|
|
Algunas
humildes opiniones sobre cacería.
|
|
AMIGO CAZADOR: Estamos en una época en que nos enfrentamos con diversos problemas en el ejercicio de nuestro deporte, y los cazadores tenemos 3 enemigos principales: La sociedad que se ha erigido en un mal llamado ecologismo y un criterio anti-armas que raya en la exageración; los cazadores furtivos y delincuentes en general que para cometer sus fechorías utilizan nuestros mismos medios; y, finalmente, la autoridad, que al verse rebasada en sus atribuciones y funcionamiento pretende coartar de tajo nuestro derecho a el ejercicio de este viril deporte. Yo provengo de una familia que si bien por tradición no es de muchos cazadores, si cuenta entre sus miembros con algunos fanáticos de San Huberto que han llegado incluso a expedicionar al África y logrado excelentes trofeos. Me quiero referir primeramente al enemigo más peligroso de los cazadores, que lo es la propia sociedad "civilizada", la cual critica nuestro deporte con diversos y variados argumentos que han hallado cierto apoyo en sectores de la población y del gobierno, sin entender la función que dentro del rol de la naturaleza llevamos a cabo los seres humanos. No sé cuantos de ustedes tengan hijos, ni si sus padres les hayan inculcado el amor a la cacería, o si simplemente los hayan acompañado a una expedición, aunque fuera de un día a las codornices, ya no se diga de un campamento en la sierra tras los venados u otras presas. Nuestro deporte, por su propia naturaleza, esta ligado a 2 factores que influyen mucho en la sociedad, la posesión de armas y su portacion, y el sacrificio de animales que embellecen los campos con su presencia y majestuosidad. Por parte de las armas, tenemos en contra una serie de factores con los que los antiarmas nos atacan, principalmente el uso de las mismas en actos delictivos, los accidentes que desgraciadamente ocurren con bastante frecuencia, y la forma en la que en el mundo están ocurriendo actos en los que menores de edad, acostumbrados a manejar armas por ser cazadores junto con sus padres, enloquecen y disparan a mansalva sobre sus compañeros de escuela, para luego suicidarse. Nada más alejado de la realidad. Así como la misma sociedad pide que no se generalice cuando un miembro de un grupo comete un acto deleznable, así también debemos de protestar cuando se pretende catalogar nuestro derecho a poseer y usar armas deportivas como una condición de barbarie, y se señala a quienes las tenemos como delincuentes o tipos peligrosos. Creo yo que los requisitos que impone en nuestro caso la Secretaria de la Defensa para expedir los permisos de transportación, dan la plena seguridad de que no se les permite andar armados como deportistas a personas que en un momento dado pudiesen cometer algún crimen, mas no se diga de un accidente en su manejo, pues desgraciadamente eso es algo que puede ocurrir a cualquiera al manejar este tipo de utensilios, sobre todo cuando mas seguro se siente en sus maniobras. Necesitamos pues, manifestar nuestra opinión ante esto. Por otro lado, está el tema de la tan llevada y traída crueldad con los animales, la que si bien es cierto se da cuando menos mínima, no queda de otra opción. No creo que sea muy agradable para una codorniz o un pato, terminar sus días de un escopetazo mientras va en vuelo, luego de un golpe contra el agua o la tierra, y después ser medio mordisqueado por un perro, eso ya es crueldad, visto de ese modo. Sin embargo, es mas crueldad el sacrificio de animales en los rastros, cuando estos ven que a sus semejantes los están golpeando, cortando y destajando ahí mismo, he sabido que los becerros lloran al ver esas escenas. Un cazador cruel, que es muy raro, seria aquel que deja morir a su presa lentamente, o que lo ahorca, que lo empieza a abrir cuando todavía esta vivo, que se regocija con el pataleo, y que no abrevia ese sufrimiento con otro tiro, o con unas vueltas al pescuezo, o con un piquete al corazón o al cuello, según se trate de la pieza. Desgraciadamente nosotros no podemos hacer lo de los pescadores deportistas, que sacan al pez, se toman una foto y lo regresan al agua, pues la verdad dudo mucho que un venado, un coyote, o cualquier otro animal silvestre se dejara atrapar de esa forma y aceptara posar con nosotros, al menos no por medios convencionales. Y eso continuara mientras que no nos unamos contra las campañas de desprestigio que por todos los medios posibles nos bombardean a cada momento. No pretendo que este articulo sea de carácter político, pero no sé si recuerden unos anuncios patrocinados por el Partido Verde Ecologista en el que pedían se denunciara y se manifestara la opinión sobre varios actos, como eran corridas de toros, tala de arboles y el que más me enojó, uno de un venado encarrerado en el que un cazador le hacia fuego, y luego decía textualmente: NADA LO JUSTIFICA, y se daba un numero de teléfono con lada 800 para llamar. Yo participé por 2 veces, y casi le mando saludar a un operador a la autora de sus días, sin que la señora tuviera culpa alguna, porque no me dejo hacer manifestación alguna, ya que dijo, solo se trataba de hacer denuncias y comentarios a favor del spot o del partido. Mientras que nosotros, los cazadores deportistas no nos organicemos debidamente, y solo nos acordemos de las acciones cuando estamos sobre la temporada, nuestra afición puede verse mermada seriamente, y algunos dirán, que bien, menos armas y cazadores, pero quiero recordarles algo a aquellos que tuvieron como yo, la fortuna de compartir al menos una expedición cinegética con su padre o abuelo, y es una pregunta: ¿ Te gustaría a ti, amigo cazador, que tu hijo gozara de la cacería como tú lo has hecho hasta ahora? Hasta la próxima. LIC. JOSE ANTONIO RUBIO CERVANTES |