Eso
es lo que la gracia divina me dio el día que cobré
una pieza , quizá no era el trofeo mundial, era un aleznillo
de unos dos años de edad.....Resulta que llegamos (un
servidor y dos compañeros) los de siempre, al lugar que
habíamos escogido para pasar un día entero espiando,
de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde, lo que se
arrimara había sido el lema del día.. pero tiro
con la derecha, y la gracia es que a ese cola blanca le di con
la zurda. Ya estando en la hamaca y a eso de las dos de la tarde,
luego de haber almorzado un bolillo y un jugo en lata. El cansancio
del día anterior empezó a hacer acto de presencia,
por lo que de cuando en cuando daba unas buenas cabeceadas,
en una de esas desperté sobresaltado por el ruido de
hizo el aleznillo al pasar por debajo y atrás del árbol
en el que yo estaba.....ya de pelada... "buen cazador"...pensé,
inmediatamente tome mi escopeta y traté de darme vuelta
en la hamaca, cosa que resultó imposible, al no lograrlo,
opté por tirar de zurda, pero al cambiar de mano la escopeta,
el cañón pegó con la lata de aluminio del
jugo que horas antes me había despachado...sobra decir
que el ruido que hizo fue como el de una campana...el venado
se agazapo tratando de ubicar el ruido, pero sin dejar de avanzar...todo
en cuestión de segundos...por fin logré empuñar
la escopeta con la zurda y apuntar...el corazón me estorbaba
al latir con más fuerza de la acostumbrada, pero logre
hacer el tiro...justo en el codillo... algo para mi increíble,
ya a la hora de juntarnos para regresar, mis compañeros
me pidieron que les relatara como había estado el asunto...tranquilamente
les dije que había cobrado la pieza con la zurda...omitiendo
el hecho de que fue el venado el que me despertó y se
detuvo todavía a escuchar la campana de misa....cosas
de cacería...
Miguel
Ramírez.
Colima.