Mi primer guajolote.

Lo recuerdo como que si lo estuviera viviendo si era un jueves 25 de marzo del 2004, salimos de Guadalajara, Jalisco con los amigos de mi papá, Alejandro Gil (el burro), Jaime Torres (jaito), Jorge Plascencia (pirata), Sergio Arch (tarolas), Eduardo Tovar (sinsurrin), Humberto Velasco mi papá (beto), y yo su hijo Pedro Velasco, a y unos pegostes primos del burro. Salimos como a las 11:00 de la mañana después de haber comprado algo para comer los 4 días que íbamos a estar de cacería en la sierra, hacemos como 1:45 minutos al pueblo que vamos de cacería ahí recogemos a unos buenos amigos Don trini, su hijo trini el que es compadre de mi papá, a Diego y a Marcelino, del pueblo al rancho el cual es dueño Don trini se hacen como 3 horas de pura brecha, ya llegando instalamos el campamento lo más rápido que se pueda para ir de cacería a los guajolotes, por mala suerte ese día no vimos nada.

Ya era viernes y faltaban tres días para el regreso a Guadalajara ese día viernes como a las 4 de la mañana, nomás se despertó el pirata, el burro y yo agarramos nuestras armas y las mayas nos fuimos caminando hacia la barranca que del campamento a la barranca se hacen como 30 minutos llegamos y sin hacer mucho ruido nos instalamos para que no nos vieran los guajolotes que de guajolotes no tienen nada, eran como las 5:30 de la mañana y el pirata los empezó a llamar con el reclamo que era una cajita y una cosa que se metía a la boca eran las 6:50 y no se escuchaba nada mas que unos pájaros que hacían mucho escándalo le siguió dando con el reclamo como una media hora y por fin contestaron se escuchaban lejos pero contestaban le siguió dando al reclamo y se fueron acercando, digo acercando por que eran 2 guajolotes machos grandes, por cierto ya era como las 9 de la mañana cuando los vimos dejamos que se acercaran como a unos 30, 35 metros era la segunda vez que veía guajolotes silvestres y me estaba ganando la emoción, estábamos detrás de las mayas pero a mi se me ocurrió asomar la cabeza pero nomás asome hasta los ojos pero me vieron los guajolotes y como estábamos en la orilla de la barranca nomás abrieron las alas dieron tres pasos y no los volvimos a ver bueno para no hacerles el cuento largo me pusieron un zurrador de los mil demonios y ese mismo día no me dejaron ir en la tarde y les dije si no me llevan no van a ver nada yo soy el de la buena suerte y dicho y hecho no vieron nada mientras q yo me fui lavar la cabeza al bordo q esta como a unos 350 metros del campamento y ahí se escuchaban una guajolotas.

Al día siguiente el sábado nos despertamos todos pero no fuimos todos solo se quedaron los crudos, nos dividimos en dos grupos en uno se fueron el burro, un primo del burro, Marcelino, jaito y sinsurrin y en otro grupo nos fuimos el pirata, diego, beto y yo cada grupo agarro rumbo diferente nosotros nos fuimos a un plano que estaba como a uno 200 metros de la barranca muy bonito despejado nos instalamos y empezó mi papá a darle con el reclamo no es por nada pero mi papá es un buen cazador le dio y a la primera le contestaron y la emoción me quería ganar pero me contuve no paso mas de 1:30 minutos cuando los vimos y era una manada de todo hembras, machos, pollitos era muy bonito pero había tres machos pero como que se estaban peleando por la manada por que se escuchaba mucho escándalo era impresionante ver lo que mis ojos estaban viendo nos paso toda la manada, atrás venían los machos eran enormes digo eran por que los matamos, si fue mi primer guajolote me sentía no sé muy emocionado puesto que era la tercera vez que los veía y lo mate dicen que hay cazadores que nunca en su vida de cazadores han visto un guajolote silvestre y es por eso que me sentía emocionado.

Ya en el campamento los pelamos el otro grupo mato uno pero no tan grande como el mío se hizo de noche y me fui directo hacia la casa de campaña mientras que los otros se quedaron chupando y platicando tarugadas.

Ya era domingo día de regresar a casa por desgracia por que si por mí fuera me quedaría toda la semana, él ultimo día no acostumbramos ir de cacería por que pues ya estamos cansados y pues además ya habíamos casado y esa fue mi mejor cacería de todas.

Y arriba la cacería a por favor no maten ningún animal hembra por favor o sino se pondría en peligro de extinción nuestro deporte favorito.

PEDRO VELASCO

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