Cuidado de los cartuchos.

A principios de la temporada de caza fui al campo de tiro a comprobar la alineación del telescopio y noté que algunos de los cartuchos (de fabrica) producían una detonación y un retroceso mas altos de lo normal.

Los casquillos de esos cartuchos presentaban los fulminantes muy planos y la seña de la aguja poco marcada, Esto es señal inequívoca de presiones demasiado altas y peligrosas tanto para el rifle como para el tirador.

Esto me llamó la atención y vía internet pregunté a un experto, empleado de los fabricantes de una de las principales marcas de pólvora, a que podía deberse esa problema. Una de las razones, la mas probable en mi caso fue la siguiente:

Todas las pólvoras están compuestas de nitroglicerina embebida en un material que contiene fibras de celulosa como el algodón o fibras de madera. La forma en que se distribuye la nitroglicerina en la celulosa está controlada por el proceso de fabricación. Cuando la pólvora se sujeta a temperaturas por encima de los 50 grados centígrados, como las que se generan en un vehículo cerrado y en el sol, la nitroglicerina, que es un líquido, se gasifica y abandona las fibras de celulosa. Al enfriarse el cartucho la nitroglicerina vuelve a licuarse y a absorberse nuevamente en la celulosa. Sin embargo, esto no se lleva a cabo en la forma controlada como en la fábrica. Lo anterior hace que la velocidad de quemado de la pólvora se altere y produzca los efectos mencionados anteriormente.

No todos los cartuchos son afectados en la misma forma, ya que la exposición al calor depende de el lugar que ocupen en la caja, y como en el cartucho no hay signos exteriores de esta alteración, el tirar con ellos es casi como jugar a la ruleta rusa.

Es una costumbre muy común dejar los cartuchos en un vehículo cerrado. Cuando se haga esto, es recomendable buscar que el vehículo quede bajo una sombra o colocar los cartuchos en un recipiente con aislante que los proteja del calor excesivo.

Su amigo.

Rafael Adame

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