Cazador. Cazar, posiblemente es una de las palabras
menos comprendidas por el ser humano.

EL CAZADOR... una raza extinta.

Cazar posiblemente es una de las palabras menos comprendidas por el ser humano; a pesar de su aparente sencillez esta palabra tiene un amplio significado que sin comprenderlo nos puede llevar a una situación en la que quedamos atrapados en una maraña de confusiones y contradicciones.

Esta palabra la componen un buen numero de factores que mezclados dan forma a su esencia misma.

La enfocaremos primordialmente como mas comúnmente se le emplea y resulta ser que hoy en día se le adjudica comúnmente “cazar” al acto de llegar a un rancho muy  probablemente con todas las comodidades en nuestra estancia, como camas, agua caliente, bebidas, cocinero, guía, desolladores ,vehículos, sky, mesas de billar, etc, etc y sacrificar  venados desde un espiadero previamente fabricado he instalado con todas las comodidades que mas se le puedan aplicar (ventanas, asientos giratorios, con mampostees, etc.) instalado frente a un comedero a la distancia preferida por el supuesto “cazador” para que aparezca su inocente presa donde a determinadas horas del día aparecen los venados inducidos a comer ya acostumbrados a un horario generalmente en un claro estupendo o una excelente brecha intencionalmente hecha amplia, plana  casi como espejo y de una visión sumamente amplia.

Para el sacrificio de su venado, mas artificialmente desarrollado de encornadura ya que actualmente también se cumple con el capricho de aumentar con sustancias químicas el desarrollo de la encornadura del venado a cazar y así interferir con la misma naturaleza del animal para obtener un poco mas de dólares por su sacrificio. (Actualmente esta de moda en el país emplear los cobros en dólares para imitar a los norteamericanos)

Nos instalamos en el espiadero o en la brecha en una cómoda silla como si fuéramos a ver una película en el cine y esperamos que nuestra inocente victima aparezca y asesinarla.

Algunos llegamos incluso a mas, conectando el sport light en la noche mas oscura que nos plazca y “peinamos” los mas estupendos claros o sembradíos de sorgales o maizales, cártamos, frijoles, avenas, etc., etc., ya que nuestra inocente victima ni siquiera se percata de que sus ojos le brillaran bajo la oscura noche al quedarse quieta para pasar inadvertida y ver curiosamente el has de luz, con lo cual el “súper cazador francotirador” mas soberbio que pueda existir le coloca un proyectil en la cabeza con alguno de los tan famosos calibres mas precisos que existen en la actualidad de trayectoria mas plana, poco retroceso y proyectil muy finito, extremadamente excelentes para este tipo de matanzas.

También instalamos estructuras o casetas a 20, 30 o 40mts de distancia de un comedero o bebedero en el cual ya están previamente inducidos a beber o comer los animales y les disparamos con un arco bien escondidos y protegidos de ser vistos al movernos para prepararnos mas cómodamente a asesinarlos; pues si no estamos a cubierto de una caseta  llevamos puestos nuestros espléndidos trajes con los mas innovadores camuflajes existentes y prácticamente somos invisibles en el entorno para todavía tener mas oportunidad de cometer eficazmente nuestro asesinato.

Inclusive aun estando dentro de una abrigada y cómoda caseta o estructura forrada y a cubierto del exterior llevamos puestos nuestros espléndidos trajes pues creemos que somos más profesionales con ellos.

Si empleamos un rifle nos adjudicamos el titulo de “francotirador” o ahora ya mas común “sniper” al lograr asesinar a nuestra inocente victima a distancias considerables con los súper modernos y lujosos rifles actuales y pensamos que mientras mas finos, caros o potentes y precisos sean nuestras armas, mas profesionales somos. Igualmente nos pasa con un arco.

Ahora bien:

El cazar y ser cazador o formarse como cazador genuino implica una cuestión totalmente diferente a lo anterior; no tiene absolutamente nada que ver con  aquello y no debe compararse.

El cazar es descifrar, desenmarañar o llegar a entender los hábitos formados, la conducta y las costumbres del animal que nos interesa hasta poder tenerlo delante de nuestras miras, ya sea de un rifle o de un arco.

El matarle es el producto final de todo lo anterior y no tiene absolutamente nada que ver con cazar, lo cual es muy diferente a dispararle a una presa y batirla aunque este es generalmente el desenlace final de un acto de cazar y va ligado a este. Cazar es un arte poco o nada  comprendido en la actualidad.

La formación como un cazador genuino implica igualmente muchos factores que de igual manera es muy poco o nada comprendido, solo y únicamente si la persona logra comprender y dominar con un alto grado de eficiencia todos y cada uno de estos factores así necesarios por naturaleza, estará automáticamente apartado de las filas de los matanceros para ponerlo en la de los cazadores genuinos y esto no tiene absolutamente nada que ver con comederos, espiaderos, bebederos, brechas, sembradíos, sport lights, ropas de camuflaje, rifles y arcos finos, modernos y precisos, etc, etc, etc. ..........

Ya que como anteriormente lo indicamos, después de advertir la presencia de un macho en el terreno a cazar, generalmente indicado por las huellas encontradas y  también prediciendo si es trofeo o no por las mismas, deberá saber descifrar donde se guarece el venado, frecuentemente a que lugares acude a alimentarse, a que horas del día, por donde le gusta vagar, que puntos de su territorio le gusta frecuentar mas, generalmente como recorre sus sendas en su territorio para ir de un lugar a otro poniendo atención a la dirección de las corrientes térmicas respecto a las horas del día, en condiciones estables del tiempo ya que el viento es lo que le da forma a estas sendas e indica cuales deberá usar el venado en ese momento.

Y por ultimo, descifrando lo anterior, comprendiendo en que puntos habrá mas posibilidades de topárselo con altas probabilidades de éxito teniéndolo quieto y a distancia de tiro o en su defecto poder rastrearlo hasta dar con el ya sea en su propia yacija o en el lugar en donde se encuentre alimentándose. (en el arte de cazar con un arco seria algo aceptable con algunas reservas el empleo de ropa camuflajeada por la naturaleza misma de esta caza)

Encontrándolo, y si su cornamenta llegase a ser excepcional dentro de lo normal en la naturaleza, le aseguro que tendrá mas valor que una cornamenta artificialmente creada, debido a su misma naturaleza.

Complementando con el punto anterior, el auténtico cazador genuino aparte de poder desarrollar lo anterior también deberá:

  • Saber elegir el arma adecuada. Uun cazador nunca hiere animales sin poder cobrarlos o haciéndolos sufrir por emplear armas inadecuadas en potencia mortífera para producir una muerte instantánea y llegar con suficiente potencia hasta donde se encuentra la presa, pues de nada sirve acertar con mucha precisión si se hará sufrir el animal por falta de potencia mortífera y esto no tiene nada que ver con marcas o finura, un arma común y corriente puede resultar mejor que una muy fina o mejor marca empleándola adecuadamente.
  • Tener un amplio conocimiento sobre balística.
  • Comprender perfectamente como funciona todo su equipo (armas, instrumentos ópticos, brújulas ,GPS ,etc.)
  • Saber sobrevivir en el bosque o desierto.
  • Lograr adaptar su mente a tener una visión fotográfica.
  • Saber identificar sonidos reveladores (no los papánes)
  • Saber pasar inadvertido ante toda criatura del bosque o desierto.
  • Amplios conocimientos de botánica.
  • Buen desarrollo del sentido de orientación.
  • Saber desplazarse en el bosque o desierto.
  • Conocer lo más que pueda de mecánica y electricidad.
  • Saber cocinar.
  • Saber anatomía.
  • Saber primeros auxilios.
  • Saber desollar adecuadamente la pieza y manipular la carne hasta llevarla a la mesa.

 

Cuando se logra dominar con alto grado de eficiencia todos y cada uno de los puntos citados con anterioridad, obteniendo también una gran habilidad para desenmarañar los hábitos formados, la conducta y las costumbres del macho que nos interesa, se puede asegurar que se es una raza de hombre hoy extinta y que podría volver a resurgir en un futuro no muy lejano.

La raza de hombres que sabe afrontar con confianza en si mismo las situaciones adversas y estos cambiantes estados de animo de los bosques, lo constituyen aquellos que salen preparados para lo peor; para ellos la experiencia es siempre ricamente remuneradora.

Con buen o mal tiempo, con sol o tempestad la caza es siempre buena.

Rodolfo Guzmán Álvarez
Cd. Madero, Tamaulipas.
4 de abril del 2009.

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