
Domingo
8 de Enero del dos mil seis. Siendo las 4:00 a.m. partimos un grupo
de cazadores y amigos; Luis Kernion Bolado, Ricardo Obele Correa, Guillermo
Páez T. , Javier Rodríguez de la Torre y David Amaro Guerrero
con rumbo al gran paraíso, ese desierto lleno de montañas
pedregosas, con escasa vegetación , pero eso sí, muy fértil
,pues tienen un alto contenido de minerales y muchas proteínas;
razón por la cual cuenta con los mejores ejemplares en la fauna
silvestre. Nuestra cacería de grupo siempre la organizamos de
acuerdo a la autorización de la FAM. Baeza Nieto. En esta ocasión
nuevamente nos recibieron con muchas atenciones como es su costumbre,
para con nosotros; agradeciendo esa muestra de afecto.
Al siguiente
día partimos rumbo al rancho no sin antes disfrutar un gran almuerzo
y abastecernos de las pocas provisiones que nos hacían falta,
nos dirigimos hacia el rancho aproximadamente 90 km entre carretera
y terraceria, en el camino Javier Rodríguez nos señalo
un hermoso coyote pues todos disfrutábamos del hermoso paisaje
ese desierto y esas montañas preciosas siendo un manjar para
nuestras pupilas. Cuando llegamos al rancho nos sentíamos felices
de poder estar en una cacería más en este lugar ya que
en forma personal contaba con 28 años de tener el privilegio
de conocerlo, en cuanto llegamos al rancho inmediatamente nos instalamos,
para posteriormente apuntar los rifles ya que en el viaje podrían
desnivelarse las miras telescópicas, una vez alineadas las armas,
en grupo subimos al cerro donde se encuentra la capilla del rancho en
la cual dimos las gracias al supremo creador por permitirnos participar
en una cacería más, en grupo depositamos una foto y una
veladora en recuerdo de nuestro gran amigo y compañero de estas
cacerías Jaime Salvador Kernion Bolado ( DESCASE EN PAZ ) no
sin antes decirle que como en nuestros mejores tiempos seria nuestro
compañero de cacería desde el lugar en donde se encuentre.
Transcurrieron
tres días de cacería en los cuales Guillermo Páez
le toco matar un venado de seis puntas todos nos pusimos muy felices
pues comenzaba a tener éxito la cacería.
Al siguiente
día de la cacería de grupo en la cual nos separamos y
peinamos esas enormes montañas y de esa manera mover la fauna,
se escucha un disparo, en dirección en donde cazaba Luis Kernion,
inmediatamente nos comunicamos por radio notificándonos Luis
que le había disparado a un venado, pero que se levanto y se
fue, nosotros le manifestamos que su disparo se escucho pegado, por
tal razón nos reunimos el grupo de cazadores, para apoyar en
la búsqueda de rastros de huellas y sangre, me sentí muy
satisfecho de contar con tan excelentes compañeros y expertos
rastreadores, Luis me sorprende con su gran habilidad sobre seguir rastros,
lo que pronto arrojo resultado, ya que Ricardo encontró unas
insignificantes manchas de sangre, con eso basto para que Luis con su
experiencia dirigiera la búsqueda localizando el venado como
a 350 mts. de donde le había disparado, pero
¡El venado
se encontraba vivo! amogotado en una mata de guame, se le veían
los cuernos, la cabeza, también el cuello, estábamos muy
cerca de él aproximadamente a 70 mts. Luis
apunta con su rifle 270 sako, disparándole al cuello inmediatamente
se desploma el hermoso ejemplar. Rompimos el silencio manifestándole
nuestra alegría y felicitando todo el grupo a ese gran cazador
y gran amigo Don Luis Kernion Bolado; ya una vez cerca de la presa lo
revisamos y tenia dos impactos uno muy abajo del codillo y el segundo
en el cuello, tenia 8 puntas las cuales estaban rotas ya que este animal
en su loca carrera después del primer disparo nos dimos cuenta
que se desbarranco.
Es muy
difícil cazar estos venados, pero mas difícil es cargarlos
para trasladarlos hasta el rancho, muy felices tomamos fotos y película
, desde luego la celebración no se hizo esperar con ese rico
tequila cazadores que nos identifica a todos los cazadores y una comida
de mariscos junto con el dueño del rancho nuestro amigo Javier
Baeza Nieto.
Al día
siguiente jueves salimos a cazar, se fueron en equipo Ricardo, Javier
Rodríguez y un vaquero, siguieron unos venados pero no lograron
hacer tiro; como yo tome otro rumbo no me toco suerte, sin embargo tuve
el privilegio de escuchar aullidos de coyotes los cuales en forma de
diversión, saque mi llamador que simula a una liebre herida,
mi gran sorpresa fue verme rodeado de coyotes en el lugar donde estaba
amogotado. Eran aproximadamente 10 de los cuales retrate 3, uno muy
atrevido llego a 5mts.de mi, disparándole con mi cámara
fotográfica tomando una muy buena fotografía.
Estando
muy lejos del rancho me dispuse a regresar muy satisfecho pues a mis
56 años de edad nunca había tenido ese privilegio y sentí
que ese día yo tenía cumplido uno de mis objetivos. Cuando
llegue al rancho la agradable sorpresa fue encontrarme con mi hermano
el Dr. Jesús Baeza nos abrazamos y nos manifestamos la alegría
de encontrarnos una vez más, preguntándome si estaba disfrutado,
le conteste que disfrutar era poco que me encontraba excelentemente
bien disfrutando del rancho, y que no me había tocado aún
la suerte de ver un ejemplar por eso no había disparado, pero
¡te aseguro Jesús que voy a matar un venado muy grande!,
disfrutamos de una buena cena y una buena charla de anécdotas
, despidiéndose más tarde Jesús de nosotros, ya
que tiene un buen puesto más que importante, de mucha responsabilidad
por esta razón nos acompaño únicamente 3 hrs. Nos
dispusimos a descansar ya que al siguiente día teníamos
el compromiso el Ing. Ricardo Obele y un servidor de cazar a caballo
en el rancho de mi compadre Roberto Chapa que correspondiera a los terrenos
de la FAM. Baeza. Rafa ya nos esperaba, era viernes, nuestra cacería
terminaba el sábado y ni Ricardo, Javier y ni yo habíamos
cobrado nuestra pieza, comenzábamos a desesperarnos y más
cuando de muy buena forma Guillermo Páez nos repetía continuamente
que el equipo de Luis y el nos ganaba por dos a cero, a lo que siempre
yo decía: ¡mira Memo voy a matar un venado grande!, salimos
del rancho de mi compadre a caballo, dirigiéndonos a las montañas
más altas pues Rafa, el guía, me dijo Don Davicito: "Los
venados grandes se encuentran en la parte más alta de la sierra",
Ricardo y yo cruzamos las miradas.

Deseábamos
ya estar en la parte más alta de la sierra y poder ver esos hermosos
ejemplares, pero teníamos que cabalgar durante 4 hrs. Por lugares
muy accidentados y con muchos voladeros, sin embargo ya cabalgábamos
para ese rumbo, le dije a Ricardo: "Quiero que cuando encontremos
un venado no te presiones pues tu le vas a tirar ,yo únicamente
voy a decirte a que distancia esta y cuando tendrás que corregir
sobre el tiro que dispararas", continuamos avanzando en silencio,
únicamente se escuchaba el ruido de los caballos, ya estábamos
en el terreno de los buras, pasamos por el lugar en donde mate mi bura
de 9 puntas el año pasado ( hermoso recuerdo) apenas 700mtrs.
Más adelante el guía nos señala como 280mts.que
un bura sale corriendo de una raya, únicamente para ocultarse
detrás de unas lomas, inmediatamente nos bajamos de los caballos,
yo muy acalambrado y adolorido, pero corrimos hacia unas ramas para
ocultarnos.

Al venado
ya no lo veíamos le dije a Ricardo: "Acomódate en
esa piedra" y Ricardo en lugar de mano postrarse se sentó
en la piedra, le dije: "Vamos a esperar al venado debe salir detrás
de las lomas que están pegadas a la sierra alta", Rafa corrió
hasta detrás de las lomas para arrearnos el venado sinceramente
mis respetos yo siempre describo estos guías como unos auténticos
apaches, nuestro asombro fue cuando salio el venado corriendo a 485mtrs.
de nosotros, Ricardo le apuntaba a pulso sentado sobre la piedra , gritándole:
"Tienes que apuntarle 10 pulgadas arriba de la punta de los cuernos
y un cuerpo adelante", pues el venado corría , pero no acertó
el primer disparo, el venado sintió el tiro muy cerca pues disminuyo
su carrera, para caminar ,nuevamente le dije a Ricardo: "Dispárale
10 pulg. arriba de la punta de los cuernos", yo vivía ese
hermoso momento ya que lo observaba. a través del telescopio
de mi muy querido 270 viviendo intensamente, pero también hablándole
y respetando al tirador, para que no tuviera la presión de que
alguien podría disparar antes o después de él ,
su segundo disparo tuvo éxito no lo puedo describir, pero lo
que si les puedo asegurar es que en mi vida de cazador ,nunca vi a nadie
tumbar un venado a 500mts. de distancia y a pulso; Cuando vi desplomarse
al venado corrí a felicitar a Ricardo y a manifestarle el gran
tiro que hizo, sin embargo Ricardo me decía: "Que su venado
era pequeño" discutiéndole que lo estaba engañando
la distancia, una vez que estuvimos en donde cayo, nuestro asombro fue
encontrarnos con un precioso venado corpulento y enorme que contaba
con una cornamenta de 9 largas puntas. Eran las 13:50hrs. nos faltaba
mucho por recorrer de esas hermosas y accidentadas montañas,
Ricardo emocionado me decía: "Vamos por tu venado David",
a pesar de que yo siempre le decía a Memo Páez ¡Voy
a matar uno muy grande!, en ese momento me sentía muy cansado,
les recuerdo llevaba 4 días de cacería, y el de hoy a
caballo, ya eran 5 días, continuamos 2 hrs. más a caballo,
en donde nos encontramos 3 manadas de jabalís, pero lo que buscaba
era un buen venado que no encontramos, empezamos a regresar pues estábamos
demasiado lejos, la noche nos sorprendería, Ricardo se apenaba
porque yo no había tenido suerte y el guía también
apenado me decía: "Don Davicito no se preocupe pues mañana
lo voy a llevar por el otro lado de la sierra y nos vamos a encontrar
el bura chingonzote que yo he visto ,el jodido tiene unos cuernotes
enormes", yo no perdía la fe y le contestaba:
"No
te preocupes ahorita voy a matar un venado muy grande". De regreso
pasamos por el venado que mato Ricardo el problema fue subirlo al caballo,
eran las 6 de la tarde y el rancho estaba a 4hrs. de camino se nos terminaría
la luz pero Rafa nos guiaría a oscuras y el iría a pie
jalando el caballo que cargaba el venado de Ricardo, tomamos una ruta
muy pegada a la sierra que era muy alta, ya eran las 18:15hrs. de pronto,
en el cañón en el cual cabalgábamos por la parte
superior, se alcanzo a ver unos enormes cuernos corriendo entre la escasa
vegetación sin ver el cuerpo del venado, con toda seguridad lo
despertamos pues lo encontramos como a 90mtrs. de nosotros, es asombroso
como se escurren perdiéndose entre esa árida vegetación,
en ese momento Ricardo me señala hacía donde corrían
los cuernos, ya para ese momento había desmontado, corrí
buscando un lugar en donde pudiera verle el cuerpo, para poder hacerle
tiro, me sentía al 1000% no tenia calambres, no sentía
el cansancio, pero les recuerdo, que únicamente veíamos
correr los enormes cuernos perdiéndose entre la vegetación,
cuando va cuesta arriba apunté sobre la nuca de esos enormes
cuernos que yo veía más por su velocidad, cuando estoy
jalando del gatillo me doy cuenta de que la cruz de mi lente esta exactamente
en las nalgas del venado, que iba cuesta arriba para desplomarse abatido
por mi disparo. Ricardo desde arriba del caballo tenia mejor visibilidad,
en eso grita: ¡Le pegaste David, ya cayó! , camine unos
pasos para mi sorpresa fue ver el venado parado con las patas abiertas
y el cuerpo encogido; nuevamente le hice otro disparo procurando fuera
mortal, cayo, corrimos hacia donde estaba, era un hermoso venado de
12 puntas y con arete nuestro esfuerzo era recompensado por nuestro
Diosito creador de nosotros y todo el universo ,dándole las gracias
tomamos fotografías y esperamos que muriera ya que todavía
le dispare 3 tiros más de cal.22" para rematarlo pues ya
que son animales muy fuertes.

Ahora lo
mejor estaba por venir ya que teníamos que subirlo al caballo
que montaba Ricardo y regresar al rancho únicamente con un caballo,
al que con gran gesto de amigo Ricardo no me permitió que yo
caminara, tal vez, noto mi cansancio y él camino con el guía
durante 3 hrs. y media que faltaban para llegar al rancho, nuestro mayor
problema fue la oscuridad, por fortuna teníamos un gran guía,
que sin una linterna nos guió exactamente al rancho.
Al escucharnos
llegar, Javier, Luis y Memo salieron de la casa viendo los caballos
que cargaban enormes venados en sus rostros y en su voz manifestaban
la alegría por ver a sus compañeros que habían
realizado muy bonita cacería y felicitándonos por tan
excelentes trofeos, en eso Memo bromea nuevamente y me dice: "Compadre
ya empataron el marcador" y yo le contesto: "Fue pura suerte
compadre", alguien dice que ganábamos por diferencia de
goles o sea por puntas en las cornamentas, pero eso era lo de menos
,nos recibieron con una suculenta cena y celebramos con el exquisito
tequila exclusivo de mi amigo el Ing. Hugo Muñoz de Alba.
Después
de un buen baño dormimos toda la noche para al siguiente día
arreglar las piezas y colocarles su respectivo permiso para trasladarlos
a nuestro destino. Tomar fotografías, empacar nuestro equipaje
y saldríamos de regreso a casa a las 4am.del día domingo.
Las despedidas
es lo mas triste, dejar atrás el rancho, a nuestros magníficos
amigos, toda la Familia Baeza ,agradeciendo todas sus finas atenciones
les pedimos que se cuidaran mucho nuestro retorno fue de 22hrs. Para
llegar a nuestros hogares muy casados pero muy felices, espero poder
realizar muchas cacerías con tan excelentes amigos como los de
este grupo y mi mayor agradecimiento, reconocimiento y respeto a mis
compañeros de esta aventura.
Atte.
Su amigo.
David Amaro Guerrero