Al ir redactando
las reseñas de los eventos organizados por "Falcon Fest"
he ido recordando muchas cacerías realizadas con aves de presa.
Pero hubo un lance que no quisiera dejar en el tintero.
Se trata
de un vuelo que presencié en compañía de mi hermano
Alberto, en una cacería de faisanes con el legendario halconero
Gerald Richards y Farrah, su halcón de las praderas, antes de
que este binomio que se convirtiera en una "leyenda" por haber
sido el campeón, dos veces consecutivas del Pigeon Derby en 1979
y 1980.
Una tarde,
en diciembre de 1979, Gerald decidió llevar a Farrah a volar
hasta Elberta, Utah.
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Hoy
iremos más lejos de lo acostumbrado, al mejor cazadero
que conozco para faisanes cerca de Provo. Dijo Gerald, mientras
manejaba a "La Bamba" una vieja camioneta TOYOTA que
le sonaba todo, menos el radio y el claxon, como presagio de que
habríamos de ver algo fuera de lo común, aún
para un halconero tan experimentado como Gerald.
La
cantidad de faisanes que habitan los campos agrícolas de
aquel lugar, raya en lo increíble.
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Nos llevó
cortos minutos descubrir una parvada de faisanes en un alfalfar, éstos
estaban en una parte donde la alfalfa estaba recién podada.
Gerald
le quitó a Farrah; lonja, tornillo y caperuza, levantó
el puño izquierdo y el halcón salió volando rumbo
a donde se encontraban los faisanes, los que estaban ajenos, hasta ese
momento, al halcón que volaba directamente hacia ellos, con cada
aletazo, Farrah fue ganado más y más altura, para que
cuando llegara el momento de atacar, lo hiciera con suficiente fuerza
y velocidad.
Con una mueca, Gerald expresó que las cosas no iban a salir como
él había planeado.
Ya los
vio. Exclamó el halconero con voz apagada por la desilusión.
Refiriéndose a que Farrah había descubierto a los faisanes,
antes de que estos se ocultaran de la vista de su halcón, Pues
él esperaba que con el halcón en vuelo, los faisanes se
escondieran, dando así oportunidad de reubicarlos con la ayuda
de Buck-Shot, su spaniel bretón y levantarlos a perro puesto.
Cuando
llegó el momento de la verdad, Farrah comenzó su ataque
en picado y los faisanes en vez de volar, decidieron correr. Volando
al ras del suelo, Farrah golpeó al gallo de parvada en la primera
pasada. Mientras el gringo decía: -Ring neck rats
(-Ratas
de collar
) refiriéndose a los faisanes de manera peyorativa.
Entonces mientras Farrah remontaba para ganar altura y volver a la carga,
los faisanes siguieron corriendo hasta alcanzar refugio en una parte
donde la alfalfa no había sido podada todavía.
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El
de las praderas se mantuvo esperando en la herida, volando en
círculos muy cerrados, pero en cada torno se ponía
más alto.
¡Ahora!
Dijo Gegarld. Y salimos corriendo después de soltar a Buck-Shot.
Este comenzó a trabajar, como si adivinara dónde
quería su amo que buscara a los pájaros.Tan pronto
entramos al campo de alfalfa, el spaniel se puso en muestra y
se quedó firme hasta que llegamos a donde estaba puesto.
Entonces
Gerald me indicó que caminara enfrente de la nariz del
perro, lo que provocó que un una gallina de faisán
se levantara en un vuelo casi vertical al principio, para luego
continuar rumbo a una parcela contigua que estaba sin cultivar.
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Buck-Shot
corrió tras el faisán, mientras que Gerald emocionado
gritaba: -Death pheasant, death pheasant! (-¡Faisán muerto,
faisán muerto!) Eso porque éste gringo nunca aprendió
a hablar castellano en la "Sorbona" de Alvarado, Veracruz.
Sino hubiera gritado: -¡Al faisán ya se lo cargó
la chin
huesuda!
Farrah
cayó en picada, para acuchillarlo de un trancazo que le hizo
morder el polvo.
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Debido
a que el bretón iba corriendo muy cerca, tras el faisán,
llegó antes que el halcón, lo cobró y comenzó
a correr con el faisán en el hocico hacia nosotros.
Entonces
Farrah, sin ninguna consideración para su compañero
de cacería, con un golpe en el mero hocico, se lo arrebató
de una pasada. El perro se echó al instante y se mantuvo
inmóvil, pero sin volver a tocar la presa del halcón,
entonces Farrah aterrizó sobre su faisán, lo trabó
por el cuello y empezó a desplumarlo. ¡Qué
cuadro! ¡Digno del pincel del mejor pintor!
Nos
acercamos y Gerald levantó del suelo a Farrah, con todo
y faisán, le hizo la cortesía y la encaperuzó,
con intención de volverla a volar una vez más.
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Al
cruzar el campo de alfalfa, cuando caminábamos de regreso
a "La Bamba", Buck-Shot salió disparado, tras
un bellísimo faisán macho inválido y después
de una divertida persecución, lo alcanzó y se lo
llevó a Gerald. Cuando el perro le entregó el faisán
a su amo, éste ya estaba muerto.
Viendo
los acontecimientos en retrospectiva, dedujimos que se trataba
del mismo faisán que Farrah había atacado al comienzo
del lance y del golpe le fracturó un ala.
¿Dos
faisanes en un mismo lance? ¡Parece increíble!
No todos los halconeros mexicanos tuvieron el privilegió
de ser amigo de Gerald Richards. el creador de los Sky Trails,
pero sí tienen la suerte de disfrutar de su legado, de
los torneos de altanería.
Falcon
Fest acaba de llevar a cabo uno con mucho éxito, "La
Copa Alto Vuelo, Querétaro 2007" y es en estos eventos,
donde se están forjando los halcones leyendas y los halconeros
legendarios de la cetrería mexicana.
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