Mi primera vez en África.
Hugo Muñoz de Alba
Septiembre de 1987.

El sueño que por fin se pudo realizar...

Después de mucho batallar. Sobre todo la primera vez, me encontré a una persona que me pudiera orientar, afortunadamente todos los cazadores somos muy compartidos, fui a dar con mi querido amigo Chemita Madaria, que me insistía que lo acompañara a la cacería de borrego Marco Polo, Este se encuentra en las montañas de Mongolia a 12000 pies de altura, con un frío de la patada, del ultimo poblado de Rusia, se tenían que caminar en un jeep de ese país, que una carreta de bueyes se queda chica.
Chemita, iba por una pieza cuando mucho dos de alguna otra variedad.

Mi obsesión era África. Por cierto, que Chema, después de haberse preparado físicamente durante mucho tiempo, le fue pésimamente mal, pues se quebró una pierna, lo tumbo uno de esos caballejos que parecen burros. Parece ser que los borregos, si los vieron fue con telescopio, de esos que usan para ver la luna.
Mi siguiente contacto fue en San Luis. Con un cazador joven, amable, como todos los que traemos la caza en la sangre. Miguel Valladares, se llama, él a su vez me presentó con el Dr. Carlos Moreno, un magnifico amigo y extraordinario medico.

Estuvimos en el club de caza, tiro y pesca, en la Capital empecé a sentir los primeros pasos entre los grandes cazadores de nuestro tiempo. Oyes las anécdotas, aventuras de sus andanzas por todo el mundo, y uno se pregunta: pos cuando trabajarán estos cabrones.

A través del tiempo, los conoces y se llega a entender que traen la cacería como nosotros en todo nuestro ser.

Sigo con tramites, vacunas para fiebre amarilla, viruela. La más difícil de fiebre amarilla, esta se produce en Centro América, y lo distribuyen gratuitamente los Centros de Salud, nomás que no la tienen nunca, porque los médicos residentes se los llevan a su consultorio pa' que le entres pues.
El control de todos los Safaris de mundo, curiosamente están en los Estados Unidos. Por que será, me refiero a los más importantes. Desde unos 6 meses o antes les mandas los dólares, cuando menos la mitad, para que te vayan tomando en serio.

Permiso de Armas, Es monumental el problema que ponen para la exportación temporal de las que se van a llevar, que lo tienes que presentar a la zona para que te lo revisen, lo registren, pero lo mas pelón es hacer los tramites, aquí te dicen que lo tienes que llevar a México. Solicitas un permiso para llevarlo y si no hay, se les pregunta como puedo llevar esta arma si no tengo permiso. Nomás menean la cabeza, solicítelo te dicen, después venga. Por fin después de usar algunas influencias, mandan un telegrama de México para que liberen el permiso y poder llevarlo para su exportación temporal.

Mi permiso lo recibí 8 días después de que llegué de mi safari.

Cuando se han hecho todos los trámites, que ya tienes hasta la maleta hecha, algo te falta y en mi caso era de lo más importante, las armas. Me fui en avión a McAllen con mis armas, con el temor de que las fueran a confiscar. Afortunadamente es otro país, con otra mentalidad, con otro criterio. Me dice el pelao, qué trais, armas, le digo, ábrelo, lo abro temeroso de que le pusieran trabas como nos tienen acostumbrados por acá. Lo revisó, le tomó la matricula y me lo regresó, sacó un papelito de unos 10 cm. Anotó la matricula y me lo entregó, es tu permiso me dice, y si se te pierde, vienes por otro... Aaaaaaaaaaaaah!!.

Mi permiso, firmado por acuerdo del Sr. Secretario de la Defensa, aquel que llego 8 días después, desde luego no me sirvió para nada en esa ocasión, después si me sirvió, ya les contaré después.

Yo me hago una pregunta: qué es más importante para un Secretario de la Defensa, firmar un acuerdo para que un Ciudadano cualquiera se vaya de safari al otro lado del mundo, o el tiempo que le tiene que dedicar a los asuntos de la Nación. Yo creo que su agenda diaria es más importante.

Salgo de Houston - Ámsterdam, 13 horas llegando un día antes, tiempo que se recuperará al regreso.
Avión 747-500 pa" que aguante. Un vuelo magnifico, un servicio extraordinario, vinos de primera, comida deliciosa, con unas guerotas grandotas, coloradotas, pendejotas.

El mismo día se aborda en la tarde, otro 747- 500 destino, AFRICAAAAAAAAAAAAA, todavía no lo podía creer, pensaba por fin ya llegué a este país del cual tanto había soñado.

Llegada tempranito, amaneciendo, de inmediato sobran oscuros con una voracidad endemoniada, todos pidiendo dólar, te indican donde está la casa de cambio por que quieren parte. Hasta que llega a mi rescate una dama de la empresa, que definitivamente me los sacudió, Abordamos un pequeño jeepecito con volante del lado derecho cosa que se te hace raro, porque cuando vienen los demás vehículos, uno se arruga. Tres días en el hotel Kilimanjaro, esperando algunos de mis permisos. En ese tiempo el mejor de los hoteles era ese, ahora que tuve la oportunidad de regresar de nuevo, la ciudad de Arusha, que así se llama esta ciudad. Las cacerías que son las más populares, son las que van a las zonas de las reservas, las que más concurren son las damas, damas de todo el mundo, gente que va a divertirse. Así que imagínense, yo solito en medio de tanta belleza, en mono kini, luciendo todo su esplendor. Yo con un miedo, acuérdense que de allá viene el sida, así que ahora soy un macho mexicano rajao.

Al tercer día de mi estancia en Arusha se presento mi cazador profesional un peladón 1.95, rubio de ojo azul, le dije oye Gerard si tienes hermanas han de ser unas verdaderas bellezas, si, me contestó, trabaja en Hoolywood.

Diana Cardozo esta bella mujer era el enlace entre los cazadores y los clientes, me llevó de compras a un mercadito muy sucio pero bien surtido.

Salida de Arusha en un avión 206 curiosamente con matricula X A BAC DE origen mexicano, les pregunté que como había llegado ese avión con esa matricula, contestándome que había sido comprado en México.

Cargaron el Lan que por allá le dicen el coche y salimos en la cabecera de la pista, la primera impresión, tres cebras, un sable, antílope que por poco los atropellamos. Pensé si esto es al principio, debe faltar lo mejor.

CAMPAMENTO EN RWANDA

Mi campamento, eran cuatro tiendas completamente dotadas, muy cómodas y en el interior nada mas se encontraba el comedor y todo completamente rodeado con una cerca de zacate a mas de tres metros de altura. La recepción con charola de plata, con todo lo que te puedas llegar a beber, un obscurito muy mono como de unos 13 años, que fue mi vallet todo el tiempo. Todos los negros vivían en unos jacales, fuera de la cerca donde se encontraba el campamento.

El profesional tenia su tienda también afuera pero con todas las comodidades, incluyendo los medios de comunicación, para tener contacto con el mundo exterior. Después de la cena con un chef muy bueno, nos fuimos a la fogata que aquí y en todos lados es la misma costumbre. Los comentarios, y las preguntas que son muchísimas en un continente extraño, fascinante, donde todo es diferente a lo que hemos vivido por acá.

Le pregunte, a Gerard porque sé veían en la cerca tantos boquetes y me contesta son de las hienas que se meten en la noche. Como en el campamento se llega con las piezas que se cazan, hay mucho olor a carne y más ya cuando esta descompuesta.

Después de la fogata, me fui a mi tienda y de inmediato se presento mi vallet, con muchas atenciones, tratando de ayudar a quitarme la ropa, cosa que es común en algunas gentes y no solamente eso sino que hasta se los llevan a la cama, no yo no quemo de eso. Le hice señas y se acabo el intento ya su misión era de limpiar los rifles y tener todo en orden, incluyendo ropa limpia diario.

A las diez de la noche se apaga la planta y a dormir, nada mas que en la noche es cuando empieza la verdadera vida, pues los predadores, es cuando son más activos, y nosotros con los olores en el campamento, era un sin fin de ruidos, por fin por hay de la Media noche me quede dormido, de lado como acostumbro, entre sueños me daba un olor a carne descompuesta, sentía que algo me estaba viendo, abro los ojos y cual no seria mi susto como a 5 centímetros de mi brazo, pegado al mosquitero estaba una hiena con los ojotes pelones y con el hocico abierto. Dicen que ronco, seguramente el ruido de mis ronquidos atrajo este repugnante animal. Susto que me metió, pegue un brinco buscando la lámpara y mi rifle, cuando di con ellos, la hiena se fue riendo de mí, creo que hasta la fecha se sigue pitorreando.
Se prende la luz y en un momento llega mi valet con su voz tenue, - morning wuana chay me dice dejando un café humeante junto con agua caliente para el lavado matutino. Obscura la mañana pasamos al comedor: El profesional, el inspector de gobierno y yo, un almuerzo todavía con poca hambre, conforme fueron pasando los días, me acostumbre a la hora. En mis años de constructor que fueron todos, se acostumbra uno a todo. Abordamos el Land Rover y -Vámonos! Pasando un río saliendo del campamento, encontramos una familia de jirafas, cosa que veríamos con mucha frecuencia ya que la jirafa es el emblema de Tanzania así que me quede con la tentación de traer un trofeo de ese animal. En un bajío encontramos un búfalo, dicen los obscuros: Lo gemeliamos dejándolo para después, a mí me pareció bueno pero el profesional me dice: Vamos a buscar algo mejor.

Una de las cosas más preciosas de África son los amaneceres, limpio, azul intenso, seco y con poca vegetación, pero solo en esa parte ya que después entraríamos en otro tipo de terreno, siempre vienen las comparaciones... desde luego, aquí donde vivimos en la Huasteca, no es fácil caminar a campo traviesa pero por allá se puede con cierta facilidad. Encontramos nomás pasando el río, un grupo de Impalas de los cuales sobresalía un macho bastante bueno, el cazadorzazo (profesional) me hizo la seña que me aguantara, ya me estaban hormigueando las manos... me detuve, caminamos unos cuantos minutos y encontramos una cebra solitaria acompañada de Sable Real, color café (eso, según me dijeron después, es cuando el animal es joven). La cebra estaba muy lejos pero se veía de muy buen tamaño, después de estarla observando se me indico que tirara de arriba del coche, con todo cuidado apunte con el 375 Holland and Holland, mi primer tiro en África y tan lejos... PUM! y cayó mi cebra, estuvimos un rato mas en el coche, rato después se bajo el cazador y le picó el ano al animal y Pum! otro plomazo, luego le picó el ojo y Pum! otro plomazo más! Yo pensé: Pus para que es tanto si ya estaba muerta... pero esto se repitió siempre que caía una presa, me parecía demasiado pero esas son las reglas, ya después les contaré cuanta razón tenía el gûerazo. Se bajaron los negritos felicitándome por magnifico tiro que logré. Estuve observando este magnifico animal notando en las enancas unos rayones muy profundos, algunos ya cicatrizados y otros mas recientes, lo que demostraba que ya la habían atacado los leones en varias ocasiones. De las enancas le sacaron los negros una especie de almohada de color amarillo en la parte alta de la enanca y me explicaron que es grasa que estiman mucho los negros por ser medicinal y muy sabrosa, no la probé porque se me olvidó, así que me quedé con las ganas. Ya que terminaron de pelarla, la fuimos a dejar en una parte que ya tenían localizados los huelleros, donde se habían visto rastros de algunas leonas (los leones siempre están donde tienen cerca el agua y la comida), amarraron la cebra a un claro pegado a un árbol cubriéndola con maleza.

Ya en el "coche" como le llaman ellos, avanzamos y a poco rato encontramos un grupo de impalas, después de estarlas observando vimos dos machos buenos... Tírale al de adelante- Me dijo el güero, apunte con mi 30-06 con 150 granos a una distancia aproximadamente de 200 metros y abajo con el primer tiro.

Felicidades de todos mis compañeros por el magnifico tiro! Resultó con medidas de 22", bastante bueno para ser el primer impala que maté, la suerte seguía de mi lado. Cuanta emoción y eso que era el primer día, se nos paso la tarde poniendo carnadas para el leopardo en las zonas mas boscosas, siempre cerca de algunas partes montañosas, en un clarito estaban varios Wilderbeest que ya en ese día no maté, son unos animalitos bastante feos, que pegaban una carrerita y luego se paraban a vernos; Se hacia tarde y enfilamos a nuestro campamento, en el camino vimos dos enormes manadas de búfalos dijeron los negritos, hasta entonces me di cuenta que no había probado bocado, ni agua y con lo tragón que soy! Llegamos ya anocheciendo con el recibimiento que es costumbre: Bandeja de plata con whisky, coñac o todo lo que uno se pudiera antojar, nada más que yo en safari de esa magnitud no tomo mas que vino tinto y eso poquito, no porque no me guste, sino ya que al día siguiente se anda muy incomodo. Baño con agua tibia deliciosa y a la fogata como se acostumbra en estos lados, mi inglés es pésimo y el swalili ni soñando. Así con todas estas dificultades que se han de imaginar pues nos hacíamos entender; A cenar delicioso con chef. Muy elegante en medio de aquella selva.

Y empieza la serenata, el arrullo de las palomas es peculiar en África y lo que no falta nunca son las odiosas hienas, al tremendo rugir del león se hace un silencio como respeto al rey, en ese momento me habla el guía Mira, ven! Estaba aluzando a una lomita frente al campamento un leopardo precioso, le dije: Le tiro? No, está prohibido me dice-, ya después les contaré los peligros que pasamos para poder cobrar esa pieza. Es bueno hacer un paréntesis en estos recuerdos, a todas las personas que lean esto disculpen las fallas que tengo puesto que en ningún momento se piensa en escribir una obra literaria, simplemente los recuerdos apasionados de una gente que ama profundamente la caza y el campo, y qué campo aquel!. He recibido comentarios de las gentes que leyeron lo primero que escribí en el boletín anterior, entre ellos el Lic. Francisco Villarreal, Don Paco, que me distingue y enriquece con su amistad. Todos me animan a seguirlo haciendo así que en lo sucesivo trataré de hacerlo mejor, tengo la materia prima, que es lo mas importante, la experiencia de haberlo vivido. Continúo... seguimos caminando y poco después apareció un grupo de gacelas, adelante dos machos y me dice el guía Tírale al de adelante, me dieron el 30.06 con 150 granos punta blanda, apuntando al codillo fallé! Recargué, apunté de nuevo y otro tiro fallado, se fueron! Y no estaban lejos, cuando mucho a unos 100 metros, y yo que ya me estaba sintiendo bueno, después, en un charco de agua encontramos unos "facocheros" que es uno mas de los nombres que se les da a estos marranitos, lo estuvimos gemeliando, escogí el mas grande, con unos colmillos bastante buenos, como a unos 70 metros y pum! fallé! Qué pasa? me dice Gerard, -No sé, estaba perfectamente apuntado y nada, ya verán lo triste que se siente cuando se empieza a fallar con tanta frecuencia. Ya después, a medio camino encontramos varios grupos de búfalos y sin poder hacer tiro, vimos varios "Kongonis", se vio uno bastante bueno, me dijo el profesional: Tírale al que está en la punta, tomé el HyH y Pum! empezó a dar vueltas con la cola como rehilete y cayó, esperamos un tiempo así son las reglas-, cosa que me parece muy bueno, la costumbre nuestra es pegar la carrera a ver la pieza, eso origina que si el animal está mal herido se va y muchas veces lo pierdes, muchas otras veces nos ha pasado que un animal herido con el corazón partido camina bastante terreno, bueno... ahí se va aprendiendo.

Diario teníamos que revisar los lugares en donde se habían puesto carnadas, entre ellas las de los leones, ahí encontramos varias leonas y cachorros, el macho no se veía por ningún lado, pero si unas huellas muy grandes.

Me contaba el profesional, que unos días anteriores a mi safari habían estado unos cazadores mexicanos y en ese mismo lugar, después de que estuvieron espiando en el machan, no vieron al león más si unas hembras, se fueron por una vereda, cosa que a mi me parece torpe por estar en una zona en que se están viendo leones, el guía por delante y el cazador mexicano atrás, cuando de repente le brinco una leona. Le pegó en el pecho derribándolo y siguió su carrera, no lo atacó, por que de haberlo hecho lo hubiera matado, lo levantaron infartado, inmediatamente llamaron a la base en Arusha para que lo recogieran. Según se supo no murió, pero el susto yo creo que todavía le queda.

El trato con mi profesional se iba haciendo áspero, pues estos desgraciados están acostumbrados a tratar a los negritos con mucho despotismo, queriendo hacer lo mismo conmigo, las cosas se fueron dando... en un recorrido de campo abierto, con el coche totalmente descubierto, sin parabrisas, las varitas y arena te pegan en la cara, yo afortunadamente uso lentes obscuros, en esta ocasión llevé lentes para regalarles a los negritos, así que a mí, cuando menos en los ojos no me pegaban, no así al profesional, que le caían en los ojos y nomás volteaba a ver a los negritos y con un palito les sacaban las basuras que le molestaban, esperaba que yo hiciera lo mismo, cosa que no iba a permitir.

En un recorrido, tras una manada de Ilans, me decía: Tírale al más grande, como le iba a tirar? Primero porque no se puede si vas brincoteando, además se atravesaban las hembras. Así que fue poniéndose más tensa la situación, hasta que... una mañana, cuando íbamos a inspeccionar las carnadas, salió un dik dik en una lomita, se ve bueno- me dice el cazador, Tírale. Al estar apuntando con el 375, se atravesaron otros dos más, yo le tire al que yo creía que era el primero y no fue así, el guerazo empezó a gritonearme y hasta un jalón me dio, me decía que era una hembra que había matado, -Bueno, y ahora qué? Estoy consciente de la equivocación, le dije. El siguió gritando hasta que le tendí el HyH e inmediatamente los negros trataron de agarrar los rifles que ellos llevaban, le respondí al cazador que le llamara al avión, que en esas circunstancias no iba a terminar mi safari, seguramente la vio en serio, empezó a darme explicaciones de que el quería que llevara los mejores trofeos, por eso me exigía tanto. Que según era un hombre de respeto, todo un caballero... pos por eso mismo cab...! aquí el que paga soy yo, así que sino te puedes contener mejor ahí le paramos. Platicando con el inspector de gobierno, me dijo que si yo hubiera suspendido mi safari, además de crearse un problema con la empresa, porque lógicamente yo tendría que reclamar, eso significaba el despido inmediato del cazadorzazo. El cual sin duda reconoció su error porque el cambio fue bastante mejor.

En las siguientes cacerías que fui haciendo, después noté que a todos estos profesionales les da por calar al cazador, seguramente para saber que terreno pisan, ahí les iré contando algunas de las muchas experiencias que se han ido pasando con estas gentes, que cuando menos a mi me han tocado.

Mi cacería siguió, con mejor ambiente, los negritos siempre amables, muy serviciales; Nuestras caminatas en Land Rover eran muy intensas, pues los recorridos diarios eran de mas de trescientos kilómetros, lo mas notable es que esta zona de Rwanda no esta habitada, lo único que encontramos fueron elefantes muertos, unos ya en descomposición y otros mas recientes y todos invariablemente, con una pequeña flecha envenenada, imagínense el sufrimiento de estos pobres animales, algunos de ellos ya estaban sin los colmillos, a otros se los habían quitado aun siendo pequeños; En mis andanzas fuimos viendo muchos ejemplares pero ninguno que fuera un trofeo.

En el cuarto día, ya no les cuento la cantidad de búfalos que se ven a diario, lo mismo que impalas a los cuales le tire a uno con el 30 06 y volví a fallar, me comentó Gerard... Algo esta pasando, ya lo veremos cuando estemos en el campamento.

En bajío empezamos a seguir de nuevo a unos Elans de los que se vieron unos muy buenos, me decía el cazador: Tírale!; No se puede, le conteste. Los dejamos y al poco andar se vio debajo de un árbol un Eland, le pusimos los gemelos y... Dale! Me dice el genio; Tomé el HyH con punta blanda 300 granos y pa' bajo! un tirazo!, después de tanto fallar con el 30 06. Eso ya nos puso a pensar que algo le pasaba a ese rifle. Resulto un animalazo, que por ahí esta en el Rancho Santo Domingo, cada vez que lo veo me acuerdo como si lo estuviera viendo hoy.

De regreso al campamento, siempre íbamos a revisar las partes donde se dejaron las carnadas, encontrando que la que era para el leopardo no había comido, pero en la de los Simbas, siempre encontrábamos hembras y crías, en la parte donde pusimos la primera cebra, vimos unas huellas bastante grandes pero no vimos al rey. Me dice Gerard: Mañana nos venimos a las cuatro de la mañana. Para esto, mando a hacer un machan arriba de un árbol bastante cómodo y bien cubierto, como a unos 150 metros.

De regreso al campamento, siempre veíamos al búfalo solitario, dejándolo pendiente para después. Ya en la noche, el genio me pidió los tiros del 30 06, le saco la bala y se puso a observar la pólvora y dice: "Demanda a la Remington porque estos tiros no sirven". Bueno, ya no pude usar mi 30-06. Ya en Tampico, lo mande a la fabrica en los Estados Unidos y determinaron que el rifle estaba perfectamente bien al igual los tiros. Continuando con el relato, cena deliciosa de lomos de Eland con su vinillo tintorro, esos lomitos ya en adelante, nos los ponían para comer en el campo.

Tres de la mañana y arriba, después de disfrutar los lomitos de Eland... vámonos! Llegamos después de media hora a donde estaba el machan, con la luz del coche se vieron como tres leonas imponentes, jugueteando con sus crías como si fueran gatitos. Súbete! Me dice el guerazo... nomás imagínense con mis años y mis kilos, pos hay voy!, bueno me subí que ya es mucho decir y ahora a esperar... toda una experiencia nueva, nunca había estado en absoluta quietud como ese día, el cazador se puso en estado de meditación dándole vuelta a su anillito de casado, no movía ni los ojos. Yo intente hacer lo mismo pero no pude, para eso se necesita alguna práctica.

No te muevas! Me decía el cazador y ahí estoy... hasta aguantando la respiración. Ya cuando tienes más de una hora no aguanta uno la posición, cualquiera que esta sea. Por fin comienza a amanecer, quietud al principio, luego el esplendor de esas mañanas de África que son únicas, agradezco el haberlas sentido así y disfrutado todas las veces que he estado por esos rumbos. Se vio venir una pareja de chacales corriendo hacia donde estaba la carnada pero nomás vieron a las leonas y haciendo un ángulo de 90 grados, siguieron su camino a la misma velocidad. Ya mas tardecita, empezó el martirio de las moscas tse tse, que ya cuando te das cuenta, te tienen todo picoteado; Y eso que iba con manga larga y gruesa, la tensión va en aumento cuando se va viendo todo ahí mismo: cachorros y leonas quienes le cortaban la carne al rey, pero este no dejaba ver, estuvimos como hasta las diez de la mañana y el rey no apareció, se oyó el ruido del coche y vámonos, nos bajamos y pusimos rumbo a donde se dejo las carnadas de leopardo y otras de león, cuando de pronto, al pasar por un arroyito, cerca de donde estaba la carnada de los leones, allá debajo de un matojo, estaba el león. Me dice el profesional: "ahí esta tu león"; Estaba de frente, sentado con la majestuosidad de lo que es el Sr. León. "Tírale al ojo, en el pecho no porque se puede ir la bala" Note que el supervisor me estaba viendo con mucha insistencia, lo mismo que el profesional, seguramente pensó que me iba a rajar, pero pos si vengo de tan lejos, como me voy a rajar?! Este carbón me las cobro, a raíz de lo que había pasado con el dik dik, me baje y caminando mas adelante encontré un arbolito donde me apoye y PUM! Dios mió, se desato el demonio! Dio un rugido que retumbo en toda la selva, se aventó hacia donde yo estaba, cayéndome como a unos cuarenta metros, cargue de nuevo y pum! Cayó. En eso sentí que me jalaron los negros y me subieron al coche, inmediatamente se soltó una balacera, que nomás el león movía un músculo y pum! Lo hacían talco los desgraciados.

Note que el supervisor le reclamaba algo al cazador, pero el idioma de ellos no lo entendía nada, el caso es que el profesional me quería calar, porque así lo había hecho con algunos otros, no esperaba que me bajara y menos que me pusiera enfrente, de esta manera no me podían dar ninguna protección puesto que estaba enfrente, me la jugué a lo tarugo y también por ignorancia, la costumbre que tenemos de por acá es que cuando se caza algo, luego luego pegamos la carrera, eso es fatal en animales como los que se cazan en África. Cuando llegamos al campamento, el supervisor me dijo sobre lo mal que había hecho el cazador, por el riesgo que me hizo pasar; Gracias a Dios que las cosas salieron bien, de lo contrario no estaría escribiendo estas memorias. Este pelao irresponsable, además de haberme hecho correr un riesgo inminente, el se hubiera metido en problemas muy graves, pues no solamente era con su empresa, sino también con líos internacionales; Se vengó por el desafío que le puse con los Dik Dik, me comentaba el supervisor, se vengo de ti el profesional, sin pensar que tu te ibas a poner frente al coche y ya no poder darte protección, afortunadamente salieron bien las cosas.

Subieron el León al Land y nos fuimos al campamento, a la entrada, pusieron un arco de ramas con flores y todo el campamento cante y cante! Pegando unos brincos enormes, decían en sus cantos: Hugo Simba, Hugo Simba, me llevaron en hombros, al centro de nuestro campamento, sentándome en un sillón improvisado, poniéndome una corona de flores con una algarabía tremenda, los cocineros con las cacerolas y el mismo canto: Simba Hugo y sus brincos intensos como son tradición de ellos, esta es su costumbre de celebrar un acontecimiento de esta magnitud, este día fue de celebración con champaña y bocadillos que nos preparó nuestro chef.

En la tarde, fuimos a ver los lugares con la carnada que se había puesto para el leopardo, en uno de ellos se vieron varias huellas pero no comió. Al bajarme del coche, mientras los demás veían algunos rastros, me dispuse a orinar pero que me ve el profesional... No no no, me decía, entendí de inmediato, pues si vamos por un animal tan sutil y peligroso, no se pueden dejar rastros... Mañana venimos, este ya picó, dijo.

En el campamento, después que estuvimos celebrando mi león, el guerazo se sentía apenado por el incidente de los dik dik, estaba tratando de justificar su actitud, haciéndome creer que lo hacia para que me llevara los mejores trofeos, seguramente ya le estaban haciendo efecto los whiskis.

día siguiente, un delicioso desayuno con bistec de dik dik, que nomás les voy a contar que son mejor que el cabrito que comemos en Monterrey.

Pasamos el arroyito que estaba delante de nuestro campamento, en el mismo bajío estaba el búfalo, nos paramos un rato y me dice el profesor: Tírale! Me baje y en un arbolito cercano, con el 357 HyH punta dura y Pum! Pum! Pum!, nomás daba vueltas el pobre animal. Tira, tira, me repetía el guía, nomás le metí tres cargas, que resistencia de animal, nos íbamos acercando y trataba de levantarse! El profesional me paso su rifle 500-600 nitro con 600 granos, le tire dos plomazos y ya no se movió; De las paletas sacamos un tiro de 375 entre cuero y carne, nomás dobladito y otro de 500-600 achatado que no pudieron penetrar, quedando entre cuero y carne, por ahí los conservo junto con mis recuerdos. Se me ocurrió cortarle el zurrón de las criadillas, los huevos pues!. Para ponerlos en la cabeza de mi silla charra, que después de muchos píales, se gasta con el roce de la reata. Se vino junto con mis trofeos y llegó hasta San Luis Potosí que fue donde arreglaron mis piezas, nada más que el taxidermista no sabia de que se trataba y lo tiro. imagínense las presumidas que les iba a dar a mis compañeros charros, una cabeza de silla con un zurrón de criadillas de búfalo Africano, nomás quedó en la intención.

Ya que se quito la copina, fuimos a revisar lo que se había visto el día anterior, la carnada del leopardo, en el cual encontramos que había comido de mañana muy temprano.

Nos fuimos al campamento a preparar el acecho, antes habían enviado a los negros a construir un espiadero, que consiste en una cerca de zacate bastante alta, con una puerta al lado contrario donde se iba a tirar, la parte de enfrente completamente cerrado, con únicamente dos agujeritos, uno para el profesional y otro para mi, tapados con el mismo zacate, así que no se veía nada, llevamos una colchoneta, estábamos el profesional, el inspector y yo por supuesto. Ellos cargaban escopetas cuatas con cartuchos del ceo y yo con mi HyH punta blanda, nos dejo el coche y se fueron. La espera, como todas, es tediosa y mas cuando no se ve nada, ya cuando tienes dos horas, no se puede estar en ninguna forma, absoluto silencio, hasta para moverte, lo tienes que hacer con mucho cuidado; Los tres estábamos de espaldas a donde se iba a tirar, con la vista hacia la pequeña puerta de entrada, afortunadamente en esa zona no hay mosca tse tse; Ya cayendo la tarde, se empezó a escuchar un ruido muy tenue y luego desaparecía.... se oían como pisadas: plas... plas... y luego se callaba, en ese tiempo el zacate ya esta seco así que se alcanza a escuchar el ruido, se empezó a ver el nerviosismo de mis compañeros, el negrito estaba morado y el guerazo estaba pálido, empezaron a apuntar las escopetas hacia la entrada, yo quise apuntar mi rifle y me hizo la señal el profesional de que no me moviera, así que ahí estoy de espaldas, nomás de espectador, con mi rifle en brazos, sin poder hacer nada, la tensión era muy fuerte, a mis compañeros los veía sudando sangre, hasta que por fin, como ya era tarde, se escucho el coche, en ese momento se escucho la carrera que pego el leopardo e inmediatamente se levantaron pegando el profesional y el obscuro tremendos gritos, para alejar al leopardo, dicen los negros; Fuimos a inspeccionar y alrededor de el espiadero estuvo olisqueando primero al negrito y después a nosotros.

Este desgraciado animal, cuando se iba a subir al árbol, nos alcanzó a sentir y fue ver de que se trataba, por eso el nerviosismo de mis compañeros. Ya en el campamento, en la lumbrita, me contó el güero: Mira, si nos hubiera atacado el leopardo, nos hubiera pegado a los tres y se larga, es una rapidez increíble la que tienen estos felinos, es lo más peligroso que existe en África; Yo sentía el miedo en mis compañeros por su nerviosismo pero no creí que fuera tanto. Estuvimos inspeccionando el lugar y encontramos unas huellas a nuestras espaldas, a unos centímetros de nosotros, lo único que nos dividía era la cerca de zacate, por eso mis compañeros se estaban "ensuciando".

Al día siguiente fuimos de nuevo, ya un poco mas cómodo para los tres, se trataba de sillas plegadizas, que cuando menos, teníamos donde recargarnos y lo mas importante era de que no hacían ruido. Siguió la larga espera pero esta ya con más comodidad. Siempre, en estas esperas, me di cuenta de que el güero se ponía a darle vueltas a su anillito de casado, por ahí les iré contando, aparte de ponerse en trance pienso que era otra razón.

Las tardes en África, en ese tiempo (septiembre - octubre) son como en México, se obscurece a las siete y media u ocho, con la diferencia de lo esplendoroso de los atardeceres, el clima es seco en esta época, así que resalta mas la puesta del sol. En eso estaba en lo reducido del espiadero, cuando el guerazo, con mucho cuidado, quito el tapo del agujerito que daba hacia el árbol donde habíamos dejado la carnada, yo estaba listo con el 357, tiro en la recamara, el güero quitó el tapón de orificio de mi lado, con mucho cuidado apunte como me había instruido... Mira cuando el leopardo este comiendo, va a estar agachado, luego levanta la cabeza, no le tires en ese momento, porque es cuando esta pendiente de todo lo que sucede a su alrededor, déjalo que se agache, ese es el momento, al codillo me insistía; Con toda la calma que se pueda tener en esos momentos... Pum! No te muevas, me toco con la mano, cayo de inmediato. Yo, con el instinto arraigado que tenemos por acá, quise correr, me hizo señas de que no me moviera y nos quedamos los tres completamente quietos, al tiro, después de un rato, apareció el coche con los negros arriba, todos venían con escopetas cuatas y cartuchos ceros en la recamara, se subieron el profesional y el supervisor, me hizo señas el güero de que no me moviera apuntando hacia el lugar del tiro, insistiéndome mucho sobre eso. Se adelantaron todos con las escopetas listas que eran cinco, con un cuidado que mas que todo era miedo, llegaron abajo del árbol y no estaba el leopardo, lo fueron a encontrar debajo de un matojo con tiro que entro en el mero codillo con ascendencia hacia arriba, un tirazo! Me dijeron, felicitándome todos, en el momento en que lo encontraron, todavía le metieron dos tiros más. Hermoso leopardo, no muy grande pero ahí esta ya, me quede un rato por el lugar, disfrutando de todo lo que acababa de pasar, mientras los negros preparaban al leopardo para la foto, en eso, empecé a ver enfrente de mi, como a unos quinientos metros, algo que se movía, le metí los gemelos y vi un montón de animales, creyendo que eran leones, me fui corriendo gritándole al güero: Simba, simba! El pelao se puso los gemelos dándose cuenta que eran unos changos parecidos de lejos a los leones, estos andaban comiéndose unas florecitas moradas de unos matojos de ese lugar.

Llegando al campamento, la fiesta! Los cocineros con las charolas y los demás con ramas floridas, nuevamente me hicieron una corona cubriéndome de flores, vaya celebraciones de estos negritos para celebrar estos acontecimientos, además son extraordinarios bailando... bueno, bailar es mucho decir, pegando unos brincos! Que según esto, entre mas alto tienen mas merito. Me decía Gerard "Tomate una copa de champagne", le respondí la botella y así terminamos este glorioso día.

Seguimos nuestra cacería, penetramos en una zona muy bonita, nos subimos a una loma desde donde estuvimos gemeliando sin ver nada, nos fuimos por todo el valle, pasamos por una zona boscosa en donde aseguran que encontraríamos elefantes, encontramos muchas huellas, ya que estas son inconfundibles, mas ninguna era fresca, así que seguimos toda la tarde sin ver nada, cosa extraña pues en donde quiera que íbamos, nunca dejábamos de ver uno, bueno, ni bongos, que esos donde quiera nos los encontrábamos; El terreno se iba haciendo mas abrupto, teniendo dificultades para avanzar, hasta que se paro el profesional, había sacado una brújula y con nerviosismo le pegaba constantemente sin lograr ninguna ubicación, estábamos perdidos. La selva estaba muy cerrada, así que se ponía más difícil la orientación, seguimos haciendo varios intentos sin lograr ningún resultado, se nos vino la noche, yo pensaba: ya nos toco dormir en medio de la selva. Le hice señas al guerazo apuntándole hacia los negros, mas como es gente tan orgullosa, no quería dar su brazo a torcer, al fin se pusieron a platicar, siguiendo las instrucciones de Simba, que así le llamaban a uno de los negros, caminamos ya de noche hasta que por fin encontramos un caminito, mas bien una brecha, hecha por los mismos animales, mismos que no vimos nunca; El negrito hacia indicaciones con la mano y después de mucho batallar por lo cerrado del camino, fuimos a dar a unas huellas que nosotros habíamos dejado con anterioridad, siguiéndolas hasta que llegamos al campamento bastante tarde, llegamos a cenar y dormir.

Al día siguiente, comenzaron los preparativos para cambiar el campamento, nos íbamos a cambiar a Masaylan, esperamos el avión para llevarnos a Arucha, sentí nostalgia por dejar ese campamento que tantas satisfacciones me dejo, así como mi primera experiencia en África. Me comunicó el guía que el viaje lo haríamos en Land y nos acompañaría su esposa, "Adelante" le dije, llegamos a su casa, casona! Para mas bien decirlo, con coche Mercedes benz deportivo, una señora muy elegante, guapísima, con una niñita ojo azul. Me tuvieron tomando café mucho rato, por ahí se oía mucho ruido, que me imagino que estaba pasando. Al final de cuentas, la señora no fue con nosotros. En un momento transformaron el coche para que fuera cerrado, más cómodo por supuesto.

Un camino terrenozo, primero con algunos caseríos muy pobres, después ya se empezaron a ver los clásicos "Manyatas" que se componen de una cerca espinosa con sus habitaciones al centro junto con el ganado.

El coche tenia alrededor un tubo a la altura del estribo, para los recargones en los árboles o en las piedras que pegaba a la altura del tubo y de esta manera se defendía mas de los golpes, me pareció muy práctico. Note que mi guía iba a una velocidad excesiva, derrapando en las curvas del camino terroso, se lo hice notar mas no me contesto nada, pero yo entendí que la esposa se le negó, por eso iba furioso. Ya en confianza me contó que la señora era divorciada y que la niñita no era de él, huelga pues.

Caminamos toda la tarde en una zona mas poblada que la zona de Rungwa, llegamos a nuestro campamento y ya pardiando, encontramos en la puerta unos enormes cuernos de Gran Kudu, pastando alrededor había una manada de impalas, quienes nomás nos vieron y siguieron comiendo, a un lado de la cerca había un comedero, así que di por hecho que estos hermosos animales eran de casa.

La misma gente que nos atendió en Rungwa, era la misma en el nuevo campamento. Con razón, cuando despegamos, el avión no podía ya que en el momento de despegar, íbamos el profesional, el supervisor, los tres negritos de siempre y yo, seis en total, nada mas que este avión traía un agregado en la panza donde metieron todas las armas y enceres para el nuevo campamento. En el momento de meter toda la potencia, el avión se quedo parado, cuando lo normal es que empiece a caminar... volteé a ver al piloto, le hice señas queriendo decir: que pasa? En eso empezó a rodar, lentamente, muy lentamente, a media pista, que afortunadamente era larga... yo le hacia con las dos manos como si fuera a volar, nomás tocaba tantito el mando y empezaba la chicharra a protestar, nos metimos casi toda la pista y el avión no llevaba la velocidad para despegar, yo pensaba que sino alcanzábamos la velocidad en unos cuantos segundos, íbamos a "caminar", al terminar la pista estaba como en los portaviones... un barranco! Y nos fuimos al aire con la chicharra a todo su volumen, todavía se desplomo un poco, siguió pitando y agarrando velocidad con muchas dificultades, rozando las copas de los árboles. Ya que estuvimos estabilizados, le comente al piloto: "Que tu te la juegues esta bien, pero porque juegas con la vida de los demás?" No te fijes, me contesto, al cabo que ninguno sabe. Saque mi licencia de piloto que siempre esta conmigo, mostrándosela, le dije: Tengo más horas de las que tú puedas juntar en tu vida, me indico que lo volara, así lo hice, nomás le levante un poco la copa e inmediatamente subió la velocidad.

La zona de Masaylan, es una zona mas poblada, ya no con la misma cantidad de animales que de donde veníamos, tan distinto. Eso es precisamente lo hermoso de África, su fauna y su flora son distintas en cada parte donde se vaya. Nuestro objetivo era cazar el Gran Kudu, que es uno de los trofeos mas codiciados, le llaman también "El Fantasma de los Bosques" y al Lecer Kudu, los dos tienen unas rayas blancas desde los ojos hasta la nariz y lo mismo en el cuerpo, unas rayas que pasan el cuero marcando hasta la carne, esto desde luego lo pude comprobar cuando tuve la suerte de cazarlos, pero no adelantemos vísperas.

La cena, el primer día como siempre, muy buena. Ya en mi tienda extrañe el ruido arrullador del campamento anterior, sobre todo el aullido de las hienas y lo hermoso de las palomitas, que se oyen de noche y de día, esto es lo mas peculiar de África.

Tempranito, al día siguiente, ya con el coche sin toldo ni puertas ni espejos, solo con el asiento de los oscuros, salimos en una zona donde se había talado el monte para el carbón, vimos algunas manadas de gacelas y de impalas, ahí mate dos piezas.

Muy tempranito, obscura la mañana, salimos en busca de el "fantasma de los bosques" y vaya que si es un fantasma, pasamos por una parte espinosa (uña de gato le llamamos por acá) y de repente se vio uno bastante lejos, haciéndome la seña el cazadorazo de que me esperara, y así fue cuando de pronto desapareció, nos bajamos y seguimos casi a gatas con espinadero de los judas, yo traía puesta una chamarra que me habían hecho en España, una de piloto, preciosa mi chamarra de piel que parecía de seda, mi lujo pues!, por ahí me di un pequeño atorón en una ramita y se le hizo un pequeño rasguño. Ya de regreso a Tampico, mi mujer se la dio a un trabajador, le dije: Le regalaste al chaparro (así le decimos) mi prenda consentida, ni modo. Cuando lo vi le propuse que fuera a escoger cualquier chamarra, la que le gustara en cualquier tienda y que me regresara esa que ya era vieja, pero me contesto: No jefe, me quedo con esta viejita; Poco tarugo verdad.

Continuando, salimos después de muchas espinadas pero al Kudu no lo volvimos a ver. El objetivo en esa zona es principalmente el Kudu, le Lester Kudu, el Gerenuk y algunas gacelas, pero las piezas mas codiciadas son las que ya mencione. Tengo amigos que han ido al África exclusivamente al Gran Kudu y por las piezas antes mencionadas, sin que lo hayan logrado y eso que lo han intentado en varias ocasiones.

Tumbe una gacela y un impala para la cocina, nada del otro mundo. Hay mucho camino terregoso, cosa que para los que estamos acostumbrados, no tiene mucha importancia.

Amaneciendo al día siguiente, después de un buen almuerzo, seguimos a una parte donde se veían algunas chocitas, salieron algunos negritos a los que les preguntó el cazador por donde habían visto el Gran Kudu, no se que les diría así que seguimos camino, mucho caminar sin resultados, ya no se veía la misma cantidad de animales que en mi campamento anterior.

Día siguiente, lo mismo, temprano. Caminamos algunos kilómetros, todavía obscurito, vi algo raro y le digo a Gerard: Mira! Me contesto, no es nada, y eso que de donde el estaba la vista era mejor porque a mí me tapaban unas ramas espinosas, pero yo veía unos cuernos enormes haciéndole señas al cazador y el me decía que no, como quiera yo tenia el 375 apuntando hacía lo que veía cuando en eso me dice el guerazo: Tira, tira! Pum! Tira Hugo, nomás le metí dos cargas, punta blanda, ya caído me dio el cazadorazo su rifle 500-600 nitro, el animal ya estaba muerto y el insistiendo que tirara. El gusto inmenso de cobrar una pieza tan codiciada ya la tenia, Se fueron los negros por la cámara de video y la otra camarita, para darnos vuelo con las fotos; Hay una foto que conservo con mucho cariño, en donde estoy parado con los enormes cuernos que me rodean los brazos llegándome hasta los hombros. En esas estábamos cuando de pronto se dio una sacudida el Kudu, me lanzó como a tres metros. Los negros volaron y el cazadorazo se puso detrás de un palito que estaba cerca. Me dice: Ya ves porque tanto tiro!, tenia razón después de todo. Fiesta grande! Me decía el guerazo: Champagne? Yes! Todo lo que quieras, le respondí. Ahí estaba el gran trofeo, que de salida ya muerto, nos saco un pedote.

Resulto que ese enorme animal tiene un lugar como record, nada más que los papeles se fueron a Estados Unidos y yo ya no hice ningún trámite para reconocimiento, pero la satisfacción no me la quita nadie.

Me pongo a pensar con frecuencia, las grandes satisfacciones que he recibido en la vida, y ésta desde luego, es una de ellas. El cazador, sobre todo por acá en nuestros campos (Tamaulipas), son de mucho esfuerzo, por allá en mi tierra (Aguascalientes, San Luis Potosí) ya se imaginarán las friegas que se pone uno, los fríos que se sienten en la época de caza y aun así nos vale, así es este deporte, por eso lo queremos tanto.

Había veces que nos pasábamos hasta una semana, subiendo y bajando cerros sin llegar a ver un solo animal, mucho menos tirar un tiro, todo el año preparándonos para nada, así es esto. -Comparando, este safari con todas las comodidades que se reciben, es una cacería diferente, pero no menos hermosa.

Cuando llegamos a nuestro campamento, me comentaban que aparte de lo difícil que es cazar un Gran Kudu, no hay muchos, así que la suerte estaba de mi lado.

Al estar sacando la piel, es curioso ver que las rayas que tiene en el cuero, así como la parte de enfrente (rayas que parten desde los ojos hasta la parte alta de la nariz y otra en la quijada) llegan hasta la carne, es curioso porque para nosotros es raro ver una cosa así.

Al rato de estar pelando a este Gran Kudu, comenzó a llegar la gente, misma que se le daba carne, así que nosotros no llevamos nada en esta ocasión.

En el recorrido, en ese día maté otro Impala que aunque no es ninguna maravilla, llegamos con carne a nuestro campamento, una gran satisfacción veía en la cara del cazador, ya se imaginaran como estaría yo.

En el camino, pasamos a saludar a unos amigos de Gerard, unos holandeses, pase a saludar para que hable español, me dice. Pasamos a su casa, gente muy fina, viven con todas las comodidades aun tan lejos de la civilización; El gobierno, me contaban, les concede predios de veinte mil hectáreas de selva con tal de que lo trabajen. Me decían: Mira esos cerros de costalera, son de fríjol negro que va a México, pagado a un precio correspondiente a quince dólares, lo que aquí en México costaba cinco pesos… ya se imaginaran todo lo que se roban los intermediarios con las compras que hacen en otros países.

El trabajo, que en mi país se hace con veinte gentes, aquí se hace con cincuenta, pues la gente, además de ser muy floja, no es costumbre que trabajen- me comentaba. La platica fue larga y muy instructiva para mi, porque te das cuenta de la cultura, la forma de trabajo de esta gente, que llegan a una tierra inhóspita a conquistar su futuro, con todos los riesgos que ya se puedan imaginar, gente que con todo y su familia, se va a formar su futuro, claro esta que la tierra es de promoción, por eso se encariñan tanto.

En las noches es necesario que pongan a cada cien o doscientos metros, lumbre, pues de otro modo se meten los animales y destruyen las cosechas, ya después de que se levanta, queda libre (es cuando nosotros fuimos) y se ven las manadas de Wildbeest, Impalas y Orix, pero lejos, de ahí que la cacería tiene que ser diferente. Por ejemplo, mandar negritos a rodear los animales para que los mismos escuchen ruido y se y así poder acercarnos nosotros. En fin, nos pasamos una tarde muy agradable en compañía de estas personas, nada mas que supuestamente se iba a hablar en español y su español no se de donde seria, pues no entendí nada, con mi pésimo ingles y a señas además de algunos whiskies nos entendimos.

Abordamos nuestro coche y nos fuimos al campamento que no estaba muy retirado de donde nos encontramos, muchas gallinas de guinea nos encontramos, me decía: Quieres una? Y le contesté: No, porque puede haber alguna otra piezas y las pudiéramos perder por el ruido que causaríamos.

Día siguiente, mucho caminar, pocos animales y a veces nada, estamos zona donde además de estar más habitada, se encuentra casi explotada por el carbón. Nos encontramos a algunos Masais preguntándoles sobre que tipo de animales habían visto, haciéndoles señas que en todos lados, pocas boñigas de elefantes y ya muy viejas vimos, total que nos la pasamos en blanco, cosa rara ya que a pesar de todo, esta zona es muy abundante la caza.

Pasamos a visitar un poblado de Masai con intenciones de darles unos relojes por las lanzas que son preciosas, puesto que son tallados a mano siendo el orgullo de este pueblo. Tuve la suerte de conseguir algunas. Paso un detalle curioso, uno de los Masai se acerco a mi agarrando el cañón de mi rifle, queriendo que se lo cambiara por su lanza, le pegue un jalón quitándoselo, con el movimiento se empezaron a hacer bola los demás. El cazadorazo se dio cuenta que lo mas cuerdo era hacer la graciosa huida.

Nuestras siguientes presas eran el Gerenuk, El Láser Kudu, Grand Gases y algunos Orix, bueno, a ver que sale.

Siguiente día, por un camino de seudo carretera, nos hizo señas el supervisor del gobierno, atrás del matojo se veía algo raro, el profesor lo gemelio, levanto el dedo gordo con una sonrisota… tírale! Me dijo, un tiro bastante bueno en el cuello, cayó fulminado! El primero que se bajo fue el supervisor, pero al brincar, pisó mal dañándose el tobillo, lastima porque en lo sucesivo ya no nos pudo acompañar, un magnifico compañero mas que supervisor. Poco tiempo faltaba para terminar mi safari, así que nos dedicamos a las piezas. Una de las piezas más codiciadas por todo cazador es precisamente el pequeño Kudu, aparte de que no es muy abundante, es muy escurridizo y si el Gran Kudu, es el fantasma de los bosques, ya se imaginarán como es este que es más chiquito.

Nos movimos a una maceta desde la cual estuvimos gemeliando, yo no vi nada, mas los oscuros hacían señas en una dirección, hay vamos… efectivamente, había un grupo de Onix, escogimos supuestamente uno de los mejores… pa´abajo! Un buen tiro en el codillo en muy buena distancia.

Con la idea de cazar un Generuc, fuimos caminando hasta llegar al campamento donde, como ya era costumbre, se veía la manada de Impalas que ya eran de caza.

Siguiente día, en una zona mucho mas habitada, con algunos pequeños montes, seguíamos buscando al Gerenuc, mucho caminar en un terrenal infame, de pronto, en un montecito, se veía este animal, muy lejos por cierto. Acuérdense que esta variedad es como un venado de por acá de nosotros, un poco mas grande, nada mas que con el cuello muy grande, como una pequeña jirafa; Estos animales acostumbran comer de las ramas mas altas, en cuanto a los demás es igual a los venados por acá. Me pusieron un "triple", que consiste en tres varas agarradas en la parte de arriba como a unos 15 centímetros, allí se acomodaba el rifle, que es bastante cómodo y Pum! Falle; ya había agarrado confianza con mi 375 así que hasta mis compañeros se extrañaron, ya en la terminación de mi safari de mucho caminar, se veían pocas piezas, mucho desmonte así que dimos por terminado este safari.

Es increíble que en tan poco tiempo de aventuras, que te quedan por el resto de tu vida, pasa como en los vinos… que buenos se paladean entre más viejos que son.

Hugo Muñoz de Alba

 

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