Miércoles
18 de Octubre de 2006
Daniel,
Javier, chava y yo nos aventuramos en el carrito de golf a la reserva
del rancho con la emoción de ver algún animal. Ya había
pasado un buen tiempo en el cual no habíamos podido ver nada,
comenzaba a bajar el sol en unos 45 minutos comenzaría a obscurecer;
iniciamos el regreso, no habíamos avanzado ni 10 metros cuando
el carrito perdió energía, no quería avanzar, nos
bajamos chava y yo y el carrito comenzo a andar, en carrera nos subimos
a el y se detuvo de nuevo, chava levanto el asiento con aire de saber
arreglar la cosa, pero realmente lo volvio a bajar el asiento. Ni hablar
tendríamos que caminar, cuando menos 2, chava y yo comenzamos
a caminar mientras que Javier y Daniel (suricata), llevaban el carrito;
al ver que se alejaban comenzamos a correr para adelantarnos al carrito
para que no nos dejaran tan atrás, veníamos por una brecha
cuando nos salio como a 50 mts. Una venada les di la señal que
pararan pero fue inútil la venada dio un salto hacia atrás
y se perdió de la misma manera que la vimos. Dando vuelta a la
derecha en una de las brechas que por cierto necesitábamos un
descanso nos dimos cuenta de que a 150 mts. Se encontraban un par de
ciervos rojos, 5 cimitaras y algunos jabalís, ya que estábamos
ahí y aprovechado la experiencia de cazador africano de Javier,
decidimos acercarnos lo más posible a los animales, Daniel traía
con sigo la cámara y comenzó a filmar nuestro avance.
Chava adelante, seguía Javier y al final yo conforme avanzamos
y en algún extraño momento que no recuerdo me encontraba
al frente del grupo, avanzábamos en cunclillas y en otras ocasiones
a gatas, cualquier momento de distracción del animal avanzamos
un paso o dos si se podía, el ciervo nos clavaba la mirada y
parábamos como estatuas alcance a escuchar a Javier que le decía
a chava pégatele a Josué, y seguíamos a danzando
sorprendente mente llegamos a una distancia no mayor de entre 7 o 10
metros del animal, detrás de mi estaba chava tomando fotos y
el animal ponía atención al flash de la cámara
no omitíamos mayor movimiento y seguía rumiando. Cuando
por alguna razón los 5 cimitarras se alejaron de nosotros y enseguida
dieron la vuelta como si fueran a envestirnos a 10 mts. De nosotros
y a un segundo de Javier y yo nos paramos y echáramos a correr;
los animales se detuvieron nos quedamos inmóviles, nos observaron
dieron vuelta y se marcharon. Seguíamos observando al par de
ciervos rojos, y como un regalo extra de la función que estábamos
presenciando como 6 metros de distancia los dos ciervos realizaron una
escaramuza de pelea entrelazaron sus cuernos haciendo tronar sus cornamentas
y se volvieron a separar. El mas grande salio del camino y comenzó
a rodearnos. Me envolvió la imaginación, sin ninguna razón
me puse de rodillas y jale mis brazos de forma como si trajera un arco
podía ver como soltaba mi flecha y atravesaba el ciervo. Creo
que a chava le invadió la misma emoción por que lo vi
hacer lo mismo. El ciervo atravesó a nuestro lado derecho y salio
al camino por detrás de nosotros sin exaltarse ya que tenia por
un lado las chanclas de chava que había dejado atrás para
poder avanzar mas rápido. El ciervo nos dio la espalda y avanzo
hacia donde estaba Daniel en el carrito lo seguimos a paso rápido,
paso por un lado del carrito y se perdió en la oscuridad.
El día
se había consumido así como la luz del sol, llegamos a
la puerta de salida ya de noche, donde nos topamos con los carneros
de dall. Ya habíamos pasado la puerta cuando nos encontramos
a Gerry y Roberto Vela en su camioneta; no falto la llamada de atención
de Gerry pero la experiencia había valido la pena. Nos subimos
a la camioneta Javier y yo y el carrito por delante para que la camioneta
le aluzara el camino. Al llegar el campamento no resistimos la emoción
de contar la historia.
Jueves
19 de Octubre de 2006
La noche
anterior casi no había podido dormir, tratando de imaginar el
momento de la cacería, recordaba las palabras de Gerry y Roberto.
Hasta que por fin el cansancio me venció. Sonó el despertador
a las 5:20 de la mañana era el momento de alistarse casi como
un ritual, bañarse con jabón especial para que el lo animales
no detecten el olor, ropa camuflaje Ada para mimetizarse con el lugar,
mi arco Hoyt Traykon, flechas ST Axis 340 Carbon Power con puntas de
cacería rocky montain de 100 gramos. El día de nuestra
llegada Zapata nos recibió con un calor del demonio eran las
5:45 de la mañana y el calor no había aminorado por lo
que decidí ponerme un short y un playera camuflaje Ada y un pantalón
y chamarra de maya de hojarasca por lo que calcule que ya para las 10
de la mañana que levantara el sol con toda su fuerza, no pasaría
tanto calor.
Una vez
que todos estábamos listos y después de un café,
nos subimos a la camioneta de Roberto Vela donde nos fue dejando a cada
uno en los puestos de espiadero, fueron bajando uno a uno. Solo quedábamos
Daniel Suricata y yo por dejar; llegamos al puesto de nombre 25 de Diciembre,
era mi puesto, hablábamos a murmuros, cuando La suri voltea y
me dice te va a salir un trozo de animal, esta muy bueno ten cuidado
te va a salir por detrás!. Yo que me encontraba en el asiento
trasero no pude ver nada.
Me mostró
Roberto el blein de mi puesto, espero a que yo estuviera instalado.
Me senté lo mas cómodo posible, mi arco en mi mano izquierda
descansando en mi pierna izquierda para no hacer un movimiento largo
a la hora de tener que abrir el arco. Tenia conmigo el Rangefinder comencé
por tomar lectura de las posibles tiros que tendría, para empezar
tome lectura del comedero 20 yarda, un matojo hacia atrás a la
izquierda 24 yarda, otro matojo a la derecha 27 yarda, con estas lecturas
ya tenia pronosticados mis posibles tiros, de ahí jugaría
a calcular los tiros. Deje mi arco a 21 yardas. Comenzaba a aclarar,
eran las 7:00 a.m. hacia apenas 10 o 15 minutos que la camioneta había
partido; cuando de entre las sombras a mi lado derecho por detrás
escuche un crujir, y luego otro y mas
un sonido muy particular
de los marranos y jabalís que hacen al alimentase, detrás
de un matojo de no mas 50 cms. Podía ver la enorme cabeza del
animal, realizaba sus movimientos, entraba y salía, con desconfianza,
volvía a entrar y enseguida salía de mi vista, entraba
otra vez. Cada vez que entraba a mi zona de visualización se
acercaba más. Mi corazón se acelero de manera increíble
tal y como me lo había dicho Julio "Temerario" (pato
feo) sentía que el latir de mi corazón me delataría
con el animal. Trate de permanecer tranquilo y sin movimiento alguno,
se agolpaban las ideas en mi cabeza.
Antes de
venir a zapata Rodolfo Guzmán (Fitin) me había prestado
un libro ya muy viejo con pastas café, de titulo Guía
del Cazador de venados. Donde leí que mientras mas quieto estés
mas cosas veras. La noche anterior espere el momento en que nadie estuviera
para platicar con Roberto.
Le comente
que era mi primera cacería,
Roberto: no sabes que esperar verdad?!!!
Josué: la verdad no, me siento muy nervioso.
Roberto: Tranquilo, Lo primero que tienes que hacer es tenerle confianza
a tu puesto el 20 de Dic. Es un buen puesto. No te mueves nada y yo
te aseguro que podrás ver algo en posición de tiro, si
tu cumples con todo esto te ira bien.
Otro pensamiento
surco mi cabeza mientras veía que el marrano se acercaba más.
Gerry había comentado que la cacería se encontraba formada
por 3 puntos muy importantes o al menos así lo recordaba; el
primero de mayor porcentaje era la suerte que le daba un 90 %, el otro
5% el equipo del arquero, yo ya tenia el 95% de cacería. Tenia
frente a mi un marrano de buen tamaño, el arco me lo había
vendido gerry y bueno el es quien nos ajusta los arcos, nos corrige
en las fallas en el campo de tiro, además nos ayudo a la Suri,
chava y a mi a apuntar nuestras flechas de cacería. Así
es que el equipo creo que también lo tenía al 100 %. Los
2 primeros puntos estaban cubiertos. Faltaba el último y más
importante; el otro 5% correspondía al cazador y dependía
de su habilidad, sin ese 5% no tendría nada. Enfoque mi vista
como lo había comentado Marcelo una noche anterior: ¡podrás
ver todo el bulto del animal, pero tu concéntrate en ese pequeña
parte que se llama zona vital (pulmones, corazón etc.)! con toda
la tranquilidad que podía haber en mi (ninguna) me concentre
en esa zona vital, comencé a echar mi cuerpo hacia delante muy
lentamente de manera que el animal no me detectara 10 mts era la distancia
de tiro. Zona vital era mi objetivo no había otra cosa en mi
vista, jale lentamente mi Hoyt inmediatamente check list, bien anclado,
brazo izquierdo ligeramente flexionado, mano izquierda abierta, pip
say sin dentro del pin, Apunte zona vital. Cuando estoy tirando en el
campo de tiro y apunto, mi pip say tiene oscilación y cuando
tengo menor movimiento disparo. Increíblemente cuando tenia la
zona vital de aquel animal en la mira me di cuenta que no tenía
movimiento alguno, por segundos no sabía lo que sucedía,
era ahora o nunca suelta, suelta me decía
Puede ver desde el pip say como la flecha giraba, atravesaba los 10
mts. Con fuerza descomunal, hasta penetrar el costado izquierdo del
animal, crujía la piel, el animal respingo y dio un sobre salto,
dio media vuelta, un paso y callo abatido. Había llegado al 100%
que todo cazador sueña cada vez que sale al monte buscando la
aventura. 7:30 a.m. entro un norte con ráfagas de aire frió,
a los 30 minutos tenia mi quijada como maracas suene y suene del frió.
Nunca olviden llevar lo necesario, nunca se sabe cuando puede cambiar
el clima!. Mi Marrano peso 210 libras un excelente ejemplar de color
café rojizo, con unos enormes colmillos que no dejarían
bajar a nadie cuerdo de cualquier puesto. Roberto, Gerry, Julio "Temerario",
Marcelo, Luís Fernando, chava me Felicitaron, no lo podía
creer, mi primer animal abatido y con arco. Julio "Temerario"
(Pato Feo) me bautizo toman la sangre del animal y marco mi cara con
la sangre animal, argumentando ser un ritual arquero (jamás lo
creí, pero fue divertido). Ese día por la tarde en el
mismo puesto como a las 6:30 vino a mi mente el Comentario de Marcelo:
¡entre 6:30 y 7:15 p.m. pueden empezar a verse los venados grandes!;
no habían pasado ni 10 minutos cuando a mi izquierda por detrás
de mi sobre la brecha escuche 3 grandes bufidos tronaron ramas y un
ultimo bufido mas descansado. Había perdido mi oportunidad de
tirar un gran venado. Pero a los 5 o 10 minutos salieron los marranos
y de puro coraje tumbe otro ya no tan grande como el primero (Por cierto
este no estaba incluido en el paquete y lo pagué). Al segundo
día en el puesto llamada Mariana por la mañana tumbe un
venado y por la tarde tumbe la venada. Fue increíble, fue y será
una experiencia inolvidable.
Se había
programado el miércoles de llegada y 3 de días de cacería,
el primer día fue augurio de la excelente cacería que
tendríamos en el rancho las Lajas en zapata, TX. Tan solo el
primer día por la mañana cayeron 2 marranos alzados el
de Luís Fernando, el Mío y un jabalí de Daniel
Suricata! Y por la tarde un hermoso Ejemplar de Venado cola de 9 puntas
abatido por Javier Ayala con el cual se gano el mote del Don Javier,
su primer cola blanca, Así fueron cayendo todos los días,
un corsicam de chava, el trofeaso el gamo de Marcelo hasta contar con
19 animales abatidos en 3 días de cacería. Aunque no lo
crean. ¡FELICIDADES A TODOS!
Sin olvidar
tampoco el último día que nos mostró Roberto que
contaba con una excelente puntería, no es fácil romper
2 globos con una bala. Quieren saber de que se trata visiten Las Lajas
en Zapata TX.
Gracias
a cada uno de mis amigos y compañeros de cacería, por
sus consejos y palabras. Gerry, Julio "Temerario" (Pato Feo),
Marcelo, Chava, Daniel, Luís Fernando, Javier, Roberto. Y en
especial a nuestro anfitrion Roberto Vela, que con la clase de atenciones,
hace que a uno le den ganas de regresar el próximo año.
Por ciento nosotros ya apartamos nuestra fecha.