Conociendo al
Leoncillo (onza)



Leoncillo
Felis yagouaroundi

Otros nombres.- Onza, Felis cacomitli, Felis eyra, jaguarundi.

Descripción.- Un felino largo y esbelto, como del tamaño de un gato casero, pero mucho más largo; con forma de nutria con pescuezo largo, piernas más bien cortas, cabeza pequeña y cola larga. Se presenta en dos coloraciones distintas, café rojizo y negro opaco, pero ambos son pálidos ventralmente y ambos tienen también pequeños puntos salpicados, sin manchas o listas. Medidas: cabeza y cuerpo, 630 a 750 mm.; cola, 300 a 460 mm. No se tienen datos de peso.


Distribución en México.- Según los informes que se tienen, al leoncillo se le encuentra más frecuentemente en las planicies de Tamaulipas y norte de Yucatán, teniéndose también datos más diseminados de la costa del Pacífico, lo que sugiere que puede encontrarse en todos los trópicos de México. Se han tenido informes de su presencia en el sur de Arizona de lo que se deduce que puede encontrarse en los lomeríos de Sonora al oeste de la Sierra Madre.

Curiosamente es poco lo que se sabe del leoncillo, el cual frecuenta los matorrales densos y es normalmente huraño. Tratándose de un animal que se dice es muy común en algunos lugares, pocos ejemplares se encuentran en las colecciones y muy pocas observaciones sobre su ciclo biológico se han publicado. Yo solamente una vez vi a un leoncillo durante mi viaje de observación en México y esto fue en el Río Salto, en el este de San Luis Potosí. Yo observé algo rojizo que cruzó una angosta vereda y desapareció en un bosquecillo de palmas y no volví a verlo.

Sobre este animal en la región del delta del Río Bravo, F. B. Armstrong escribió (Bailey 1905:168):
"... los leoncillos habitan en los bosquetes más espesos (mezquite) donde los árboles no son muy altos, pero que el matorral ?uña de gato y granjeno? es muy espeso e impenetrable para un animal de gran tamaño. Su alimento consiste de ratas, ratones, aves y conejos. Sus esbeltos cuerpos y movimientos ágiles les facilitan la captura de sus presas en los más espesos matorrales; trepan a los árboles, en donde yo les he disparado por la noche, guiado por el brillo de sus ojos, al andar cazando venados. Los he capturado mediante trampas puestas a intervalos sobre sus veredas entre los matorrales. No creo que tengan una época regular de reproducción porque he visto animales jóvenes tanto en verano como es invierno, nacidos probablemente en agosto y marzo. Se mueven muy bien durante el día pues yo los he visto bebiendo agua al medio día..."

Gaumer (1917) tuvo un leoncillo manso en el patio de su casa en Mérida y según lo que escribe, se comportaba tan bien como si estuviera silvestre. Está de acuerdo con Armstrong que se alimenta de diversos mamíferos pequeños y aves, pero cree que las gallináceas son sus aves preferidas, que las chachalacas, codornices, cojolites y guajolotes silvestres constituyen sus presas favoritas. Se dice que el leoncillo amplía sus preferencias incluyendo aves domésticas y se considera como una plaga de la avicultura tanto en Yucatán como en Chiapas (Alvarez del Toro, 1952a).

Gaumer dice que en Yucatán el apareamiento de los leoncillos ocurre en noviembre y diciembre acompañado por un intenso ruido de maullidos y peleas. Los cachorros nacen en árboles huecos o algún otro refugio de nueve a diez semanas después; un parto normal consta de 2 (Bailey dice que supo de uno de cuatro). Los pequeños no tienen manchas en lo que se distinguen de otros felinos; en un solo parto puede haber individuos rojizos y obscuros según Cahalane (1947).

Los leoncillos se cazan poco en México aunque indudablemente que se matan algunos cuando se cazan otras especies. Trepan a los árboles cuando los persiguen los perros. En Yucatán se dice que escapan escondiéndose entre las plantas epifitas de las ramas más altas. La piel es de mala calidad y carece de valor.

Biografía:
Fauna Silvestre de México
A. Starker Leopold
1959

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