Las
astas de los cérvidos son huesos o prolongaciones óseas
(temporales) que se desarrollan a partir del hueso frontal de
la cabeza del animal, pero con la particularidad de que no están
recubiertas o enfundadas como el caso de los cuernos. Las astas
son mudadas y regeneradas año con año, cosa que
no sucede con los cuernos, y durante su desarrollo y formación,
realmente son un hueso vivo relativamente blando; sin embargo,
una vez terminado su crecimiento, presentan una consistencia muy
sólida y son realmente un hueso muerto (que ya no va a
continuar creciendo).