Muchos
de los grandes trofeos de caza parecen haber sido obtenidos
por pura suerte. Cada año se sabe que cazadores con poca
experiencia, y aun primerizos, obtienen venados muy grandes.
Tales sucesos son clasificados como "suerte de principiante".
Otros buenos trofeos son obtenidos en forma casual. Alguien
va con la idea de matar el primer venado que le salga y termina
con uno que obtiene el primer lugar en su club o región.
A esto se le llama estar en el lugar correcto en el tiempo apropiado.
Es
cierto que a pesar de los mejores esfuerzos para buscar un buen
lugar para cazar y el uso de las mejores tácticas par
hacerlo no se puede ganar a fenómenos como la suerte
del principiante y el de estar en lugar correcto en el tiempo
apropiado. La suerte juega un papel importante en cualquier
cacería. La suerte se puede definir como " cuando
la preparación encuentra la oportunidad", pero esto
no implica que la mejor preparación del mundo implique
siempre una oportunidad. No importa que tan bien se planee y
ejecute una cacería, una buena cantidad de factores están
fuera de control. Nadie puede controlar el clima o los movimientos
de los animales salvajes.
Algo
que puede estar bajo su control es su propia persona. Lo que
debe recordarse siempre es que cuando un cazador tiene suerte
es que hizo lo correcto en aquellos segundos en los que se le
presentó la oportunidad. Si no lo hubiera hecho todo
se reduciría a la historia de otro venado grande que
se fue..
Se
habla mucho de cómo predecir el comportamiento de los
venados, de donde poner el espiadero, la forma de llamar a los
venados, etc. Esta información puede ser valiosa cuando
se esté en el lugar correcto en el tiempo apropiado,
pero no se comenta mucho acerca de que estando en el lugar correcto
en el tiempo apropiado, lo que se decida hacer o no hacer, determinará
el éxito o fracaso de la cacería.
Superficialmente,
el momento de la verdad se reduce a levantar el rifle o el arco,
dirigir la bala o la flecha al lugar apropiado, y enviarla.
Esto es, en algún grado tan simple como eso. Esto es
una razón por la que existe la "suerte del principiante".
Nadie les ha dicho a los novatos que tirar a la caza es algo
muy difícil, y así, cuando se les presenta la
oportunidad, solo lo hacen.
Desafortunadamente,
solo por muy poco tiempo somos novatos, Ahora, después
de subir innumerables cerros o temblar de frío por muchas
horas en los espiaderos, comprendemos lo precioso y difícil
de obtener que son las oportunidades de cobrar una pieza, sobre
todo si se trata de un trofeo. Cuando se presenta la oportunidad,
sigue siendo un asunto relativamente simple el hacerlo, pero
ahora nuestras acciones son facilitadas, o estorbadas, por toda
la experiencia y conocimientos que hemos ganado.
Existen
varias consideraciones críticas en el sencillo acto de
tirarle a un animal y ninguna de ellas puede ser ignorada. El
equipo correcto y la destreza para usarlo son esenciales. Es
bueno leer y escuchar a los expertos acerca de cómo tirar
bien, pero hay un límite en esto, para tirar bien hay
que practicar. La práctica es esencial. Por supuesto
se debe conocer el equipo, conocer exactamente como está
apuntado el rifle o exactamente a que distancias están
fijadas las miras del arco. Se debe tener también un
conocimiento de la anatomía del animal que se caza de
modo que se pueda disparar a las partes vitales del mismo.
Supongamos
que se ha hecho todo esto. Se ha seleccionado el equipo apropiado,
se ha practicado adecuadamente, conocemos nuestro equipo y la
anatomía del animal. Se han usado buenas técnicas
de caza y estamos en el área que produce la clase de
animal que buscamos. De hecho, hemos conjuntado todo tan bien,
que el trofeo está ahora dentro de nuestro alcance. Todo
lo que queda es "solo hacerlo". Pero aun quedan cosas
que pensar. Se puede creer que algunas veces no hay tiempo de
pensar nada. Algunas oportunidades son tan rápidas que
lo que se hace es por puro reflejo, o no se hace nada. Aquí
es donde la práctica constante del tiro en las posiciones
que se presentan en la cacería es absolutamente valiosa.
Tener suficiente práctica de modo que el cuerpo y las
manos sepan que hacer de un modo automático es bueno
en esas ocasiones, y que tratar de conectar el cerebro es solo
hacer mas lento el proceso y el disparo más difícil
o imposible.
La
mayoría de la veces, disparar a un animal no se hace
en forma instantánea. Tanto si se ha completado un acercamiento
o esperado la pasada, lo más probable es que se tenga
la presa a la vista por varios segundos. El cerebro se involucra
y se deben tomar decisiones. Disparar ahora?. Disparar después?
Esperar hasta que se detenga o tirarle caminando? Se saldrá
de la maleza o presentará un mejor ángulo, o estará
mejor ahora que después? Son decisiones críticas
que decidirán el éxito o la falla en forma más
determinante que todo lo que se haya hecho antes.
La
decisión hecha en presencia del animal se puede llamar
"la oportunidad en el disparo" porque todo se decide
exactamente cuando se escoge apretar el gatillo o soltar la
flecha. En general existe un límite muy estrecho entre
tirar demasiado pronto y en esperar demasiado tiempo para tirar.
Algunas veces no existe una respuesta correcta y en otras no
existe una respuesta equivocada. Algunas veces se puede hacer
todo en forma correcta y fallar y en otras hacer todo en forma
equivocada y de todas maneras matar la presa. Pero el objetivo
final es hacer el mejor disparo cuando se esté mas listo
para hacerlo.
Usualmente
se dispone, al menos, de unos cuantos segundos en los cuales
se pueden hacer decisiones consientes acerca de cómo
y cuando tirar.
Lo
primero que usted necesita evaluar es que tanto tiempo se tiene.
No es algo como para sentarse ha hacerlo ni tampoco se puede
ser exacto. Solamente el animal sabe si va permanecer ahí
o no. Pero se tiene que tomar una decisión instantánea
sobre si se necesita actuar ya o si se tiene tiempo para realizar
una acción mas deliberada. Muchos factores entran en
juego y es necesario ponderarlos todos rápido.
Quizá
lo más importante es saber si el animal sintió
nuestra presencia. Si es así, se debe pensar que se dispone
solo de unos cuanto segundos. Si no, probablemente se dispone
de un poco mas de tiempo
. pero hay otros aspectos. Es
probable que el animal se mueva hacia la maleza? Como está
el viento? Si es constante y a favor se estará en buena
posición, pero un remolino puede echar a perder todo
en un momento. Que tan cerca se está y que tan a la vista?
Aun si el animal no ha sentido nuestra presencia, que sucederá
si el cazador se mueve al posicionarse para el disparo?.
Diferencias
en las especies de animales también generan diferencias.
Cazadores con mucha experiencia en el venado cola blanca opinan
que la mayoría de las oportunidades a un venado trofeo
duran algo así como cinco segundos. Se tiene que hacer
una decisión instantánea sobre si moverse aprisa
o despacio, pero usted tiene que moverse. No se puede titubear
en presencia de la pieza.
En
cualquier caso, lo más importante es permanecer estable
tanto física como mentalmente.
Primero
el aspecto físico. Es sorprendente cuantos cazadores,
cuando son confrontados con una pieza, sienten la irresistible
urgencia de levantar el rifle y disparar. Existe un tiempo para
hacer esto y es cuando el animal está muy cerca y completamente
consiente de la presencia del cazador.
Se
estará mejor si se busca inmediatamente una mampuesta,
y si no hay ninguna, tomar una posición hincado o sentado.
Se puede disparar parado, y es bueno practicar lo necesario
en esa posición, pero tirar parado sin ningún
apoyo debe ser la última opción. Aún a
corta distancia siempre se deberá buscar un apoyo para
el arma si existe la oportunidad. Si se piensa que existe la
posibilidad, aunque sea remota, de un disparo, mantenga su visión
periférica buscando troncos, árboles, rocas, postes
de una cerca, cualquier cosa a la que se pueda acercar para
apoyarse. La marca de un cazador experimentado no es echarse
el rifle a la cara cuando un animal aparece, si no moverse inmediatamente
hacia un apoyo, y si no lo hay, tomar una posición más
estable, y luego realizar los movimientos necesarios para hacer
el tiro. Esto no implica hacer movimientos bruscos en presencia
de un animal que no está alerta.
Estar
estable mentalmente es igualmente importante. Las personas hacen
cosas extrañas en presencia de la caza, especialmente
si tiene cuernos muy grades. La fiebre de venado es una bestia
peligrosa. Y una de las cosas claves cuando se está decidiendo
si se dispara o no, es mantener esa bestia a un lado.
La
fiebre de venado no es una cosa mala en sí misma; si
alguien no se excita en la presencia de un animal, entonces
deberá dedicarse a otro deporte, como jugar golf o tenis.
El truco es dominar la excitación. Respire hondo y trate
de concentrarse en colocar el rifle o el arco en posición.
Piense en la colocación del disparo y en las reglas básicas
del tiro. Si todavía se está excitado respire
hondo y empiece la secuencia de nuevo. Se puede perder la oportunidad,
pero no se debe hacer un disparo cuando las miras del rifle
están describiendo ochos y el corazón está
golpeando las costillas en forma desordenada.
Anteriormente
se menciona que disparar demasiado pronto o esperar demasiado
para hacerlo solo está separado por una línea
muy fina. Cada situación es diferente y no hay una regla.
Se tiene que recordar que este mundo no es perfecto; solo raras
veces se tiene al animal atravesado y a corta distancia. Esto
no quiere decir que sea bueno hacer disparos con ángulo
malo o a muy largas distancias; a menudo no disparar es la mejor
decisión. Pero no siempre se puede esperar que lo bueno
se vuelva perfecto.
Probablemente
la mejor opción es disparar cuando se está listo
y se tiene la seguridad de herir las partes vitales. Si usted
se espera, las cosa pueden cambiar para bien
. pero también
pueden empeorar, y no hay modo de saberlo.
La
maleza juega en ocasiones un papel determinante. El criterio
básico es que no se puede dispara a través de
ella de manera confiable independientemente del arma con que
se esté disparando. Por lo tanto, se deberá escoger
un claro para hacer el disparo. Cuando se caza con arco, se
necesita que la trayectoria a recorrer por la flecha esté
completamente despejada, Cuando se caza con rifle, existe un
poco mas de margen. Un poco de maleza o de zacate puede no ser
tan malo como parece. Si embargo, la mejor opción es
encontrar un camino despejado para el proyectil.
Esto,
usualmente significa un juego de espera, lo cual es duro para
los nervios. Es bajo estas circunstancias, o cuando se espera
que un animal que está parcialmente escondido se levante
o se mueva, cuando es más difícil controlar la
fiebre de venado.
Este
tipo de situaciones es muy común en la caza del venado
cola blanca, pero también se presenta con otras situaciones.
Si no se puede disparar donde el animal está, simplemente
se tiene que esperar a que se mueva a otro lugar lo suficientemente
claro para disparar. Se debe mantener la vista en el animal,
pero al mismo tiempo, ver los claros por los que probablemente
pasará cuando decida moverse.
En
lo referente a la distancia del disparo, el dicho de "acércate
todo lo que puedas y luego diez metros mas" es valedero,
aunque aquí también se aplica aquello de que en
ocasiones no es conveniente buscar que lo bueno se vuelva perfecto.
Cuando
se está en un espiadero y el animal está caminando
acercándose, es conveniente dejar que lo haga, pero no
a manera de que sea demasiado cerca. Es preferible hacer el
disparo antes de que el animal se de cuenta de nuestra presencia.
Cuando
el momento de la verdad realmente se acerca, no se tiene tiempo
para pensar todo esto paso a paso.
Con
la experiencia, muchas de estas cosas se vuelven una segunda
naturaleza, pero esto toma tiempo. Practique el tiro en las
posiciones que normalmente se presentan en la cacería,
con y sin apoyo hasta que se sienta natural y seguro. Visualice
donde se puede poner las miras en todas las clases de ángulos
y distancias, y cuando el momento llegue, respire hondo y hágalo.
Rafael
Adame
adamelinares@yahoo.com