Otro
de los beneficios ecológicos directos más importantes
y trascendentes que se han obtenido con este modelo de producción
ganadera, lo constituye el hecho de que se han disminuido considerablemente
los desmontes masivos y mal planificados; que en años anteriores
(principalmente en la década de los años 1980's),
se estuvieron realizando intensivamente en la región con
el fin de establecer praderas o pastas de zacates introducidos
(exóticos) como lo es el "buffel" Cenchrus cíliaris
(originario del norte de África).
El
hecho de que el venado cola blanca requiera, para su adecuado
desarrollo (alimentación y cobertura), de la existencia
de los componentes vegetales naturales del matorral: árboles,
arbustos, hierbas silvestres y cactáceas; ha sido la clave
para que los ganaderos interesados en incrementar sus poblaciones
silvestres de esta especie, conserven sus matorrales naturales
y planifiquen y dosifiquen sus áreas de praderas de zacates
introducidos. Pues han comprobado, que si desean tener y producir
venados, tienen que conservar sus áreas de matorrales nativos,
lo cual beneficia a la conservación de todas las especies
de la flora y fauna silvestre regional que comparten el hábitat
del venado cola blanca.