Los leones de Idaho.
Ricardo León .


Capitulo Uno.

Nombre científico (clasificación Taxonomica)

Phylum: Chordata 

Clase: Mammalia 

Orden: Carnivora 

Familia: Felidae

Puma, León de Montaña, Mountain lion, Cougar, león panamarimboli, gato rey, catamonte, tigre rojo, gritón de la montaña y , equivocamente, pantera (en Florida). Un raro morfo oscuro, casi negro, que se observa a veces en el oeste de EEUU y México se conoce como onza..

Estos son los nombres más conocidos de este fantástico felino que después de el Jaguar es el predador más formidable del continente Americano.

Puma  concolor, antes felis concolor significa gato de un solo color, menos conocido como es que su nombre puma viene del quechua, y con esa palabra se le designa en muchos otros idiomas americanos; en náhuatl se le llama miztli, en mapuche (sur de Chile y Argentina) se conoce como pangui o trapial y en la Amazonia suçuarana, de origen tupí.

El puma no ruge ronronea. Caza en solitario, siendo los cérvidos (desde el gigantesco alce hasta el diminuto pudú) sus presas favoritas. Si llega a cazar más de lo que puede comer, suele esconder lo que le sobra y volver más tarde para terminarlo. También se alimenta de monos, cabras, guanacos y otras presas más pequeñas, aunque evita comer reptiles y carroña. Suele evadir al Ser humano teniendo conciencia de lo peligroso que es.

Llegan a medir hasta 2,60 m de largo, incluida la cola. Puede presentar una longitud de cabeza - cuerpo de entre 105 - 196 cm y una longitud de la cola de entre 67 a 78 cm. Llega a pesar 90 kg.

La hembra pare hasta seis cachorros por año. Su período de gestación es de 96 a 98 días. Al nacer, los cachorros tienen manchas, que las pierden en los primeros meses de vida. Estas manchas recuerdan vagamente a las del guepardo, con el que parece existir un parentesco remoto todavía por esclarecer completamente.

Las patas delanteras tienen 5 dedos, mientras que las traseras tienen 4, con uñas retráctiles. En su boca tiene 4 colmillos grandes y varios incisivos más pequeños.

Las subespecies  principales son: La pantera de Florida (P. c. coryi), Puma concolor couguar , Puma concolor coryi , Puma concolor azteca, Puma concolor costaricensis, Puma concolor concolor , Puma concolor improcera, Puma concolor patagónica, Puma concolor missoulensis , Puma concolor hippolestes, Puma concolor oregonensis, Puma concolor vancouverensis, Puma concolor califórnica, Puma concolor kaibabensis, Puma concolor browni, Puma concolor stanleyana , Puma concolor mayensis, Puma concolor bangsi, Puma concolor soderstromi, Puma concolor discolor, Puma concolor incarum, Puma concolor osgoodi, Puma concolor acrocodia, Puma concolor puma, Puma concolor pearsoni, Puma concolor araucanus, Puma concolor chorgeri (extinta).

Aunque recientemente, los últimos análisis genéticos moleculares basados en el ADN indican que el número de subespecies debería ser reducido a solo seis. Una para toda Norteamérica, otra para América central y cuatro en Sudamérica.
(fuente http://es.wikipedia.org/wiki/Puma_concolor).

 

Capitulo Dos.

Cazar al famoso “León de la Montaña” no solo es un reto, es un deseo de todo entusiasta cazador de uña. Muchos de nosotros pasamos años o a veces toda una vida para ver la estilizada silueta de uno de estos magníficos gatos.

Este félido de hábitos nocturnos se caracteriza por ser sumamente tímido y sigiloso por lo que es bastante difícil encontrarle en su habitat natural a pleno día.

Era yo muy joven cuando recuerdo las historias de mi “Tío Nacho”, hablando ya del puma, nunca con el mismo entusiasmo como él hablaba de los temibles jaguares.

Debido a la veda e impedimentos legales para cazar jaguares en Mexico y en el mundo. Mi única alternativa para cazar un gato de gran tamaño en Norte América pues era el puma y desde hace muchos años me avoque a aprovechar cualesquier oportunidad para perseguirles o acecharles bajo las reservas de ley.

En 2001 perseguimos a uno en las montañas de Sonora la bella y la “friega” fue tal que al llegar a la casa le pedí a mi esposa que me extrajera unas espinas que traía clavadas en la espalda. Mi amor contesto que no eran espinas, eran palos o palillos. Tres días como locos a caballo, no lograron producir los ansiados gatos.

Hace dos años lo intentamos de nuevo y los acechamos en Nuevo México, al lado de mis guías y buenos amigos G.T. Nunn y Otis Lewellen. La historia fue muy similar y a lomo de mula no les hicimos nada. Regresando de nuevo a casa con otra batalla más perdida, pero muchas nuevas experiencias.

Así es que como decimos los Mexicanos, la tercera es la vencida, además somos poco tercos así es que lo volvimos a intentar.

Después de platicar con algunos organizadores, dejamos nuestra confianza depositada en la experiencia de Wade Derby (de Crosshair Consulting) quien acepto cumplir nuestras exigencias. 100% garantía de ver a los felinos. El muy sabiamente nos contacto con Chris Korell  de Korell Outfitters quienes operan en el sur del estado de Idaho.

Idaho es plenamente conocido como “panino de pumas” y su hábitat salvaje, mismo que ha producido durante muchos años incontables leones que califican para el prestigiado club Boone and Crockett y por supuesto para el Safari Club Internacional.

En esta ocasión en especial mi ánimo no estaba de lo mejor y en más de una vez pensé en cancelar la cacería, pero el dinero ya estaba dispuesto y el llamado del viento helado sobre el rostro pudo más que todas las responsabilidades y preocupaciones.

Yo le llamaba con antelación al Chris Korell y le pedía que por favor checaran los puntos a cazar, buscando rastros y huellas frescas. El siempre insistió en que la suerte dependería del movimiento de venados mula y elks. Mas un factor determinante seria la cantidad de nieve que pudiese caer. No debería ser demasiada ni tampoco muy poca.

Se sabe que tras la caída de la nieve es más fácil para los sabuesos seguir los rastros y por supuesto las huellas de estas formidables bestias.

Así las cosas partimos el 4 de enero de 2008 hacia el indómito estado de Idaho en la vecina unión americana.

Tras retrasos en los vuelos y contratiempos debidos al mal tiempo llegamos finalmente a Boise e inmediatamente después nos enfilamos en la 4X4 hacia el único hotel existente en la típica localidad de Emmett.

Al día siguiente y muy temprano nos dirigimos hacia el área de cacería localizada en las altas montañas y cercanas a otra localidad llamada Lowman, la cual es partida por el Payette River en el Sureste del estado.


Montañas de Idaho.

Para esas horas nuestros jóvenes guías ya se encontraban campeando. El equipo de rastreo lo componían un chico joven llamado Kid (de 22 años) y Cody Korell (de 26 años) además de el guía principal y Mr. Chris Korell.

Era para nosotros de llamar la atención el uso de su vestimenta totalmente en lana. Misma que utilizan ya que se mantiene caliente aun después de estar mojada o húmeda (cosas que aprende uno).  Estos son típicos rastreadores al más puro estilo europeo. Fuertes, altos y totalmente hechos a los extremosos climas. Tipos curtidos por el hielo del crudo invierno y la nieve.

Camino a Lowman, Cody llamo por teléfono indicándonos que habían localizado la huella de un gato muy cerca de Sourdoug el motel que sería nuestra casa por los próximos días.

Todas las montañas se encontraban entretejidas por matorrales bajos, álamos y pinos.

No bien llegamos al sitio indicado, trepamos en sendas maquinas de nieve y enfilamos rumbo a el lugar en donde los perros ladraban incansablemente tras un buen puma.

El animal no se encontraba tan lejos, pero nosotros nos sentíamos totalmente fuera de lugar. Nuestra ropa si al cabo caliente era pesada para enfrentar la pendiente por subir. Nuestras botas no eran las adecuadas para andar en la nieve que caía a montones por  segundo. Y lo peor nuestra preparación física no era la mejor.

Trepamos más por orgullo y por honor que por afición. A veces a pie y a veces a gatas. Todos los guías se adelantaron excepto el papa de Chris quien también nos acompañaba.

Finalmente y tras un buen esfuerzo llegamos a la mitad de la colina en donde se encontraba nuestro primer gran gato. Tras una breve reunión decidimos que Roberto mi hermano lo tomaría.

La cacería es siempre impredecible. No sabíamos cómo se comportaría el clima, no sabíamos si el siguiente animal estaría más cerca o más lejos y este al parecer era bastante representativo de la zona. Suficientemente bueno para mis ojos. Yo le comente a Roberto que si no lo tomaba el lo tomaría yo.

Como nunca en la vida pude filmar la cacería, con la calma y las prevenciones requeridas y Roberto se hizo finalmente de nuestro primer gato después de muchos años de andar acechándolos legalmente, por cada lugar que nos era posible.


Roberto con su buen Puma.

Capitulo Tres.

Los acontecimientos se sucedían de maravilla, ni siquiera parecíamos estar de cacería. Apenas llegábamos y ya teníamos nuestro primer animal. Las razones parecían ser validas. Por todo el camino se veía pequeños grupos de elks, de venados buras, sabíamos de la gran presencia de lobos, de osos y sobre todo de pumas.

Los leones se deberían de mover tras los rebaños salvajes y nuestra ventaja estaría en estar alerta y revisando los caminos transitables. Ya fuera en las poderosas camionetas 4x4 a diesel o en las “Snow machines” o motos de nieve.

Chris decidió regresar a Emmet y tratar de cortar huellas en el Branch Ranch a una elevación mucho menor, por consiguiente con menor cantidad de nieve y por lo tanto menor dificultad para darle alcance a las presas. Todo el demás grupo permaneceremos enmontados en las cumbres con la nieve hasta la cintura. Tratando de hacer lo propio. Sin embargo también realizaremos un viaje de dos horas a Boise para visitar la tienda de Cabelas con la intención de comprar las botas adecuadas y el equipo que nos mantendrá dentro de este nuevo juego.

Roberto comentaba que esto era muy similar a la película de “Narnia”, ya que nieva de manera atroz, cada día de 10 a 12 pulgadas y cuando se cansa un poco, vuelve a nevar.


Lowman.

Nuestra cabaña formaba parte del motel denominado Sourdoug y ahí mismo nos fuimos a encontrar a otro mexicano nativo de Veracruz llamado Víctor. Como muchos paisanos con la consabida nostalgia por nuestra tierra.

La actividad se repetía cada día, se checan las brechas, los caminos, se gemela un poco y si no hay frutos, pues se regresa como a eso de las 3 pm al hostal.

El segundo día de cacería es infructuoso, las huellas que se ven tapadas por la incesante caída de nieve. Los rastros se pierden y en estas condiciones estamos cuesta arriba. Pero el ánimo de nuestros guías siempre ha estado en todo lo alto. Se les denota confianza en sus perros, en sus conocimientos y en sí mismos. Aunque tipos jóvenes han crecido en la alta montaña. El Kid nos platica que cuando niño (a los 10 años) lo ha correteado un león y gracias a su perro de compañía aun nos lo puede contar.

Tales gatos retienen a sus presas con las poderosas garras retractiles, teniendo en su quinto dedo la conocida como Killer ya que es filosa como navaja. Pero estos animales saben que la clave está en sus colmillos que al encontrar los espacios intervertebrales de sus presas simplemente aprietan hasta dejarlas desvalidas y realizar la matanza con mayor facilidad. Son autenticas maquinas de matar, que abaten frecuentemente ganado, potrillos o mulas. En estado salvaje su alimento favorito es el venado o el guajolote, pero muy bien pueden dar muerte a un elk adulto y se sabe de casos en que han matado alces.

En varias ocasiones comentamos con los guías que no parece tan sano el caminar por estos lares sin un arma de respaldo a la cintura. Ya sean pumas, lobos u osos. Las montañas de Idaho son hogar de poderosos depredadores.

El tamaño de estos gatos varía bastante según su localización, sabemos que los animales crecen más hacia latitudes más boreales y aquí son simplemente enormes. Algunos alcanzando hasta las 180 lbs de peso pero en puro musculo y agilidad.

 

Capitulo Cuatro.
De visión a realidad.

Hoy es lunes 7 de enero (2008), como de costumbre despertamos a las 6:30 am, almorzamos y realizamos algunos ejercicios de estiramiento. No es por estar medio “tieso”, nada más calentamiento para no desgarrarse en el primer brinco. Cody y Kid arriban con su típico buen humor  como a eso de las 8:10 de la mañana.

Al igual que otros días ya han pasado temprano a checar un par de caminos en los poderosos “snowmobiles”, pero hasta el momento nada, que nada.

Anoche de nuevo la ventisca fue tremenda, por lo menos 12 pulgadas de nieve, pero no hace tanto frio, quizás -5 º centígrados. Roberto insiste en que estamos en “Narnia” por las intensas nevadas.

Comenzamos a avanzar sobre la desolada carretera y ya vi unas huellas, pero no las se distinguir muy bien.

Vamos poco a poco ascendiendo  y con rumbo norte, en las poderosas camionetas a diesel 4x4. Adelante, sobre nuestro lado izquierdo y muy evidentes se denota la bajada de algo bastante grande, de principio parecen huellas humanas.

Cody aunque muy joven (26 años) es experimentado e inmediatamente identifica las huellas como de puma. Yo me siento un poco escéptico debido a lo infructuoso del día anterior.

Inmediatamente toma el radio y le pide a Kid que revise y corte la huella desde más atrás. Nosotros avanzamos tratando de encontrar mayores rastros y buscando un retorno lo suficientemente amplio como para poder regresar con la camioneta y el remolque que transporta las dos maquinas para recorrer la nieve.

Nos encontramos de nuevo con Roberto y el Kid. Entonces llegamos a la conclusión que definitivamente son huellas de un animal grande. Los guías se plantan sus zapatos de nieve y tratan de seguir el rastro monte adentro.

Regresan y nos comentan que aparentemente el gato atravesó el Payette River y que hay que buscar un puente para las motos de nieve como dos millas más abajo y así lo hacemos.

Aunque uno así no lo quiera, la adrenalina comienza a fluir y el cerebro trabaja en alta para tratar de no olvidar los artículos importantes que en poco tiempo más podríamos necesitar. Pero sobre todo mentalmente te alistas para no cometer los errores que te pueden costar el éxito de la cacería.

Decido vaciar prácticamente mi mochila, no necesito sobrepeso (mas del que traigo) y me preparo para el lance que se que está por venir. Cody carga un 243 con mira fija de 4X.

Bajamos las motos de nieve y me monto tras del Cody. Viajamos ligeros y ellos confían mucho en sus perros. El Kid trepa tres perros atravesados entre sus piernas y los lleva con su máquina por la brecha de nieve. Nosotros llevamos tres más atrás en una caja metálica montada en un trineo.

Viajamos como 2 millas y llegamos al final del camino que es un lugar utilizado para acampar en los meses de veraneo.

Dejamos las maquinas  y me piden que use las modernas raquetas de nieve. What?, pues si yo nunca he usado estos triques…….. Ahí les voy.

Qué vergüenza, cada vez que se me atraviesa una rama voy al suelo, pero lo bueno es que estos gallazos ni se preocupan por voltearme a ver, llevan a los perros por delante, pero aun en silencio.

Los 20 años de edad que tengo de diferencia con mis guías me están ya cobrando altos réditos. Pero no me amilano pues traigo el corazón inflamado y como decía mi abuelo “aunque me tumbe y me arrastre y aunque me revuelque el toro”.

Atravesamos con dificultad un brazo semicongelado del rio, pero estas botas que me compre en “Cabelitas” me están resultando más que mágicas. Ya no me caigo tanto y aunque camino con las raquetas de nieve sobre el lecho pedregoso no se me ha metido el agua a mi bota corta. De cualquier manera a estas alturas ya no me importa. Como dice mi compadre Luis “Fierro a Fondo”.

Cruzamos el rio y nos internamos de nuevo en la montaña. En tramos con más de un metro de nieve de profundidad, mis piernas utilizan cada gramo de energía y cada célula de musculo para sacarme avante.

Volvemos a subir la chingada ladera y es infartarte el subirla, pero me repongo por un par de ocasiones. Hemos caminado como una hora sobre la insoluta blancura y ahora si alcanzamos media colina para cortar la huella.

Sueltan a los canes y error, el perro guía se dirige hacia el otro lado del rio. Los animales están siguiendo el rastro en sentido contrario.

El Cody y el Kid sacan a relucir su mas florido vocabulario para llamar a los sabuesos, con toda clase de gritos, mentadas y sombrerazos. Esto se está complicando. Yo  entonces pienso que esto sí que se acabo. Que animal se va a quedar en las cercanías después de semejante teatrito?

La nieve está realmente pesada, sigue nevando copiosamente, los guías sostienen que en estas condiciones el león no puede estar lejos.

El frio no se siente cuando tu corazón palpita a 175 pulsaciones por minuto ya sea por el esfuerzo o la adrenalina.

Finalmente y después de unos 20 minutos hemos recuperado a 5 de los 6 canidos. Inmediatamente Cody pone a “tough” tras la huella correcta y en el sentido adecuado. Yo me encuentro bastante escéptico al respecto.

Los canidos comienzan a dejar fluir su milenario instinto y se le une “fast”, “runner” y “body” un perro ovejero. Se escuchan los ladridos que vienen y van a lo largo de la loma que nos supera por algunos metros.

El Cody y yo nos localizamos a unos 50 metros de distancia del lecho rocoso del Payette River y sobre una pared a unos 20 metros de altura. Encontramos un pequeñito plano que nos sirve de mirador y porque no diría yo de “escuchadero”.

Cody me pide que deje el rifle 243, recargado sobre un arbolillo y así lo hago, pero se comienzan a escuchar como regresan los ladridos del “tough”.

Así es como sucede la visión, algo que uno nunca espera y que son muy pocos los afortunados que logramos verlo. Se mueve algo color gamuza por entre la nieve y lo sigue de cerca un perro negro.

A la madre…………..  Algo aparece como a 25 metros y es el chingao puma, que, que, what … y viene derechito hacia mí……………………..

No lo puedo creer  y me lanzo sobre el rifle. Mi guía no sabe que pasa y me quiere detener pero le digo “the lion, the lion…….. el pinche Lion”,,, pppapa.

Son fracciones de segundos y aun no lo ve ……………

A mí me viene valiendo madres…….. y agarro el arma pensando en sonrajarle un plomazo si se acerca un paso más.

El Cody ahora si reacciona y me dice que ya lo vio. En su ingles Norteño me dice  “its on the tree”, se trepo a un  árbol, UAHOOOOOOO…………….

Se acercan los demás perros y ahora si todo es alegría, pero el susto quien me lo quita. Comienza la celebración quizás un poco anticipada y ahora se nos une el buen Kid. Parecemos coyotes en fiesta.

Ahora si estamos todos, los perros, los guías, yo y el Leon, pero que animal, me impone, es un gatote.


“El Gran Gato arriba del árbol”

Me da oportunidad de filmarlo y nos acercamos como a 10  metros, pero la pendiente está muy pronunciada y lo veo claramente a mi nivel. El animal me impone y mucho.
 ¡Que experiencia¡

No se mueve un milímetro y su vista no se aparta de mis ojos. Si este espécimen salta alguien va a acabar bien arañado.

Los guías comienzan a reorganizar a sus animales y hay gritos por doquier.

Ahora si me piden que dispare en el medio del pecho y yo le pido al Cody que filme el tiro, asunto que se le olvida debido a la gran excitación.

No quiero pensármelo demasiado. Busco un buen descanso apoyando los codos sobre mis rodillas, me muevo como una pulgada, pero el animal cae mortalmente herido.

Del otro lado del rio nos queda otro perro y se va sobre el puma herido que es grande y fortísimo. El gato se defiende y corre unos cuantos metros para terminar muerto a un costado del ancestral rio.

Llega primero el Kid y después arribamos Cody y yo. Bajamos como en resbaladilla ya que estamos en una pendiente de unos 80º.

Otra vez más me siento chiquito, chiquito, chiquito. No es modestia falsa o verdadera, es simplemente un hecho. Qué bonito lugar, que bonito Dios, qué bonitos “Los Leones de Idaho”.


“El Leon de Idaho”

Todo se convierte en completo festejo y mis guías gritan como desesperados Big, Big, big.

La misma escena  se repite desde hace 10 mil años cuando los primeros humanos se defendían y perseguían al feroz Smilodon también conocido como “dientes de sable”.

Todos estamos entusiasmados y yo estoy que no lo creo, veía y revisaba las fotos de los pumas del mundo y nunca me vi con uno como este. Como dirían los americanos “what a magnificent animal”.

Le encontramos sus impresionantes garras, pero la llamada “Killer”, la del quinto pulgar, que filosa.

A poco comienzan las fotos, calculamos que el animal pesa de 160 a 170 lbs.


Ricardo con el Kid.

 


Aquí con el buen Cody Korell.

Capitulo Cinco.
“El lince del Branch Ranch”

Estamos felices después de haber conseguido nuestros pumas, aunque eso si un poco cansados. Este es nuestro cuarto día de cacería y nos hemos cambiado hacia Emmet. pequeño y típico pueblo que posee la cantidad de un solo hotel para alojarse. Pero este es limpio y confortable.

Tempranos salimos hacia el Branch Ranch. Hermoso Predio de 20,000 acres  en donde buscaremos ahora tratar de conseguir a un par de linces. En esta ocasión y por fortuna para nosotros, nos acompaña el buen Chris Korell.

De nuevo es un espectáculo este estado por sus paisajes nevados y su vida animal, nos encontramos a una manada de unos 50 “elkos” como es que ellos los llaman y una parvada de guajolote del denominado Merriam.

Subimos hacia el extraordinario rancho y repetimos la misma rutina que consiste en bajar las motos de nieve y que los trackers busquen las huellas sobre la nieve que en esta ocasión es mucho menos profunda. Entre 30 y 40 cms.

No pasa mucho tiempo para que en un rato el Cody llame informándonos que ya cortaron la huella de otro buen gato.

Nos disponemos a buscarlos y los encontramos sobre un arroyo que corre no muy lejos del camino principal.

Ya se escuchan ladrar los perros y hay de nuevo que ponerle velocidad al asunto, pero ahora sin raquetas de nieve.

Avanzamos con buen esfuerzo y al poco llegamos a una colina partida por el enmontado arrollo.

Se escuchan a los perros de nuevo ir y volver. De repente gruñir y lloriquear. El Chris habla por radio con los otros guías y debido a sus indicaciones me trae como loco; “Ricardo come on pa´ca, ahora come on pa´ya, ahora come on pa´ca” (ustedes si entienden).

Me acorde de mis juegos de niño en el que correteábamos  y no me toques. Pero ahora soy 40 años mayor y estamos moviéndonos sobre la pesada nieve.

Nos apostamos sobre un pequeño claro que domina la mayor parte del arrollo, esperando que los perros “arreen” al gato hacia nosotros. Pero eso no sucede.

El Chris se aleja de mí y comienza la pelea con ladridos, maullidos y arañazos.

Me llama  Chris;  “come over here” y nos metemos sobre el breñal con el corazón en la boca a causa del esfuerzo.

A tres metros está el feroz gato batiéndose con los perros y nada que se trepa al árbol. Pelea como David contra varios Goliats.

Ya le dejo como falda de hawaiana una oreja al “tough”.

Dispara me pide el Chris, sobre la cabeza. Y con el 22 magnum se lo pongo en el cuello, terminando sabiamente la pelea.

Si de por si el pastel ya era grande, esta fue la gran cereza……………….


El famoso Lince Americano.


Mr. Chris Korell y Ricardo.

Capitulo Seis.
Epilogo.

Que cacería más genial. Todo nos salió excelente. Gracias a Dios nadie se lastimo. Los animales son de primera calidad y las personas también.

Mucho podemos aprender de estas gentes, de su manera organizada de trabajar la cacería y sus buenas costumbres sin olvidar las mejores de las nuestras.

Grandes animales, cantidades impresionantes de cérvidos, osos y gatos. El optimismo de que mientras las cosas se hacen bien y todo lo demás saldrá mejor. Sobre todo imborrables memorias que ni por poco estas líneas pueden describir.

Muchos años de tesón para acechar a estos grandes depredadores y una ilusión viva por regresar a este espectacular estado de Idaho. Por volver a saludar a buenos amigos, pero sobre todo nos queda darle gracias a Dios Nuestro Señor de que aun se conserven estos bellos lugares, de que aun sean posibles estas actividades que la propia humanidad nos intenta limitar.

Que difícil entender la propia naturaleza del cazador quien sin duda es el mayor y mas activo de los conservacionistas.

Ya estaremos haciendo planes para regresar a cazar Osos, venados mulas o “Elkos”, para regresar con los más jóvenes. Para dejar desbocar nuestro corazón tras la imponente huella o la silueta de un gran gato o de un lince. Para sentirnos una vez más como niños en el jardín de las maravillas. Haciendo una de las actividades que mas amamos en la vida, cazar con todo el corazón.

Muy afectuosamente.

Ricardo León.

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