Fotografía de Caza Mayor.
Artículo tomado de la revista Caza Mayor México
Inicio
La cámara y la práctica
Distancia al objetivo
El motivo u objetivo
Ejemplos

Sabemos que una buena fotografía es la que nos hace recordar el momento. Por eso, todos los elementos presentes en dicho momento deben captarse en su mejor estado.

Los tres elementos básicos de nuestro motivo fotográfico son:

  • La pieza
  • El entorno
  • El cazador

La pieza o trofeo. Una vez cobrado el animal, debemos prepararlo para que luzca lo mejor posible, sin olvidar que es el motivo principal de nuestra aventura y que, gracias a la fotografía, lo recordaremos siempre, por lo que les aconsejo seguir estos consejos cuando sea posible:

  1. la sangre: el animal deberá estar lo mas limpio posible, ya que la presencia de sangre capta nuestra atención más que cualquier otra cosa. En el caso de nuestros acérrimos enemigos, los ecologistas, son las imágenes que les gusta presentar para tacharnos de "asesinos sangrientos" ante la sociedad, ¡no les demos esa oportunidad! Limpiemos muy bien al animal y pensemos después en las fotos.
  2. Los cuernos: sin lugar a dudas, lo que más luce de una presa son los cuernos. Obviamente, nos referimos a los animales que los tienen (ciervos, borregos y antílopes). Para obtener una buena imagen de ellos, debemos evitar fondos lisos y brillantes (cielo, agua, nieve) porque eso hace que se pierdan los detalles de la cornamenta y ésta y parezca más delgada de lo que es en realidad. Debemos usar un fondo opaco como el suelo, el paisaje o nosotros mismos para que los cuernos luzcan y resalten. En el caso de los borregos, debemos buscar el ángulo de la cabeza en el que mejor se observe la curvatura de los cuernos, sus bases, su abertura o aquello que dé la mejor imagen del animal. En el caso de ciervos y antílopes, las fotografías de frente con un ligero giro hacia un lado u otro, con la barbilla casi tocando el cuello son las mejores. Deben tomarse desde un ángulo igual o superior a la cabeza del animal, no desde el suelo o de un ángulo inferior, ya que desde estas perspectivas no se aprecian bien los detalles o el desarrollo. También es importante sujetar al animal de forma que no distorsionemos su cara (nunca deben jalarse las orejas). Lo anterior se consigue sujetando los cuernos por atrás, sin que salgan nuestras manos en la foto.
  3. El rictus mortis: el animal se pone rígido un rato después de haber muerto. Debemos aprovechar este fenómeno para hacer que parezca como si estuviera echado, con la cabeza levantada, en la posición que mejor luzca. Esto se logra con un poco de paciencia, dejándolo amarrado en la posición que deseamos por cerca de una hora. La rigidez hace que se detenga por sí mismo en esa postura y nosotros nos podemos colocar donde nos plazca sin tener que sostener la pesada cabeza.
  4. Lla lengua: ésta casi siempre queda fuera de la boca, lo cual da una mala imagen... la medida más simple es cortarla.
  5. Llos ojos brillosos: las cámaras modernas utilizan el flash de manera autónoma, y dicha función no presenta problema alguno, sólo hay que saber que los ojos del animal están abiertos y con la pupila dilatada, y por eso brillan. Dicho brillo en los ojos le quita belleza a la foto porque es algo antinatural, el remedio es muy sencillo: hay que tomar un poco de tierra, lodo, polvo etc., y echarlo en los ojos del animal para darles opacidad.
  6. Las patas: hay que colocarlas dobladas de manera natural bajo el pecho y vientre del animal, para tratar de que luzca como si estuviera vivo, en su máximo esplendor.
  7. El jinete: nunca nos debemos de montar sobre el animal, ya que éste es nuestro objetivo principal y al montarlo le quitamos su majestuosidad y belleza, al grado que, para mucha gente, este tipo de fotografías indica una falta de respeto hacia nuestra pieza... además, esto no es necesario, por grande y pesado que sea el trofeo, siempre hay forma de colocarse para salir bien los dos.

Ubicación para la sesión de fotos. Debemos buscar un claro en el bosque característico del hábitat natural de nuestra pieza, que esté bien iluminado, sin obstrucciones, con la suficiente amplitud para que luzca de cuerpo completo y se observe con claridad los detalles del sitio donde lo cazamos. Podemos tomar unas fotos en el punto exacto donde cayó, pero serán sólo para documentar, si así se desea, ya que artísticamente dicho lugar no tiene ningún valor si no se apega a las condiciones ideales para tomar unas buenas imágenes.

Por otra parte, debemos evitar captar casas, vehículos, caminos o brechas, rejas o cercas, mochilas o sus contenidos, la sombra del fotógrafo, etc. Cualquier cosa hecha por el hombre desmerece la salvaje naturaleza del entorno, hasta el mismo rifle puede estorbar, ya que, al sujetarlo para que salga en la foto, no atinamos a sostener bien la cabeza del animal. Asimismo, puede ser que, por comodidad, tomemos la clásica -y horrenda- foto del venado sobre la tapa de la caja de la pick-up.

El cazador: el elemento más importante de la fotografía somos nosotros mismos quienes, con gran respeto, cedemos el primer plano a nuestra pieza y nos rodeamos del entorno salvaje en donde habita.

Si tenemos que tomarnos unas fotos para algún documento oficial, tratamos de salir lo mejor y más claramente posible, ¿por qué no cuando acabamos de conseguir un trofeo?

Desde luego, no estoy hablando de que nos vistamos de etiqueta para tal caso, pero sí de lucir lo mejor posible en esas fotos tan importantes.

El principal enemigo del cazador en las fotografías es la gorra o sombrero, el cual es una prenda de indiscutible necesidad durante el desarrollo de nuestra aventura, pero un gran estorbo en el momento de tomarnos las fotos. Su función principal es la de proporcionarnos sombra sobre los ojos y es eso, justamente, lo que impide que nuestro rostro pueda apreciarse con claridad en la fotografía, provocando el efecto de "ojos de mapache".

Es necesario levantar el ala de nuestra gorra o sombrero por unos segundos mientras nos toman las fotos, para que el sol nos dé la cara y ésta salga con claridad en la fotografía. No es recomendable quitarse la gorra, a no ser que traigan un cepillo o peine, ya que las gorras nos despeinan y saldríamos "con los pelos parados".

Arreglemos nuestro atuendo, de manera que se demuestre el respeto que tenemos de nosotros mismos ante los ojos de los demás. Recordando -como dicen en el anuncio- que la ropa cubre lo que somos y descubre lo que queremos ser.

Esperamos que estos simples consejos les sean de alguna utilidad.

Artículo tomado de la revista Caza Mayor México.

Inicio
La cámara y la práctica
Distancia al objetivo
El motivo u objetivo
Ejemplos
Regresar