Relatos de cacería.

 

Corría el mes de Noviembre del 2001 era la temporada de caza para el venado cola blanca, recibí la invitación de mi compadre Lencho para asistir a su población que se encuentra en los limites con Puebla, consiguió el permiso con las autoridades y nos dispusimos a asistir, después de esperar por casi un año la salida estábamos mas que puestos, Ángel, Floreal y un servidor.

Nos dispusimos a partir después de haber cumplido con una jornada de trabajo, pasamos a un supermercado a dotarnos de víveres, era un viernes y teníamos pensado hacer campamento y permanecer ahí hasta el domingo.

Llegamos a la comunidad, pasamos por Lencho, su tío y otros cuatro arreadores, con sus respectivos perros para encaminarnos a los predios donde se iban a realizar las arreadas, el monte es muy parecido al de el norte es semidesértico con grandes huizaxovos (Cactus) y mucha breña, uña de gato, lechuguilla, zarza, parece mentira que todas las plantas tengan espinas y que los venados y jabalís escojan esos lugares pero en fin, el campamento lo hicimos al lado de un río bastante caudaloso, llegamos ya tarde eran como las 2:00 de la mañana, en ese momento pusimos casas de campaña, lonas, catres una pequeña fogata en medio del campamento, como es costumbre un buen café, (no es por presumir pero mi suegro tiene un finca de café en un lugar llamado Pluma Hidalgo, Pochutla, Oaxaca, y la verdad es reconocido a nivel mundial).

En un momento nos dieron las 4:00 de la mañana y hasta que un servidor le dijo a los demás del grupo "si no se duermen ahora lo van hacer en el puesto y lo peor es que ya vendrá el venado sobre ustedes", descansamos alrededor de una hora y me desperté, tengo la costumbre de despertar temprano y mas cuando tengo una obligación y máxime si es por la cacería, pero como es de esperar algunos estaban bien dormidos y la verdad les tuve que patear los pies pues estaba bien calientitos en las casitas de campaña y las bolsas de dormir.

Empezamos la caminata para llegara a los puestos, para esto ya eran las 5:30 de la mañana todavía estaba oscuro, se alcanzaban a ver algunas estrellas y la luna llena, que nos permitía ver sin necesidad de las lámparas, tuvimos que cruzar el rió que estaba crecido, imagínense a esa hora para cruzar tuvimos que quitarnos zapatos, calcetines y pantalón, el agua nos llegaba hasta el ombligo, bueno a mi que soy el mas alto del grupo algunos mas chaparritos les llegaba hasta el pecho, ya del otro lado y después de cruzar a los perros que se los estaba llevando la corriente, y después de dejar de burlarnos de Ángel, que resbalo con una piedra y cayo mojándose hasta el ultimo pelo y eso que esta pelón, pero eso si dejo su arma levantada y por suerte esa no se mojo casi nada, pues nos vestimos y a continuar la caminata, recorrimos alrededor de 5 kilómetros y se separaron del grupo los arreadores con los perros y los que íbamos a quedarnos en los puestos, y a continuar con la caminata otros dos kilómetros mas adelante empezamos a quedarnos en los puestos y después de hacer un reconocimiento, de donde iban a avenir los arreadores, de los pasaderos del venado y después de un sorteo de puestos, nos fuimos acomodando, nos deseamos suerte y seguimos adelante; en el primer puesto se quedo Ángel con su 22-250, que con la mojada, el frió y la caminada, ya estaba que se lo llevaba la huesuda, después me quede yo con mi 243, adelante Floreal con un 308 y por ultimo mi compadre Lencho con un 250-300 que le presté.

En ese momento me acomode encima de una piedra con un cerro enfrente como a unos 150 metros de distancia y con unos 300 metros de rango de tiro, un poco enmontado pero si alcanzaba a ver perfectamente, se alcanzaba a ver aun la luna y la verdad era un paisaje que solo los cazadores podemos disfrutar y que algunas veces con eso nos damos por bien servidos, en lo personal algunas veces solo salgo para desestresarme de la ciudad y del trabajo. Se alcanzaban a ver desde mi puesto a la derecha Ángel y a la izquierda Floreal, a mi compadre Lencho ya no lo alcanzaba a ver, me volteé para la derecha y alcance a ver a Ángel que hacia sus necesidades físicas y vi que con el pantalón aun abajo apuntaba a algo y por mas que intentaba ver a que le apuntaba no alcanzaba a ver nada, escuche el primer tiro, mi corazón empezó a latir mas rápido y yo sin ver nada, momentos después vi correr un par de jabalís y les tire pero desgraciadamente no le pegue a ninguno, no es justificación pero su forma de correr es en forma de zig-zag, y eran tiros difíciles y lejos, nosotros tiramos con lente pero sin mampuesta, apenas se escuchaban los arreadores y los perros a lo lejos y ya había matado Ángel un buen Jabalí, y yo ya le había fallado a un par mas, momentos después a Ángel, le salió un Venado grande y también lo mató, era un 4 puntas de muy buen tamaño, con el tiro me salió a mi también un par de venados corriendo por toda la loma y le apunte bien al primero, al más grande, un buen macho de 6 puntas y al tirarle vi como rodaba hacia abajo, un buen tiro a las paletas y el segundo acelero la carrera le pude hacer dos tiros, uno atravesó su oreja, el segundo tiro lo pasó y le llego a Floreal quien gritaba impaciente ya déjenme algo, el lo remató con un buen tiro en las paletas y haciendo alarde de su buena puntería y con la justificación de que se estaba moviendo le pego otro buen tiro en la cabeza, después de esperar otros 30 minutos aproximadamente, a que terminara la arreada, poco a poco fueron llegando los arreadores al lugar de los tiros, y con esto empezamos a descender para llegar a una cañada donde nos juntamos arreadores y puesteros para ver las presas capturadas, y ahora si lo bueno a cargar los 3 venados y un jabalí que gracias a Dios habíamos cazado, después de comer un taco y platicar de algunas cosas chuscas de la cacería, caminamos hasta el campamento destazamos y preparamos una buena comida, de las tipas y la panza hicimos un consomé y de los lomitos sacamos unos tasajos(filetes) que para que les cuento, ya después de comer empezamos a recoger el campamento y regresamos a la población de mi compadre, donde repartimos la carne en partes iguales y nos despedimos con la promesa de el próximo mes volver, como ya teníamos suficiente no quisimos quedarnos un día más, la verdad no creo que sea prudente tomar más de lo uno necesita. Bueno amigos espero sea de su agrado y parafraseando a "Miguel de Cervantes Saavedra" en el prologo del Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha,

para que a su sombra, aunque desnudo de aquel precioso ornamento de elegancia y erudición de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de los hombres que saben, ose parecer seguramente en el juicio de algunos, que no conteniéndose en los límites de su ignorancia, suelen condenar con más rigor y menos justicia los trabajos ajenos: que poniendo los ojos la prudencia de Vuestra Excelencia en mi buen deseo, fío que no desdeñará la cortedad de tan humilde servicio.

Saludos.

Julian.

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