómetros, en la pesadísima tundra de Kamchatka.

 

Capítulo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Regresar