RAM Hunter
02-12-2007, 19:47:18
Primeramente, una fotografías de este domingo tristón, pero cazamos contentos mi hijo y yo.
http://img337.imageshack.us/img337/6734/alexnieblapatos07jd6.jpg (http://imageshack.us)
Para que se den cuenta de lo pesado de la niebla. Mi hijo Alejandro voltea para uno y otro lado en espera de algún pato. No había buena visibilidad.
http://img100.imageshack.us/img100/8841/alexpatosdic07btx6.jpg (http://imageshack.us)
Descansando después del almuerzo, con apenas una sartita de patos
http://img46.imageshack.us/img46/5880/ramiropatosdic07epj4.jpg (http://imageshack.us)
Yo con una sarta de patos, suficiente para hacer un buen caldito.
http://img134.imageshack.us/img134/6964/alexpatosdic07dej9.jpg (http://imageshack.us)
Con la misma sarta variada: Triguero, Panadero, un macho y varias hembras de Golondrino, más Bocones y las insustituibles Cercetas.
Entremos al tema de hoy:
Domingo sin GORDAZO, ¡¡Pero con mucha niebla!!
:LOL: Vino mi hijo Alejandro de Tijuana con la esperanza de que este domingo fuera el idóneo para cazar patos. Todo comenzó bien al amanecer, a pesar que la niebla comenzaba a espesar rápidamente conforme transcurrían los minutos.
— ¡Agáchate! hijo... ¡¡Dos trigueros!! — Y que nos entran de pechito, a treinta metros de altura, la hembra y el macho. Los reconocimos al instante, pues tienen las alas inconfundiblemente blancas en su parte interna y arredondeadas las puntas; además, el tamaño aquí SÍ importa… :confused: Ya ven qué discusiones se traen por todas partes las mujeres en relación a este tema tan cacareado que nos hace sentir “chinches" a la mayoría de nosotros que somos hombres comunes y corrientes (más comunes que corrientes, cuando menos yo así soy).
Pero aquí SÍ importa el tamaño. Conjuntamente con el Pintail (Golondrino) y el Gadwall (Cola Prieta), son estos los tres patotes de las charcas de la Cuenca del Lerma, pero cada año escasean más, sobre todo los Cola Prieta.
Esperé a que Alejandro les sorrajara el primer disparo, pero lo falló. Lo "asegundé" y bajé sólo a la hembra. El machito… el del tamaño que SÍ importa se elevó sobremanera y ya no lo alcanzaron los perdigones del segundo tiro de mi hijo.
Les siguieron a estos algunas “Cucharas”, Cercetas y demás ánades…venían de a “puñitos” (parvaditas), es decir, de a dos, de a cuatro… y todo se iba desarrollando bien…pero sólo bien, nada extraordinario.
:mad: Pero se espesó la niebla y… ¡Colorín colorado, esta cacería pareciera que se hubiera acabado! Los del tamaño que SÍ importa (hablo de patos, no se me vayan por otro lado, eh?) desaparecieron por completo… ¡Y los otros también! Yo por mi parte, metidísimo, jálele y jálele al reclamo, pero por lo que constaté, en esa lagunita los patos son sordos, se los aseguro, pues ninguno de estos rápidos volátiles acudió a mis estridentes y desesperados llamados. Pero dentro de esa pesada espesura se dejó venir a los señuelos un Widgeon hembra (Panadero)… Mi hijo lo tanteó, lo esperó y, como lo recomienda el Sr. Alcalde, a 20 metros lo secó de un solo disparo, llamadito, tanteadito, bien esperadito y… tumbado, como debe ser: —“Un tiro difícil”—, como diría mi amigo, el Ing. Manuel López Bernal, quien cuando mata un pato con facilidad, siempre emite esta frase.
:LOL: Llegó la hora CERO, a través de los años he percibido que siempre que dan las 8.30 de la mañana en esas charcas de por ahí, el vuelo mengua y es la hora de sacar las tortas y el café bien caliente; sentarse plácidamente y no dar importancia a los patos. ¡Ahhh! Pero nos ha sucedido a todos nosotros, que cuando estamos en otros menesteres, como lo es el sagrado almuerzo, o bien, cuando estamos echando una meadita o “desovando” se presenta siempre lo mejor de la mañana. Estábamos ambos sentados, con los bolillotes en una mano y el café en la otra… cuando se nos “aparecieron” de frente, del claro hacia nosotros, más de 20 patos, muchos de ellos “Bocones” y otros más de varios colores y sabores. Pero invariablemente, cuando esto nos sucede… ¿Qué nos pasa?... La mayoría aventamos rápidamente la torta (para no recuperarla más, pues se va directo a la nauseabunda agua), se nos cae el café caliente en el regazo, mentamos madres, tomamos las escopetas como cirqueros, haciendo malabarismos y… ¡Fallamos limpiamente!” — ¡Qué coraje nos da! —, pero así es, triste y frustradamente, pero siempre así es… la famosa Ley de Murphy nunca falla.
Por fin, la niebla se levantó repentinamente a las 9.45 de la mañana y soñamos, mejor dicho, estúpidamente supusimos que los patos nos revolotearían por doquier, que acabaríamos nuestros 150 cartuchos cada uno y que saldríamos al embarcadero con nuestro límite, mi hijo y yo…Pues noooo, el sol “picaba” duro, el dedo nos temblaba y girábamos para uno y otro lado las cabezas – terminamos ambos con tortícolis esta mañana – esperando y pidiendo al Creador que vinieran hacia nosotros algunas parvaditas, para... si no desplomarlas, cuando menos desplumarlas.
Me desesperé, dejé por la paz mi escopeta y me dediqué solamente a reclamar a diestra y siniestra, para que mi hijo bajara cinco patos más.
Lo que me llenó de alegría fue que uno de estos fue “el tiro que le hizo su día”: Un Golondrino macho que bajó de las nubes al tercer disparo. Al impacto, el patote – de los del tamaño que SÍ importa – cerró sus alitas, se hizo bolita y calló de flechita cerca del puesto. Contabilizamos 41 patos entre ambos, que no es un mal manojito, puesto que con esta cantidad de pechugas se puede “hacer un buen caldo”.
En este preciso momento accioné mi radio Motorola para decirles a mis compañeros del otro puesto, a quinientos metros de nosotros, que la cacería se daba por terminada, que recogieran sus señuelos y que nos veríamos a las doce del día en el embarcadero para volver a nuestras casas, pues el cuarteto de pateros regresaríamos todos en mi camioneta, como viajamos originalmente.
:o Para terminar les diré que no tuvimos más contratiempos, solamente la niebla no nos permitió disfrutar más esa mañana, no vi por ahí deambulando a ningún Gordazo haciendo estupideces ni mucho menos a los "aguacates" ni a los de Profepa, sólo a gente amable y medida.
También colocaron ahí un tambote donde descargaron muchos su basura y ahí desplumaban otros sus patos, pues la semana pasada, saliendo a la orilla, me encontré con un cementerio de pedazos de patos que probablemente llevaban ahí más de 15 días. Ahí todo el ambiente se sentía viciado y fétido, por lo que le reclamé al encargado y tal parece que me hizo caso.
Bueno…conste que quedamos en lo que les insistí:
:LOL: ¡El tamaño SÍ importa!, de verdad créanlo... y más si se trata de un Triguero, un Golondrino o un Cola Prieta.
¿Estamos de acuerdo?
Saludo a todos mis amigos con todo mi afecto,
http://img337.imageshack.us/img337/6734/alexnieblapatos07jd6.jpg (http://imageshack.us)
Para que se den cuenta de lo pesado de la niebla. Mi hijo Alejandro voltea para uno y otro lado en espera de algún pato. No había buena visibilidad.
http://img100.imageshack.us/img100/8841/alexpatosdic07btx6.jpg (http://imageshack.us)
Descansando después del almuerzo, con apenas una sartita de patos
http://img46.imageshack.us/img46/5880/ramiropatosdic07epj4.jpg (http://imageshack.us)
Yo con una sarta de patos, suficiente para hacer un buen caldito.
http://img134.imageshack.us/img134/6964/alexpatosdic07dej9.jpg (http://imageshack.us)
Con la misma sarta variada: Triguero, Panadero, un macho y varias hembras de Golondrino, más Bocones y las insustituibles Cercetas.
Entremos al tema de hoy:
Domingo sin GORDAZO, ¡¡Pero con mucha niebla!!
:LOL: Vino mi hijo Alejandro de Tijuana con la esperanza de que este domingo fuera el idóneo para cazar patos. Todo comenzó bien al amanecer, a pesar que la niebla comenzaba a espesar rápidamente conforme transcurrían los minutos.
— ¡Agáchate! hijo... ¡¡Dos trigueros!! — Y que nos entran de pechito, a treinta metros de altura, la hembra y el macho. Los reconocimos al instante, pues tienen las alas inconfundiblemente blancas en su parte interna y arredondeadas las puntas; además, el tamaño aquí SÍ importa… :confused: Ya ven qué discusiones se traen por todas partes las mujeres en relación a este tema tan cacareado que nos hace sentir “chinches" a la mayoría de nosotros que somos hombres comunes y corrientes (más comunes que corrientes, cuando menos yo así soy).
Pero aquí SÍ importa el tamaño. Conjuntamente con el Pintail (Golondrino) y el Gadwall (Cola Prieta), son estos los tres patotes de las charcas de la Cuenca del Lerma, pero cada año escasean más, sobre todo los Cola Prieta.
Esperé a que Alejandro les sorrajara el primer disparo, pero lo falló. Lo "asegundé" y bajé sólo a la hembra. El machito… el del tamaño que SÍ importa se elevó sobremanera y ya no lo alcanzaron los perdigones del segundo tiro de mi hijo.
Les siguieron a estos algunas “Cucharas”, Cercetas y demás ánades…venían de a “puñitos” (parvaditas), es decir, de a dos, de a cuatro… y todo se iba desarrollando bien…pero sólo bien, nada extraordinario.
:mad: Pero se espesó la niebla y… ¡Colorín colorado, esta cacería pareciera que se hubiera acabado! Los del tamaño que SÍ importa (hablo de patos, no se me vayan por otro lado, eh?) desaparecieron por completo… ¡Y los otros también! Yo por mi parte, metidísimo, jálele y jálele al reclamo, pero por lo que constaté, en esa lagunita los patos son sordos, se los aseguro, pues ninguno de estos rápidos volátiles acudió a mis estridentes y desesperados llamados. Pero dentro de esa pesada espesura se dejó venir a los señuelos un Widgeon hembra (Panadero)… Mi hijo lo tanteó, lo esperó y, como lo recomienda el Sr. Alcalde, a 20 metros lo secó de un solo disparo, llamadito, tanteadito, bien esperadito y… tumbado, como debe ser: —“Un tiro difícil”—, como diría mi amigo, el Ing. Manuel López Bernal, quien cuando mata un pato con facilidad, siempre emite esta frase.
:LOL: Llegó la hora CERO, a través de los años he percibido que siempre que dan las 8.30 de la mañana en esas charcas de por ahí, el vuelo mengua y es la hora de sacar las tortas y el café bien caliente; sentarse plácidamente y no dar importancia a los patos. ¡Ahhh! Pero nos ha sucedido a todos nosotros, que cuando estamos en otros menesteres, como lo es el sagrado almuerzo, o bien, cuando estamos echando una meadita o “desovando” se presenta siempre lo mejor de la mañana. Estábamos ambos sentados, con los bolillotes en una mano y el café en la otra… cuando se nos “aparecieron” de frente, del claro hacia nosotros, más de 20 patos, muchos de ellos “Bocones” y otros más de varios colores y sabores. Pero invariablemente, cuando esto nos sucede… ¿Qué nos pasa?... La mayoría aventamos rápidamente la torta (para no recuperarla más, pues se va directo a la nauseabunda agua), se nos cae el café caliente en el regazo, mentamos madres, tomamos las escopetas como cirqueros, haciendo malabarismos y… ¡Fallamos limpiamente!” — ¡Qué coraje nos da! —, pero así es, triste y frustradamente, pero siempre así es… la famosa Ley de Murphy nunca falla.
Por fin, la niebla se levantó repentinamente a las 9.45 de la mañana y soñamos, mejor dicho, estúpidamente supusimos que los patos nos revolotearían por doquier, que acabaríamos nuestros 150 cartuchos cada uno y que saldríamos al embarcadero con nuestro límite, mi hijo y yo…Pues noooo, el sol “picaba” duro, el dedo nos temblaba y girábamos para uno y otro lado las cabezas – terminamos ambos con tortícolis esta mañana – esperando y pidiendo al Creador que vinieran hacia nosotros algunas parvaditas, para... si no desplomarlas, cuando menos desplumarlas.
Me desesperé, dejé por la paz mi escopeta y me dediqué solamente a reclamar a diestra y siniestra, para que mi hijo bajara cinco patos más.
Lo que me llenó de alegría fue que uno de estos fue “el tiro que le hizo su día”: Un Golondrino macho que bajó de las nubes al tercer disparo. Al impacto, el patote – de los del tamaño que SÍ importa – cerró sus alitas, se hizo bolita y calló de flechita cerca del puesto. Contabilizamos 41 patos entre ambos, que no es un mal manojito, puesto que con esta cantidad de pechugas se puede “hacer un buen caldo”.
En este preciso momento accioné mi radio Motorola para decirles a mis compañeros del otro puesto, a quinientos metros de nosotros, que la cacería se daba por terminada, que recogieran sus señuelos y que nos veríamos a las doce del día en el embarcadero para volver a nuestras casas, pues el cuarteto de pateros regresaríamos todos en mi camioneta, como viajamos originalmente.
:o Para terminar les diré que no tuvimos más contratiempos, solamente la niebla no nos permitió disfrutar más esa mañana, no vi por ahí deambulando a ningún Gordazo haciendo estupideces ni mucho menos a los "aguacates" ni a los de Profepa, sólo a gente amable y medida.
También colocaron ahí un tambote donde descargaron muchos su basura y ahí desplumaban otros sus patos, pues la semana pasada, saliendo a la orilla, me encontré con un cementerio de pedazos de patos que probablemente llevaban ahí más de 15 días. Ahí todo el ambiente se sentía viciado y fétido, por lo que le reclamé al encargado y tal parece que me hizo caso.
Bueno…conste que quedamos en lo que les insistí:
:LOL: ¡El tamaño SÍ importa!, de verdad créanlo... y más si se trata de un Triguero, un Golondrino o un Cola Prieta.
¿Estamos de acuerdo?
Saludo a todos mis amigos con todo mi afecto,