Es
posible que no exista una definición del cazador, que
en cada caso logre satisfacer a todas las opiniones. En lo particular
he recorrido un largo tiempo y vivido muchas experiencias para
poder encontrar una forma que a mí realmente me satisfaga.
He escuchado a personas de todo tipo; niños, jóvenes,
mayores, de extracción humilde, ricos, intelectuales,
iletrados, escritores, burócratas, tecnócratas,
tontos, sabios, cazadores, ecologistas, furtivos. De todo, pero
definitivamente ninguno nos califica de igual manera.
Para
algunos no somos más que simples desalmados buscando
saciar nuestra sed de sangre legalmente. Otros piensan que somos
locos a los que nos gusta la mala vida y las incomodidades.
Para la mayor parte de las personas, simplemente no comprenden
como es que tomamos la vida de tan hermosas criaturas.
Recuerdo
una frase que dice "El indio no quiere al blanco, el blanco
no quiere al Indio". "Porque no se conocen".
Quizá
esta sea la situación entre la sociedad en general y
los cazadores.
En
primer termino quiero deslindar la personalidad de un verdadero
cazador respecto a lo que es un furtivo (poacher). El furtivo
es un individuo que dispara a lo que se mueve y no le importa
si es o no temporada de caza, no diferencia genero u especie,
hembras o machos. No tiene ningún respeto por la vida
animal y no observa ética o ley alguna.
Considero
al autentico cazador como una persona que observa una ética
cinegética estricta y definida, respeta los términos
y condiciones de las leyes establecidas y vigentes (tanto en
fondo como en forma y tiempo), en otras palabras busca preservar
la cantidad y calidad de las especies animales y principalmente
cinegéticas. Todo lo anterior con el fin de cosechar
el trofeo que seguramente habremos de recordar por toda una
vida y subsecuentemente conservar para nuestros hijos y nietos
estos individuos y sus habitats.
Cazador
es quien ama por su propia naturaleza a la Naturaleza. No existe
otro individuo que sienta tal atracción. Nosotros somos
capaces de percibir ciertos momentos que para otras personas
sencillamente no existen. Nos concebimos como parte de la Madre
Naturaleza. Experimentamos de la misma forma en que un bebe
se siente confortable dentro del seno materno.
Definitivamente
somos personas con caracteres diferentes.
Muchos
de nosotros percibimos este momento de realización en
pleno cerro, en la soledad del desierto o en la alta montaña,
no hay nada mejor para nosotros que sentir el aire fresco golpeando
el rostro y una buena siesta en la brecha es el máximo
disfrute.
Disimulamos
el frió, disculpamos a la lluvia, retamos al calor, "no
nos hace el sol". Somos parte de un todo en el que no queremos
que funcionen los celulares y las computadoras no tienen una
verdadera razón de ser. Generamos adrenalina con el solo
hecho de internarnos al monte mas cerrado. Sabemos que dependemos
de nuestros propios recursos. En otras palabras nos place desconectarnos
de este mundo exterior y complicado con el único y exclusivo
fin de integrarnos a nuestro origen, a nuestras raíces.
En
otras palabras buscamos un reencuentro con esta maravilla a
la que nos gusta llamar "Madre Naturaleza". Es entonces
que ahí buscamos sin descanso cosechar el trofeo que
seguramente habremos de recordar por toda una vida.
Nos
aventuramos lo más lejos posible y ni por un segundo
olvidamos a que hemos venido, sabemos cual es la fuerza que
nos ha llevado hasta allá. Cada minuto de cacería
tiene su dosis de excitación y no se descansa ni disminuye
nuestro animo hasta no dar por concluida la expedición.
Ahí,
en este ámbito de la vida aprendemos a ganar y a perder
a toda ley, caemos en la cuenta de que reímos mucho mas
y hasta los chistes mas sencillos nos causan gran algarabía.
Es decir nos volvemos "Simples", tan simples y felices
como bebes, gozando de esta nuestra sencilla naturaleza Humana,
disfrutando comfortablemente en el ceno de nuestra "Madre
Naturaleza".
Aprendemos
a convivir y apreciar mucho más a las personas más
humildes y los llegamos a tratar como grandes amigos de toda
una vida.
En
otras ocasiones percibimos el sabor de la aventura o lo desconocido
y nunca llega a faltar el que nos topemos con otro valentón
igual o peor que nosotros. Del cual casi siempre acabamos siendo
excelentes amigos.
Hace
muchos años escuche a un "Compañero"
decir que el cazador debe de ser desalmado y estoy completamente
en desacuerdo. No existe absolutamente ningún problema
en sentir compasión por la muerte de un gran trofeo.
Es por eso que debemos tratar de darle a nuestra pieza una muerte
lo más digna posible. Practicar largas sesiones con el
único objetivo de cobrar la presa eficientemente y saldar
la cacería con un solo cartucho.
El
cazador es un individuo capaz de dejar demasiadas cosas importantes
tan solo por pasar un buen momento dentro de la naturaleza,
se alimenta de adrenalina pura, es un buen conocedor de las
costumbres de las personas, un guía sin titulo, es enfermero,
cocinero, armero, chofer, doctor, psiquiatra, vaquero, mecánico,
pero sobre todo es un valiente aventurero dispuesto a arriesgar
todo su mundo por un trofeo.
Somos
cazadores porque lo traemos profundamente arraigado en la sangre,
inscrito en nuestro código genético, pues por
naturaleza así nacimos.
Nadie culpa a un águila o a un jaguar por cazar a su
presa. Sabemos que ellos lo hacen por hambre e instinto, a nosotros
nos ha quedado más ese bien olvidado instinto.
Es
por eso es que en una camada de 10 perros solo uno correrá
sin descanso tras de una presa, dejara atrás prácticamente
todo, no importara el dolor en su patas, o los arañazos
de los arbustos. Quizás solo El, tiene este mismo instinto,
que la sociedad se ha preocupado por domesticarle. Así
sucede con nosotros, también hemos sido domesticados
por una sociedad que frecuentemente olvida de donde procedemos.
Aun
así el autentico cazador tiene la capacidad de discernir
y conservar esta maravilla de medio ambiente, deberá
respetar los limites de posesión, las vedas y a las hembras
en general, respetara también los ecosistemas que rodean
a nuestras presas. Definitivamente será el más
interesado en la educación de la sociedad y la eterna
conservación del hábitat y la fauna.
El
cazador es quien le da un valor cinegético y económico
a esta actividad, es quien desembolsa mayor cantidad de recursos
para cualesquier plan de conservación, es quien esta
más interesado en que se cuiden y protejan a todas las
especies de plantas y animales. Simplemente porque ahí
es donde nosotros nos sentimos mas confortables.
Finalmente
y quizás por propia conveniencia, me gusta más
la opinión de que el buen cazador, el verdadero cazador,
el autentico, es y será siempre el mas entusiasta de
los conservacionistas, sin duda el mayor, mas dedicado y más
interesado de todos los llamados "Amantes de la Naturaleza".
Ricardo
León.