Cacería de depredadores con reclamo.

Producir un sonido tal que haga que un animal salvaje, llámese guajolote, venado, coyote, gato rabón, zorra, etc., se acerque, es algo de lo más excitante y divertido.

Pensar que un animal -cuyos sentidos son muchas veces más agudos que los de los humanos- se está acercando a uno, es algo apasionante, pero, cuando lo alcanzas a ver, es una experiencia electrizante, ya que tienes que disparar antes de que descubra el engaño.

Existen muchos tipos de reclamos para atraer a distintos tipos de animales, los cuales están destinados a reproducir sonidos que estimulan diversos instintos como pueden ser hambre (depredadores), compañía (venado, jabalí, gansos, patos), propiedad territorial (ciervos, jaguares), etc.

En este articulo hablaremos de los reclamos que se usan para atraer a los depredadores, mismos que están basados en invitar a estos animales a una comida fácil y rápida.

El atractivo principal de este tipo de reclamos es que uno nunca sabe con qué depredador se enfrentará. Lo mismo puede ser un mapache que un puma, algo que le agrega un toque muy emocionante a tu actuación.

En nuestro país, lo más común es que los primeros en llegar sean los coyotes, debido a la abundancia que hay de estos animales.

Los reclamos, llamadores o callers (en inglés) para depredadores, producen un sonido que emula al que emiten, por miedo o dolor, ciertos animales atrapados o heridos. Las presas imitadas pueden ser ratas, ardillas, liebres, conejos o crías de venados, cabras, borregos, etc. Esta diversidad de reclamos presenta una subdivisión debida a su alcance, y pueden ser cortos (ratas, ardillas), medios (conejos, liebres) y largos (crías de animales mayores), los cuales se pueden usar en una misma situación, usando los de largo alcance para atraer, los de medio alcance para dirigir y los de corto alcance cuando el animal está cerca.

También la época del año es un factor determinante para la elección del reclamo, pues en otoño e invierno son aconsejables los de liebre y conejo, en primavera los que imitan a crías recién nacidas, y en verano son muy útiles los que imitan a crías de venado, cabra o borrego.

La elección del lugar tiene tanta importancia como saber llamar. El lugar deberá ser lo bastante alto para poder observar al depredador cuando sé acerca, pero que, al mismo tiempo, nos permita cierta movilidad sin que revele nuestra presencia; por ejemplo, esconderse entre los arbustos en la falda de un cerro, o subirse a un árbol o a una escalera amarrada a una palma, son dos opciones. También el viento debe de tomarse muy en cuenta, ya que casi todos los depredadores buscan acercarse a su presa con el viento de frente, por lo tanto, el cazador deberá tener el viento en la espalda, de lo contrario es casi seguro que el depredador hará un rodeo y se aproximará por donde menos lo deseamos. Al mismo tiempo, el viento nos ayudará a llevarse el sonido más lejos. Una precaución digna de tomarse en cuenta es la de no caminar por donde se supone que se acercará nuestra presa, ya que nuestro olor puede ahuyentarla.

Hay que llamar a intervalos durante 20 o 40 minutos; a veces imitando el sonido de un niño llorando, otras produciendo un sonido largo y agudo, y otras más ligeros gemidos muy suaves. En México está prohibido el uso de medios electrónicos para la cacería, por lo que no aconsejo el uso de grabadoras con altavoces para cazar, pero sí les recomiendo comprar una o dos de esas cintas para aprender a llamar.

Espero que estos comentarios sean de utilidad para todos y me pongo a sus órdenes en el teléfono (01-821) 212-0478 o en e-mail: adamelinares@yahoo.com

Rafael Adame Welsh
Linares, Nuevo león

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