Pasaba yo por un estado de ánimo difícil debido a una crisis de salud (circulación). Suena el teléfono, era mi amigo Gabriel (connotado ingeniero agrónomo) me dice "Médico te llamo para invitarte a cazar un BUFALO anímate! Esto cambia tu animo y sirve que te relajas", le dije que lo pensaría y le llamaría. Después de un par de días de meditarlo, se lo platique a mi esposa y me dijo que qué estaba esperando para aceptar, que ya debería andar de cacería. Me comunique con mi amigo Gabriel y le dije que adelante! Le pregunte que íbamos a necesitar para estar listos, saco un listado de necesidades que de inmediato juntamos: una traila baja, 1 o 2 ayudantes y lo demás: comida, refrescos, etc. Ahh! y llame al taxidermista para cotizar el trabajo, y me dijo que si lo invitábamos, de inmediato le aceptamos su apoyo, e inclusive se anoto como camarógrafo. Gabriel me dice "Ya estamos listos pero nuestro tercer compañero Luis Carlos Zertuche E. no podrá ir este fin de semana" que la cacería fuera el siguiente fin de semana (que bueno que así se decidió). Una semana después, ya el mero día de la salida, nos avisan que siempre no podían recibirnos hasta nuevo aviso, lo cual en lo personal me molesto, ya que te programas y así de pronto ya no hay salida, si no hasta dentro de una semana.
Despues de revisar nuevamente toda la lista por segunda vez, todo estaba preparado y los ayudantes estaban listos. A última hora decidimos trasladarnos un día antes, revisamos todo y nos arrancamos. Todo iba a pedir de boca, faltando escasamente unos 30 Km. para llegar, a las 10:00pm aproximadamente, sube a la carretera un vehiculo que iba guiado por un chofer en condiciones etílicas hasta su máxima expresión, como explicar el problema para el ingeniero Gabrielito que tuvo que maniobrar bastante bien ya que con la traila y a una velocidad de 110 Km. /HR, de noche y de inesperado. Ahh que susto!! Lo bueno es que nada mas fue eso. Por fin llegamos al rancho donde nos quedaríamos a dormir, pero antes preparamos la cena, que fueron unos buenos cortes T-BONE. Mi compañero Gabrielito, el guía y el ayudante disfrutaron de unas cervecitas y un whiskito muy sabroso y como es obvio yo literalmente como el chinito, nomás milé milé y milé, después de unas horas nos dispusimos a dormir. Nos esperaba un día muy excitante.
Al día siguiente me levante temprano, encendí lumbre y preparé café con canela, que sabroso mmmm! todavía huele… Levantamos campamento y nos trasladamos al rancho donde se realizaría la cacería. Ahí nos esperaba el Lic. Efraín Merino y un amigo para apoyarnos en nuestra experiencia. Tras un rato de espera para recibir la autorización de la entrada al rancho para iniciar nuestra cacería. Y que de inmediato inició nuestra historia como cazadores de Búfalos. Primero pasamos por unos corrales en los que habían recibido Elks, Ah bárbaro! Eran unos machos enormes (sementales para renovar sangre) y el tour continuó, 2 pares de osos negros en reproducción, preciosos y lo que faltaba! Una jauría de Lobo Mexicano también en reproducción (pareja y dos cachorros) en libertad. Que oportunidad tan grande la que tuvimos. Como diría el comediante Polo Polo ¡otro MUNDOOO!
Posterior a esto nos dedicamos a observar a nuestro objetivo ¡TATANKA! Cuando llegamos a cierto punto, pude observar a un gran macho el cual traía aproximadamente la mitad de los cuernos despostillados lo que indicaba que era un animal con muchos años, pero no podíamos disparar en ese lugar. Inmediatamente después se cruzaron por nuestro camino unos Elk: hembras, machos, de todo! En verdad maravilloso. Pasado un tiempo nos llevaron a unos aguajes y donde pudimos observar a los TATANKAS, eran varios machos de muy buen tamaño y muy bonitos cuernos; le pedí a Efraín (taxidermista) que me ayudara a escoger uno que ya arreglado, se viera realmente imponente, ya que Gabrielito traía de coach al guía.
Haciendo memoria, recuerdo haberle comentado a Efraín que aparte de observar la cantidad de pelo y barba del bufalo, debía fijarme en el tamaño del cuerno y la cantidad de anillos que tuviera en la base el cuerno; ya que cada anillo representa 2 años de vida. El búfalo que escogí, tenía una enorme barba cuadrada y tupido pelo en la frente con sus no menos grandes cuernos. Para ese momento la adrenalina ya hacia su trabajo; subía y subía. Aun indeciso, volví a preguntarle a Efraín "¿No habrá otro mejor en la manada?" y después de meditarlo de nuevo volví a caer en el barbón!
El ingeniero López disparo primero y de un certero disparo al codillo, cayó su tatanka. El disparo lo realizó con un 270 Winchester 150 granos e inmediatamente después yo disparé al Barbon con un 30-06 Win 180gs también desplomándose. En cuestión de minutos teníamos nuestros trofeos.

Recuerdo cada momento de la cacería, la impresión que me causo el revuelto que se originó entre los búfalos, la manera en la que el búfalo se desplomó y los movimientos que realizaron los otros animales me dejaron asombrado; Ya que es obvio que si cae un macho dominante, el resto de los machos dominados al verlo abatido, tratan de atacarlo para tomar su lugar en la manada.
Recuerdo que el año pasado Gabrielito me dijo que deberíamos ir a los búfalos pero a mi no me apetecía. ¡Ah, pero que errado estaba! ya que la adrenalina se dispara y causa emoción al 1000 ¡muy bonita experiencia! sin intensión de quitarle importancia y emoción a otro tipo de cacerías.
Ahora si lo de siempre empieza la fiesta, subir semejantes animales a la traila, tiene su chiste ahora! Si que es difícil manejar un animal de estos, dos es más difícil; tres, imposible!!! Además, de que es demasiada carne con la que hay que lidiar.
A los 8 días nos fuimos de cacería nuevamente, ya que faltaba un animal por cazar; el de Luis Carlos Zertuche E. pero cual fue nuestra sorpresa que en el ultimo momento decidió cederle el tiro a su hijo Luis Carlos Zertuche Sotelo (de 14 años de edad). Yo aplaudo este tipo de acciones ya que las generaciones nuevas tienen que aprender a manejar la fauna mejor que como nosotros lo hacemos hoy en día.
Estando en el rancho, tuvimos la oportunidad de observar nuevamente la fauna ya mencionada. Nos dispusimos a buscar al búfalo para nuestro joven cazador, desgraciadamente nos toco un día horrible: con un aironazo que no dejaba ver bien. Después de pasado un buen tiempo apareció el famoso tatanka que desde que lo observamos con los prismáticos, todos coincidimos en que era al que 8 días atrás no se le pudo disparar, así que la oportunidad era para Luis Carlos Jr.
Con cautela y guiado por su padre, en como debía disparar y decidir que era lo mas conveniente. Logró abatir a su trofeo y así pudimos corroborar que si era un animal muy viejo (17 años). Nuevamente tuvimos que lidiar con el animal para subirlo a la traila, obvio ya con la experiencia obtenida días atrás, fue más fácil, pero no más liviano; y aun así se logro el objetivo al 100%. Después Luis Carlos papá se dispuso a preparar una carne asada de lo mas exquisito pero tuvimos que sortear con los aironazos de la semana santa; me comenta mi amigo Luis Carlos que le hubiera gustado realizar un brindis en forma pero el clima no lo permitio,ya que el que ha andado acá en el norte y conoce este clima sabe que es de cuidado (alcanzan velocidades de mas de 100 km/h).