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Distribución
en México.- Según los informes que se tienen, al leoncillo
se le encuentra más frecuentemente en las planicies de Tamaulipas
y norte de Yucatán, teniéndose también datos más
diseminados de la costa del Pacífico, lo que sugiere que puede
encontrarse en todos los trópicos de México. Se han tenido
informes de su presencia en el sur de Arizona de lo que se deduce que
puede encontrarse en los lomeríos de Sonora al oeste de la Sierra
Madre.
Curiosamente
es poco lo que se sabe del leoncillo, el cual frecuenta los matorrales
densos y es normalmente huraño. Tratándose de un animal
que se dice es muy común en algunos lugares, pocos ejemplares se
encuentran en las colecciones y muy pocas observaciones sobre su ciclo
biológico se han publicado. Yo solamente una vez vi a un leoncillo
durante mi viaje de observación en México y esto fue en
el Río Salto, en el este de San Luis Potosí. Yo observé
algo rojizo que cruzó una angosta vereda y desapareció en
un bosquecillo de palmas y no volví a verlo.
Sobre este
animal en la región del delta del Río Bravo, F. B. Armstrong
escribió (Bailey 1905:168):
"... los leoncillos habitan en los bosquetes más espesos (mezquite)
donde los árboles no son muy altos, pero que el matorral ?uña
de gato y granjeno? es muy espeso e impenetrable para un animal de gran
tamaño. Su alimento consiste de ratas, ratones, aves y conejos.
Sus esbeltos cuerpos y movimientos ágiles les facilitan la captura
de sus presas en los más espesos matorrales; trepan a los árboles,
en donde yo les he disparado por la noche, guiado por el brillo de sus
ojos, al andar cazando venados. Los he capturado mediante trampas puestas
a intervalos sobre sus veredas entre los matorrales. No creo que tengan
una época regular de reproducción porque he visto animales
jóvenes tanto en verano como es invierno, nacidos probablemente
en agosto y marzo. Se mueven muy bien durante el día pues yo los
he visto bebiendo agua al medio día..."
Gaumer (1917)
tuvo un leoncillo manso en el patio de su casa en Mérida y según
lo que escribe, se comportaba tan bien como si estuviera silvestre. Está
de acuerdo con Armstrong que se alimenta de diversos mamíferos
pequeños y aves, pero cree que las gallináceas son sus aves
preferidas, que las chachalacas, codornices, cojolites y guajolotes silvestres
constituyen sus presas favoritas. Se dice que el leoncillo amplía
sus preferencias incluyendo aves domésticas y se considera como
una plaga de la avicultura tanto en Yucatán como en Chiapas (Alvarez
del Toro, 1952a).
Gaumer dice
que en Yucatán el apareamiento de los leoncillos ocurre en noviembre
y diciembre acompañado por un intenso ruido de maullidos y peleas.
Los cachorros nacen en árboles huecos o algún otro refugio
de nueve a diez semanas después; un parto normal consta de 2 (Bailey
dice que supo de uno de cuatro). Los pequeños no tienen manchas
en lo que se distinguen de otros felinos; en un solo parto puede haber
individuos rojizos y obscuros según Cahalane (1947).
Los leoncillos
se cazan poco en México aunque indudablemente que se matan algunos
cuando se cazan otras especies. Trepan a los árboles cuando los
persiguen los perros. En Yucatán se dice que escapan escondiéndose
entre las plantas epifitas de las ramas más altas. La piel es de
mala calidad y carece de valor.
Biografía:
Fauna Silvestre de México
A. Starker Leopold
1959
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