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Comportamiento.-
Los osos negros adultos son de hábitos solitarios, excepto durante
el corto período de apareamiento que ocurre al principio del verano,
cuando las parejas andan juntas por varias semanas. Pero después
se separan y entonces los osos se dedican intensamente a recolectar las
nueces y bayas caídas, almacenándolas para el período
de adormecimiento invernal. En las altas montañas de México
los osos permanecen invernando varios meses, por lo menos durante diciembre,
enero y febrero.
Se dice que
a menores alturas el período de adormecimiento es más corto
y que algunos individuos pueden permanecer activos durante todo el invierno
sin retirarse por completo. La opinión de Grinnell et al (1937:116)
es que los osos se ocultan en invierno para escapar del período
agudo de escasez de alimentos, lo mismo que para protegerse del frío,
aunque en el norte de México a elevaciones menores de 1 600 m.
un oso probablemente puede encontrar abundante comida durante todos los
meses de invierno, por lo menos en años buenos.
Un oso dormido
no está exactamente aletargado, puesto que la temperatura de su
cuerpo permanece normal y la intensidad de su metabolismo no se reduce
notablemente. El animal está simplemente sumido en profundo sueño
obteniendo su sustento de la gruesa capa de grasa que ha almacenado durante
la abundancia de los meses de otoño, cuyo sueño se realiza
en cuevas o madrigueras abrigadas, por lo general en las laderas calientes
orientadas al sur. Al arribo de la primavera cuando el sol calienta, los
osos dormidos se levantan flacos y hambrientos para reasumir sus hábitos
normales.
Apareamiento
y reproducción.- En las cuevas invernales las hembras paren
a sus hijos. Una hembra joven puede ser embarazada a los tres años
de edad y generalmente en su primer parto tiene un solo ozesno; pero en
los subsecuentes pare 2, 3 y raras veces 4, siendo dos el número
normal. El período de gestación dura aproximadamente siete
meses o un poco menos y los jóvenes nacen en enero; los ozesnos
cuando nacen son muy pequeños (cerca de 250 g.), desnudos, sin
dientes y generalmente indefensos; pero fácilmente encuentran las
mamas de la madre y se desarrollan rápidamente, en tanto que la
madre duerme satisfecha. En primavera cuando es tiempo oportuno para que
la familia salga, los jóvenes están ya bien cubiertos de
piel y son capaces de seguir a la madre y trepar a los árboles
cuando se los ordenan los padres, siendo su peso, dos kilogramos aproximadamente
en esta fase de su vida.
Durante el
verano, la hembra cría a sus hijos y los protege de posibles enemigos,
de los cuales probablemente el más peligroso es el oso macho. La
madre que ha tenido un nuevo parto no procrea otra vez durante el año,
elude a los machos y vigila a su familla durante el otoño; suele
guarecerse en una cueva para invernar con los hijos bien desarrollados
de la estación anterior. Al segundo verano, cuando los oseznos
son ya capaces de cuidarse por sí mismos, la hembra vuelve a reproducir,
y por esto parece que la potencia reproductiva del oso negro es muy baja.
Alimentación.-
Los osos negros comen una gran variedad de alimentos vegetales y animales.
Su dieta normal consiste en su mayor parte de frutos, nueces e insectos;
docenas de excrementos de osos que se examinaron en las montañas
del norte de México contenían principalmente residuos de
manzanita y bellotas, lo que es indudablemente su principal alimento en
el otoño. Los osos negros ocasionalmente causan daños en
el maíz comiendo los elotes maduros. En las zonas donde hay osos
se observan comúnmente los tocones y troncos astillados y rotos
al buscar hormigas, y cuando ha hurgado en un hormiguero el oso permite
a las hormigas enojadas que se acumulen en sus garras y entonces las lame
y engulle de una sola vez. Otros alimentos son los chapulines, grillos
y especialmente las abejas y su miel cuando puede conseguirlas.
El oso negro
no es enemigo de comer carne, pero no puede decirse que sea particularmente
afecto a ella y que trate de conseguirla. Al buscar alimento debajo de
las rocas y troncos caídos descubre algunas veces roedores y simplemente
los aplasta con sus poderosas patas; raras veces algún oso persigue
a un cervatillo o becerro para matarlo, pero no busca a los venados ya
bien desarrollados o el ganado, a menos que ya hayan sido muertos anteriormente
por alguna otra causa y estén, como carroñas, al alcance
del oso. Algunas veces algún ejemplar ya muy viejo y sin dientes
puede aprender a matar ganado, pero esto es un caso raro.
En general
los hábitos del oso negro no son perjudiciales para el interés
humano y nunca será justificable exterminarlos con el pretexto
de proteger el ganado doméstico, los animales silvestres, o la
vida humana. Sólo
puede ser necesario matar algún individuo que ocasionalmente se
torne destructivo y peligroso, pero no a toda su población.
Cacería.-
La caza del oso con perros es un verdadero e interesante deporte. En los
años 50's muchos buenos cazadores deportistas mexicanos y norteamericanos
vinieron al norte de México cada otoño a cazar osos e incuestionablemente
el oso negro es uno de los más importantes de los animales de caza
mayor mexicanos.
El oso negro
no solamente debe protegerse como parte de la fauna nativa, sino que debe
ponerse bajo una buena administración por su valor económico
en el aspecto turístico. La conservación de los bosques
y la limitación local de la caza son esenciales para la preservación
del oso negro, pues debido a su baja potencia reproductiva, probablemente
no más de una cuarta o quinta parte de la población de oso
negro se deberá cazar cada año.
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