Las
astas constituyen para los machos "dominantes" (de 4.5
años de edad o mayores) el arma mediante la cual pueden
"repeler" la intromisión de otros machos, a los
cuales se enfrentan envistiéndolos con el objeto de ahuyentarlos.
Si el intruso o adversario no cede, entonces se inicia una pelea,
en la cual los contendientes "enganchan" sus astas y
se arremeten uno contra otro para demostrar su fuerza y supremacía.
Los
machos comienzan a participar en las "peleas" a partir
de que alcanzan su madurez sexual, o sea, cuando cumplen 1.5 años
de edad (18 meses).
Las
astas de hecho, constituyen un símbolo de la posición
o jerarquía que guardan los machos dentro de la población
a la que pertenecen, y su tamaño y masividad están
directamente asociados a su edad y fuerza física.