Oso Café de la península de Kamchatka.

Capítulo VI
Irresponsabilidad o Ambición.

Por la tarde salimos a cazar, Roberto va con Art, yo con André. La llovizna arrecio desde que salimos del campamento. El licenciado caza al norte del campamento y un servidor al este. Ambos a los pies de las colinas.

André se nota confiado y bordeamos un rico arroyo, a señas me indica que a las seis cree que bajara un oso por determinado cerro, que lo acechemos y aparecerá.

Sopla viento fuerte y después lluvia. Me pongo todo el equipo disponible (gracias a Dios traemos de lo mejor disponible) sin embargo estoy helado. Se generaliza la tormenta y comienza a caer aguanieve. Pasan dos horas y André espera mi orden para regresar, pero yo decido soportar la pertinaz ventisca. Ahora esta cae horizontal.

Pasamos muy mala espiada y regresamos al campamento.

Mi relación con André es buena, es un tipo muy callado, no habla palabra de ingles, nuestro lenguaje es la mímica. Pero conoce cada vereda de oso que pasamos, sabe de cada arroyo y se que es un hombre confiable. Maneja su cuchillo como jamás vi a otro hombre, es muy filoso y lo mete a su funda a través de su mano, pero sin mirar. Como dije antes la servicialidad y el valor son la regla y no la excepción.

Los animales salvajes son su mundo y su sustento. Los ven como medio no como deporte además los respetan demasiado. Creo que es difícil que un solo Koriak se aventure a cazar a un oso maduro adulto. Los matan cuando tienen la distancia y la ventaja, pero no los buscan pues los osos deambulan libremente muy cerca de la villa. Saben lo peligrosos que son y lo viven en carne propia. No abandonan su rifle prácticamente nunca. Yo pienso que montear sin un arma en estos lares es algo cercano al suicidio.

Durante la cena tomamos sopa Coreana (deshidratada), Roberto no come mucho (por no ir al baño). Como en otras ocasiones en mi vida mi boca crece mucho y cometo mi mayor irresponsabilidad en el viaje.

Al llegar al campamento base, Art había comentaba acerca de la posibilidad de salir en la noche con una lámpara cerca del campamento pues siempre había osos por ahí. En esa ocasión íbamos llegando, nos sentíamos enteros y nos parecía inapropiado (aunque legal acá en Rusia).

Alrededor de la villa parece haber mucho desperdicio de salmón ya que los Koriaks solo aprovechan el filete. Con esto en la cabeza y después de tantos días en "tizna", me creció el hocico y comento este punto. Entonces El "Checheno" me mira con incredulidad, como pensando; "sabes bien lo que dices buey", quizás mas por orgullo y valor que por convicción , contesta "OK"………………………...

A las 10 p.m. tocan a mi puerta y salimos con minúsculas lámparas de cabeza Art, André y yo. Si de día te caes imaginarlo de noche. Caminamos unos 500 mts con rumbo sur de la casa, bordeando cuidadosamente el arroyo y con las luces a nuestros pies. Yo me siento tranquilo y sereno (que tan grandes pueden ser estos ositos). Nos acercamos a un islote y atravesamos el arroyo para llegar hasta el.

Ahí se localizan dos grandes árboles. Art me señala con la lámpara y oh sorpresa; arañados desde una altura de unos tres metros. Si señor ahí marcaba su territorio un enorme oso café. (pensé pero que buey seré).

Apagamos nuestras luces y nos dispusimos espalda a los árboles.

Ya no hay tiempo de rajarse, estos canijos me dejan en el extremo derecho. Y pienso, si me llega el oso me comerá a mi primero.

La noche era oscura, el arroyo rebosaba de salmones y cada coletazo mandaba mi corazón al tope. Entre el agua y los peses, mermaban mi valor y mis guías no se notaban más tranquilos pues volteaban frecuentemente en diversas direcciones.

Volteé hacia las ramas altas de los árboles y las vi, repletas de angelotes agitando sus alas como para alejar al canijo osote.

Primero sentí valor, después sentí miedo y al ultimo coraje por pendejo.

A como me acorde del famosísimo de mi "Tío Nacho". Como se hubiera carcajeado.

A la hora y media regresamos al campamento, afortunadamente sin novedad.

No me daría cuenta de la tontería tan grande que había cometido hasta entrado el día siguiente.

 

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