Mis opiniones sobre cacería.

Amigos Cazadores:

Toca ahora dentro de esta serie de comentarios, el comentar lo relativo a la forma de tratamiento que recibimos por parte de las autoridades civiles y militares en cuanto a la expedición de los permisos, tanto para la transportación de las armas como para el ejercicio de la cacería.

Debemos de reconocer por cierto que las autoridades militares continúen con la prestación del servicio de Registro de Armas de fuego, con la expedición de permisos extraordinarios para su transportación, y otros similares. Sin embargo, creo que el sistema aun es imperfecto y como desgraciadamente se expiden en las zonas militares de cada lugar, es el criterio del comandante el que impera en cada caso, al decidir sin justificación ni respaldo alguno, si el permiso es procedente de otorgarse o no, en los términos de la solicitud que el deportista hace por medio de su Club.

No sé si algunos de ustedes recuerden aquellos permisos anuales metalizados que llegaban año con año para transportar las armas a lo largo del país, de junio a junio, directamente firmados por el Secretario de la Defensa Nacional.

Recuerdo también el año de 1989, que fue particularmente duro con los cazadores, pues en ese año no se expidieron permisos de transportación a ningún club cinegético del país, y los que nos animamos a salir, lo hicimos amparados únicamente con la hoja o mica del registro y rogándole a Dios que no fuéramos a tener algún problema.

Luego los militares se sensibilizaron y adoptaron el sistema de permisos regionales temporales, solo que había que solicitarlos varias veces al año, de manera cuatrimestral, cuando menos así fue en Sinaloa, para practica de tiro, competencia y cacería en temporada.

Esto nos dejaba un problema serio, pues como el año empieza en el mes de enero, teníamos un permiso para cacería de enero a abril, y luego nos daban otro de septiembre a diciembre, por lo que sí después de año nuevo queríamos ir al monte, y no teníamos permiso, debíamos de esperar hasta mediados o fines de enero para salir, en plena época hábil del Venado Cola Blanca.

Esto nos llevo a solicitar que los permisos se dividieran en periodos de 6 meses, y ahora se pueden pedir por toda la época hábil de cacería en general, en mi caso, los permisos son solicitados de Noviembre a Abril del siguiente año, para aprovechar al guajolote silvestre, aunque dejo la cacería de paloma y pequeños mamíferos al amparo del permiso de practica de tiro.

Todo esto esta muy bien, solo que ahora tenemos el otro problema, que resulta ser:

  • Cuántas y cuales armas pueden entrar en el permiso de cacería?. Él limite me dirán algunos que es 10, pero me he enterado de que en algunos casos, si el cazador pretende meter armas del mismo tipo, no pueden ser del mismo calibre. Por ejemplo, no me van a autorizar un permiso si solicito 2 escopetas del mismo calibre, o 2 rifles del mismo calibre.
  • Porque en algunos casos no se expide permiso para pistola, si esta permitida su transportación y uso en manera deportiva?
  • A que estados puedo solicitar el permiso para transportar mis armas, en algunos casos solo pueden ser estados colindantes, en numero hasta de 5?
  • Que sucede si a mitad de vigencia del permiso, el cazador desea viajar a un lugar para el que todavía no tiene permiso?
  • Cuantos días tiene la autoridad militar para resolver sobre la procedencia o no del permiso?

Estas son solo algunas inquietudes que surgen y que cada vez que se solicitan los permisos nos enfrentamos a ella, pero que ahí las dejamos una vez que la hemos salvado.

Las autoridades civiles son las más difíciles, si no acuérdense de lo que sucedió en la temporada del 97-98, cuando sin previo aviso de repente se limito de un plumazo la cacería a las UMAS, y prácticamente nadie, aun en las oficinas delegacionales de la secretaria encargada de la expedición de los permisos, sabían como tratar a los cazadores.

Afortunadamente, hoy parece ser que vamos por buen camino al abrir poco a poco la cacería, aunque ahora solo se puede realizar en unos pocos mas de lugares que en aquella temporada, se han liberado los permisos para especies menores y con el venado los cazadores hemos optado por cazar en ranchos privados amparándonos en cintillos que podemos conseguir con los encargados de umas o pams, cosa que si bien no recomiendo, se generaliza porque en lugares como Sinaloa, solo existen 2 umas en todo el estado.

Las autoridades pues, necesitan que los cazadores estemos al pendiente de todas las disposiciones que emitan, pero también es importante que no dejemos de ejercer presión sobre ellas para que nos sigan dejando en la libertad de ejercer nuestro derecho a la cacería.

Hasta la próxima.

Lic. José Antonio Rubio Cervantes.

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