Rapaces caerán en picada en el cielo de México.

Los antiguos mexicanos, apreciaron la sensación de poderío que produce el vuelo en picado de una rapaz cayendo desde las alturas, como lo manifiesta el nombre del último emperador azteca; Cuauhtémoc, cuyo nombre significa "águila que cae", nació el año 1495, fue hijo de Auitzotl y sobrino de Moctezuma II, quien irritado ante la sumisión de su tío frente a los españoles, fomentó el descontento popular contra los europeos. Lo que le costó una "tostadita de patas" y no precisamente del puesto de la fritanguera de la esquina.

Con la conquista, los españoles trajeron a América tradiciones de Europa, donde la aristocracia practicaba cetrería* la que, al igual que cualquier otro método de cacería, en ese entonces estaba reservada para la "realeza". (*Arte y deporte de cazar con aves de presa.)

Aquel factor de exclusividad fue precisamente lo que designó a esta actividad como "cetrería", pues en la edad media y principio del renacimiento sólo era practicada por la "nobleza", en Europa. Durante ese periodo un ave de presa posada sobre el puño de un "noble", era considerada "cetro", Así como quedó documentado en los diversos tratados de cetrería, siendo el de mayor relevancia; De arte venandi cum avibus del Emperador Federico II Hohenstaufen, quien nació en Jesi, el 26 de diciembre de 1194 y murió en el Castillo Fiorentino el 13 de diciembre de 1250. Fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Sicilia, de Chipre y de Jerusalén. Su obra literaria fue financiada por el Papa Inocencio III, por lo que desde aquel entonces el manuscrito original de este libro forma parte de los tesoros del Vaticano.

Otras obras no menos importantes son; los tratados españoles de cetrería del Príncipe Don Juan Manuel y del Canciller Pero López de Ayala, escritos en 1325 y 1386 respectivamente. Otro texto importante es el Libro de cetrería de caça de açor, de Fadrique Zúñiga y Sotomayor. A pesar que esta última obra fue escrita en 1565, no fue publicada sino hasta 1953, un año antes que Félix Rodríguez de la Fuente publicara la primera edición de su monumental libro, "El Arte de Cetrería", en 1954. Obra que le mereció el título de "Padre de la Cetrería Moderna" en España y en todos los países de habla hispana. Pues fue precisamente la transmisión de sus conocimientos y experiencias, a través de las letras, como se rescató a la cetrería del oscurantismo en donde se encontraba olvidada desde la aparición de la pólvora, que revolucionó los métodos de cacería durante el renacimiento e influyó para que la cetrería perdiera popularidad.

Hace más de 25 años que Félix murió en un accidente aéreo en Alaska. Otro entrañable halconero que dejó de existir en 1994 fue Gerald Richards, creador de los Sky Trails, sin embrago, los frutos de las obras de estos dos "gigantes" de la cetrería moderna, se verán manifestados en un torneo de altanería el 10 y 11 de febrero de 2007.

En el ámbito de la cetrería mexicana, ya se respira un aire de pasión y camaradería, más que de rivalidad. Los pájaros están muy mansos y excelentemente entrenados. Igualmente sus entrenadores son prodigiosos halconeros y artistas, que durante meses de arduo trabajo en el campo y disciplina, a lo largo de la temporada de cetrería que está por concluir, los han acostumbrado a trabar o acuchillar a la mayoría de las presas a los que son volados. Por su lado, las palomas están fortísimas, adecuadamente alimentadas y bien ejercitadas. Además de ser extraordinarias atletas, saben qué fintas y en qué momento hacerlas, para evitar que los halcones las capturen, pues están consientes que en ello les va la vida. Los organizadores del evento han desempeñado una labor impecable. Sobre los conocimientos de los jueces en lo referente a halcones… Lo que ellos no sepan de halcones, ni los halcones los saben.

En fin, todo pronostica que en el próximo fin de semana, habrá "lluvia de halcones" en Querétaro.

Salud, paz y buenos lances para todos los halconeros participantes y público asistente a la "Copa Alto Vuelo", Querétaro 2007.

Torneo de Altanería.
9, 10 y 11 de Febrero de 2007.

Eduardo Rivera.

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