Este
sistema, como su nombre lo indica, consiste en la colocación
estratégica del cazador en los sitios donde se presume
pasará o llegará el venado.
La
espera se puede hacer colocando un banquillo sobre la orilla de
los caminos o brechas del rancho, brechas construidas para cazar,
o bien, a un lado del límite que existe entre el monte
natural y alguna pasta de zacate o parcela agrícola.
Considerando
que los banquillos son de poca altura, es común que en
los sitios definidos para la caza, se coloquen torretas cuya altura
varía de 3 a 5 metros y con las cuales se logra una mayor
visibilidad, ya que las arbustivas de la región tienen
alturas promedio que varían entre 1 y 2 metros.
En
algunos ranchos, es común que se acondicionen los motores
de viento o "papalotes" para este fin, colocando una
tarima en la parte superior o un banquillo lateral sujeto mediante
pernos especiales a la estructura del "papalote".
Las
torretas de caza equipadas con caseta cerrada y ventanas de observación,
tienen la ventaja de que ofrecen mayor comodidad a los cazadores
durante los días de lluvia, llovizna y/o vientos fríos,
calamidades comunes en la región durante la temporada de
caza del venado (diciembre y enero). Esto permite utilizar en
todo momento los sitios de caza seleccionados para la cosecha
y no tener "tiempos muertos".
Es
importante comentar, que algunas personas que obviamente no conocen
de cacería de venado cola blanca y menos de la cacería
de esta especie en áreas de hábitat de matorral
xerófilo mediano espinoso, critiquen (sin ningún
fundamento) el sistema de caza denominado "a la espera",
porque desde su punto de vista, consideran que ofrece poco atractivo
para el cazador. Sin embargo, por las características propias
(densidad y altura) de la cobertura vegetal de estos matorrales,
la visibilidad (para el cazador) que se puede tener al internarse
dentro de ellos es prácticamente nula, razón por
la cual, este sistema de caza es el más utilizado en los
ranchos cinegéticos de esta región, ya que es el
que puede permitir la caza del venado, no sólo con éxito,
sino sobre todo con seguridad (evitar accidentes) para el cazador.
Un
rancho cinegético que no garantice estos dos últimos
satisfactores: éxito y seguridad, en realidad no tiene
nada que ofrecer; ya que al final de cuentas, un rancho cinegético
se maneja y administra para producir venados que puedan ser cosechados
(cazados) con éxito y seguridad. Servicio que paga y tiene
derecho a recibir el cazador.