El 10 del venadito.

Hace ya 5 años, fue en el mes de febrero del 2000, todavía se sentía frió en las mañanas y tardes, la verdad ya estábamos fuera de temporada pero en este rancho en nuevo Laredo Tamaulipas casi al llegar al famoso Km. 26 donde esta la revisión de la aduana, tenían una ampliación o algo así le entendí a la persona que nos hizo la invitación a ir de cacería de venado cola blanca texano. Esto porque estaban en ese rancho un grupo de cazadores norteamericanos que habían salido ese preciso fin de semana a Laredo Texas y volverían hasta el domingo en la tarde. Me hablo un buen amigo a la oficina el jueves por la mañana para hacer formal la invitación a mi jefe y a mí para cazar el viernes, sábado y la mañana del domingo, ya que teníamos que salir antes de que llegaran los americanos que estaban rentando el rancho. Y sin más ni más, hicimos los preparativos en la oficina y como iba mi jefe pues se facilito todo. En ese entonces, en realidad, yo no sabia mucho de cacería pero 1 año antes otro amigo de Laredo, Texas ya me había invitado y yo le dije que la verdad no sabia ni siquiera disparar un rifle así que se me ocurrió preguntarle a mi jefe si quería ir que me estaban invitando pero como yo no sabia pues le dije a el si le gustaba y me dijo ¡¡dile a tu amigo que nos vamos mañana mismo!! y esa fue mi primera vez que fui de cacería donde por supuesto cuando me dejaban en el espiadero veía muchos animales pero la verdad no sabía tirar y nunca vi como lo hacían y la mera verdad me daba miedo, así que vi cantidad de animales muy bonitos y cada vez que me preguntaban les decía que veía puras venadas y uno que otro venaditos de 4 puntas. Pero lo que quería aclarar era que ya había ido 1 año antes a cazar o mas bien a acompañar a mi jefe, su hijo y a nuestro amigo de Laredo en enero del 99, una vez a Laredo, Texas y la otra a Zapata. Y esta era mi tercera vez que salía de cacería y la verdad ya le había encontrado el gusto, ya que la primera vez que fui, me toco que mi jefe tumbara un venado de 8 puntas como a las 10:00 a.m. y ya había tumbado un (spike) aliesnillo como a las 7:00 a.m. que como ya era domingo, el dueño del rancho nos dijo que tumbáramos una venada para que nos lleváramos carne si no salía un venado y le tiro a la mas grande que vio y resulto ser un aliesnillo y la siguiente vez que fuimos fue en Zapata no vimos mucho así que aprovechamos la invitación de nuestro buen amigo Enrique Medina Cano a Nuevo Laredo Tamps. Como les comente al principio, era ya 2000 a mitades de febrero y llegamos a la entrada del rancho a las 8:00 a.m. y ya nos esperaba nuestro buen amigo Enrique. Ya en la súper cabaña, la verdad no se le puede llamar así, era una casota muy bonita con agua caliente y toda la cosa así que pues nosotros ya estábamos ansiosos de irnos al espiadero, era viernes y muy temprano así que nos presentaron con el ranchero y su ayudante, los dos hombres ya maduros y muy experimentados en la cacería y conocían el rancho mas que a sus esposas, bueno así nos dijeron ellos. Pero nos dieron una mala noticia, los rifles estaban en la caja fuerte y los dueños del rancho que eran los cuñados de Enrique no podían ir al rancho hasta la tarde, eso nos desanimo un poco, pero uno de los rancheros nos ofreció el suyo, un .243 no recuerdo la marca ni el modelo pero accedimos al ofrecimiento y decidimos que los dos nos subiríamos a la misma torre a espiar y yo le ofrecí a mi jefe que el tirara y yo lo haría hasta que llegaran los dueños con las llaves y me prestaran otro rifle hasta la mañana del sábado. Pero la verdad yo quería ver como le hacia ya que a esa instancia solo había disparado con rifle .22 y lógico, ahora entiendo que eso no es ni para compararse. Ya en el camino a la torre me fueron diciendo y explicando todo sobre las armas, mi jefe y los dos rancheros, a ese punto ya era bien conocido que era prácticamente mi primera vez que le tiraría a un venado, entonces como es conocido entre cazadores, adoptamos el papel de maestros y padres dando infinidad de consejos y tips, ya sabrán, ya para cuando llegamos a la torre, me sentía con ansias de que me tocara a mi para poner en practica todo lo aprendido en ese lapso. La verdad es un rancho extraordinario a los que en ese entonces me había tocado estar hasta hoy inclusive. Les cuento y no es mentira, solo con ir moviendo el vaso con el que viertes maíz a las brechas, no avanzábamos ni 10 metros cuando se asomaban las venadas como diciéndonos, ya se ¡habían tardado! Y tras ellas los venado jóvenes, es mas, estábamos tirando maíz en las 4 brechas que nos quedaban en cruz y casi las teníamos que espantar, todavía estuvimos al pie de la torre recibiendo los últimos tips del los vaqueros y las venadas ni se inmutaban.

Ya arriba en la torre nos pusimos a admirar todo el panorama mi jefe estaba cuidando las brechas que nos quedaban al sur y al oeste y yo las brechas que daban al norte y al este, en relación con el (blind) espiadero. Estábamos comentando que si hubiéramos estado en alguno de lo otros rancho a los que habíamos ido ya le habríamos tirado a cualquiera de los venados que estaban saliendo a esa hora eran como las 3:00 pm. Y con los saludos y pláticas como les fue en el camino y todo eso, se nos olvido comer en el rancho y ya empezaba a calar el hambre. Así estuvimos como una hora y media mas, viendo la fauna local viendo muchas venadas y venados muy bonitos pero jóvenes, como a las 4:30 le avise a mi jefe que en la brecha que estaba cuidando le iban a salir 3 coyotes que llevaban a una liebre de la cola me habían pasado enfrente así que le saldrían a el en la siguiente brecha, lógicamente la comunicación era casi a señas y murmurando y solo escuche que me dijo SHHHHH¡¡ mire ese animal¡¡ le voy a tirar, era un venado muy grande y la canasta se le veía impresionante, así que espero el momento ideal y soltó el disparo, ya solo alcance a ver cuando el venado no corrió simplemente pataleo y comenzó a caminar tambaleante hasta que cayo, lo bonito del momento fue que el casquillo se atoro en el rifle y no lo podía sacar y al mismo instante que cayo el venado ya lo estaban estirando de las patas los coyotes que le avise que le saldrían en la brecha donde le tiro al venado y esa era su desesperación, saco sus llaves y con ellas logro sacar el casquillo y subió otro tiro y se lo soltó a los coyotes casi sin apuntar por lo que no le pego a ninguno pero si les metió un sustote y salieron casi volando. Ya que paso todo ese estruendo le quito los tiros al rifle y bajamos de la torre y ya abajo le metió un tiro nada mas y fuimos a donde estaba el venado, ya estando junto a el checo que estuviera bien muerto, le saco el tiro al rifle y comenzaron las felicitaciones de mi parte y el estaba emocionadísimo casi al borde del llanto lo cual me llamo mucho la atención ahí, fue donde mas sentí lo bonito de este deporte y mas ansias me dieron de que ya me tocara a mi. No pasaron ni 10 minutos cuando vimos la camioneta de los vaqueros que se venia acercando. Ellos sabían que no habíamos comido y venían a traernos unos tamales (de venado) y unas cocas y oyeron el disparo y por su experiencia ya sabían que había pegado así que vieron el animal y se quedaron asombrados la verdad estaba muy bonito. Subieron el animal a la camioneta no sin antes felicitar a mi jefe y me dijeron: son las 5:00 mijo, tu sabes si te quieres quedar tu solo aquí te dejamos tamales y coca y un rifle 0.270" Winchester muy bonito, esta perro ¡¡¡ donde veas la cruz ahí vas a pegar a 250 metros si quieres. Yo acepte y ellos se fueron, ya en la torre le di una desconocida a los tamales riquísimos en menos de 20 minutos eso si viendo a ver si salían mas animales buenos, ya como a las 6:00 me salio un venado muy grande a mi lado sureste en relación a mi torre, entre matorrales y mezquites y me empezó la temblorina, estaba a unos 50 metros lo estaba viendo sin la lente y estaba igual de tamaño al que acababa de tumbar mi jefe una hora antes. Mas nervios y emoción me dio al contarle las puntas eran 11 muy abierto y un poco menos gruesas que al anterior que había tumbado mi jefe ese fue de 12 puntas también muy abierto y estaba ya en lo de controlar los nervios y la respiración ya decidido y con el animal en posición ideal, todo estaba listo acaricie el gatillo suavemente, tal como me habían instruido y solo oímos el venado y yo el "click". Maldita sea mi suerte y mi estupidez, por la emoción no le había quitado el seguro y todo aquello había quedado tan silencioso que el venado oyó el sonido del rifle, ya cuando reaccione y quite el seguro y lo busque en la lente solo le vi la colita levantado y metiéndose apresuradamente al monte así que solo le dije ¡¡adiós suertudo, no era tu destino ser mi primer animal!! Y me resigne, en eso estaba cuando solo al voltear a mi izquierda vi otro animal igualito con la única diferencia que este tenia solo 10 puntas pero estaba muy grande, mas que el anterior así que no me tomo mucho tiempo tomar la decisión que el fuera mi primer animal trofeo que cobrara. Esta vez hice todo bien, estaba mas lejos, como a 120 metros y recordé lo que me dijo el vaquero, esperé el momento en que me dio el costado, quite el seguro, corte aire, lo puse en la cruz de mi lente y listo, solo escuche el estruendo y vi como brinco y corrió como 20 metros hacia adentro del monte pero casi arrastraba las patas delanteras así que era cuestión de tiempo. Lo perdí de vista pero estaba seguro que había hecho un buen disparo, de la emoción no me podía ni bajar de la torre. Logre calmar la temblorina emocional y ya abajo en suelo le metí un tiro al rifle por si era necesario pero yo sabia que no lo iba ser, aun así fui donde vi por ultima vez al venado, para esto ye eran las 6:20 mas o menos porque ya no tardaba en oscurecer, llegue hasta donde estaba un pequeño mezquite que había tomado de referencia para no perder al animal en caso de que hubiera corrido mucho, busque algún indicio de donde estaba mas o menos cuando lo pegue y estaba muy claro, había una pequeña mancha de sangre y voltee hacia donde vi que corrió y camine muy lentamente siguiendo unas gotas de sangre y se me perdía entre una nopalera, la verdad pensé, ¡¡ que poca ma… de animal¡¡ una vez que vi donde fue a quedar y no me explicaba como diablos se metió ahí, estaba al centro de una rueda de nopales y como que ese había sido su lugar donde alguna vez dijo, aquí me voy a venir a morir, solo un cuerpo cabía perfectamente entre esa rueda de nopales. Me acorde de los coyotes que se querían comer al venado de mi jefe cuando aun estaba pataleando y sabia que no lo podía dejar ahí, así que como pude lo saque de su cama de nopales, tumbe una de las pencas mas pequeñas a patadas y por ahí logre jalarlo no sin darme unas buenas espinadas, pero logre sacar arrastrándolo hasta lo mas cerca que pude de la brecha. Y ya en la brecha lo pude admirar de bien a bien, y la verdad me felicite yo mismo, estaba muy bonito, di gracias a Dios por esa oportunidad, lo arrastre hasta la mitad de la brecha y me regrese hasta la torre para ver cuando vinieran por mi y para sentarme mas tranquilo y poder estar vigilando que no regresaran los coyotes y si lo hacían soltarles un disparo. Ya después de un rato llegaron los dos vaqueros y mi jefe con ellos, querían ver mi ¡¡¡graduación¡¡¡ y la verdad para ser mi primera vez todo me felicitaron y me dijeron que estaba mas grande y mas viejo que los que habían tumbado todos los gringos que iban ya año con año a este rancho EL VENADITO.

Me sentí muy feliz y satisfecho, fue un bonito animal de 10 puntas y de 6 años me dijeron los vaqueros, y es mi orgullo, lo tengo en mi sala y espero que me dure hasta que mi hijo me traiga el suyo. Después de ese año no he faltado uno solo a salir de cacería, en diferentes ranchos y ya tengo otro buen trofeo y mas experiencia, hoy en día volteo hacia atrás y me dan risa muchas cosas de ese primera vez pero fue algo inolvidable como todas las demás cacerías pero esta será siempre muy especial.

Saludos y mucha suerte este año a todos Ustedes amigos cazadores. Muchas gracias al Lic. Ignacio Peña Duran por enseñarme e iniciarme en este bonito deporte, yo lo llamaría más que deporte, en este arte de la cacería y mil gracias también al Lic. Enrique Medina Cano de Nuevo Laredo por su cordial invitación y muchos saludos al Ing Gerardo González Paras a quien conocí en ese fin de semana, el se llevo el premio mayor esa vez, logrando conseguir un extraordinario animal de 14 puntas muuuuuy bonito. De lo mejor que me ha tocado ver personalmente y no solamente en fotografía.

Saludos a todos mis amigos que espero y lean esta historia y espero que muchos mas se animen a escribir sus relatos.


Rafael del Rio Fuerte
Apodaca, Nuevo Leon.
(oct-10-05)

Regresar