Acondicionamiento de las Piezas Cobradas.

Todas las piezas cobradas, ya sean grandes o pequeñas, aves o mamíferos, se deben tratar correctamente si no se desea estropear o desperdiciar su aspecto o su carne, o si se deben preservar trofeos atractivos y duramente ganados para montaje posterior.

Las aves requieren rápidas pero sencillas medidas para asegurar que se enfríen y pongan rígidas inmediatamente después de haber sido abatidas, y lo mejor de todo es colgarlas en cordeles o ganchos en un vehículo o un carretón tal y como se acostumbraba a hacer en las grandes cacerías de ojeo y cobertura. Los escopeteros que van caminando, los perros y los cazadores individuales deben evitar colmar con aves recién muertas los bolsillos de sus chaquetas e impermeables aun los llamados "bolsillos de caza". Las aves trasportadas de esa manera se ponen pastosas y apeñuscadas y su aspecto al fin de la jornada no hablará bien del cazador. Se deben llevar morrales de caza de diseño apropiado, dotados de una red exterior que permita que las piezas se enfríen y circule el aire libremente.

En lo que respecta a los mamíferos pequeños, lo normal en Europa es dejar a las liebres colgadas durante varios días antes de eviscerarlas y descuartizarlas para cocinarlas o congelarlas. En cambio, se debe "destripar" a los conejos después de cazarlos lo antes posible, mediante un procedimiento rápido y sencillo que implica nada más que una incisión a través de la piel delgada y floja de la parte superior del vientre, que permite extraer de un único y hábil tirón el conjunto completo de estómago e intestinos. Se deja así al conejo limpio y se evita así la contaminación que producen el contenido y los fluidos gástricos si se derraman por la cavidad corporal.
Los venados y otras piezas mayores presentan proporcionalmente mayores problemas para el cazador. Se debe eviscerar a todos los venados, carneros salvajes, cabras y otros animales grandes después de cobrados. Tal como cuando se destripa a un conejo, ésta operación consiste en la extracción del estómago y todo el sistema intestinal inferior, la vejiga y los órganos genitales, a fin de mantener la carne limpia y libre de contaminación.

Una vez cobrado un venado u otro mamífero grande, se le debe curtir prontamente, puesto que de lo contrario el cuerpo se puede estropear. La vieja práctica de cortar las arterias principales de la garganta y desangrar al animal, es ahora rara vez necesaria, gracias a las copiosas hemorragias que producen habitualmente los rifles de alta velocidad que disparan proyectiles de expansión de punta blanda. El primer movimiento debe ser girar al animal caído sobre su lomo, sacudirle ligeramente para hacer que la panza y los intestinos se acomoden dentro de la cavidad abdominal y a lo largo de la línea del lomo. La maniobra se facilita si el animal se coloca entre 2 troncos o piedras a modo de cuñas o se convence a un compañero para que lo sostenga en esa posición mientras comienza la evisceración, para impedir que el cuerpo ruede caprichosamente y las patas o la cornamenta interfieran en el trabajo.

La piel del vientre se debe perforar, cogiendo el cuchillo entre el pulgar y el índice, apenas por debajo del esternón del animal, y luego hay que efectuar un corte longitudinal para abrir la cavidad del abdomen. Se deslizan 2 dedos por la incisión, a fin de apartar sus bordes y separar la piel del estómago y los intestinos, se introduce la hoja del cuchillo en el corte, con el filo hacia arriba, guiado entre dichos dedos el corte se debe extender ahora hacia abajo desde la base de las costillas hasta el ano.

En manos expertas, se puede utilizar casi todo tipo de cuchillos, pero el cuchillo de caza ideal debe tener 2 hojas afiladas, cualquiera de las cuales se debe trabar firmemente en la posición de abierta: una hoja normal con punta y una segunda de punta roma para evisceración o la curva con filo en el gancho y con dorso sin filo. Esta última es una precaución adicional para evitar la perforación del estómago o de los intestinos, con la consiguiente fuga de contenido y el jugo gástrico dentro de la cavidad abdominal.

Cuando se eviscera un animal macho, el pene y el escroto se cortan cuidadosamente pero no se separan. El cazador debe llevar los órganos genitales para atrás hacia el ano, y un corte prolijo en este punto permite llevar hacia delante el sistema intestinal inferior y el ano a través del anillo pélvico sin derramar la orina o las heces.

Normalmente es posible cortar hacia arriba a los venado pequeños, dividiendo el esternón y ampliando el corte hasta la base del cuello. Algunos cuchillos de caza especiales tienen una hoja dentada para ese propósito, que puede resultar útil para los animales viejos o desusadamente duros, aunque por lo general una hoja con filo y pesada es suficiente. Esta incisión deja expuesto el contenido de la cavidad torácica y es posible acceder al interior para cortar la tráquea y el extremo superior del esófago debajo de la cabeza. Con esa operación se libera la totalidad de las vísceras, de modo que la tráquea, los pulmones, el corazón, el estómago, los intestinos y los genitales, se puedan extraer fácilmente como un conjunto completo. Muchos cazadores separan y guardan en bolsas impermeables el hígado los riñones y el corazón para su consumo personal.
Las condiciones climáticas adversas, la falta de tiempo o una bestia inmanejable por su tamaño, pueden hacer imposible o indeseable llevar a cabo el corte completo desde el ano hasta el cuello, de modo que se efectúa en éstos casos una evisceración más breve y sencilla: se efectúa únicamente los primeros cortes desde el esternón hasta el ano, para permitir la extracción del contenido de la cavidad abdominal desde el estómago hacia abajo. Las vísceras del tórax y el diafragma se dejan intactos. El resto de la evisceración se deberá llevar a cabo sin demoras al regresar al campamento.

En los terrenos silvestres o en las colinas abiertas, se acostumbra abrir la bolsa estomacal y dejar los intestinos expuestos. Las diversas especies de aves y mamíferos basureros, comedores de carroña tales como el cuervo, y el coyote acudirán rápidamente. En cambio, en los ranchos o en las áreas a las que el público tiene un acceso frecuente, el cazador deberá ocultar las vísceras, ya sea enterrándolas o tapándolas bien lejos de los caminos y sendas transitadas donde pudieran resultar molestas. Finalmente, una vez terminada la evisceración debe darse la vuelta nuevamente al cuerpo del animal con el vientre hacia abajo, a fin de drenar libremente toda la sangre de la cavidad torácica y abdominal.

Los venados de peso menor a 40 kgs se trasportan fácilmente , llevando el cazador siempre con él un metro de cordel de algodón con la finalidad de amarrar las patas del venado y poder así engancharlas en el hombro o cruzarlas con un palo para así entre 2 poder trasportar al venado al campamento. Las especies más grandes tales como él cola blanca texano o el uapiti, presentan mayores inconvenientes para la extracción y recuperación del cuerpo.

En los montes y bosques con buenos caminos, se puede acercar al animal un vehículo con ruedas para llevarle a rastras. Los cazadores escandinavos han desarrollado diversas clases de camillas o bases tipo trineo para arrastrar a los venados grandes sobre ellas de modo que minimice las magulladuras y la erosión del cuerpo. El las colinas abiertas, los vehículos tipo cuatrimoto no siempre pueden acceder al sitio exacto donde cayó el venado de manera que puede resultar necesario un buen burro para cargarlo o arrastrarla un poco. Esta operación se lleva normalmente a cabo pasando una cuerda alrededor de las astas del animal como punto de anclaje y alrededor del hocico del mismo, para poderlo jalar. Si el traslado es cuesta abajo por laderas empinadas, puede requerirse una segunda cuerda de cola que un ayudante deberá sostener para evitar que el animal se despeñe sin control se magulle y pulverice su cuerpo.

En las áreas remotas, puede resultar físicamente imposible extraer totalmente la carne. En éstos casos, se debe dar prioridad a la preservación de los mejores cortes y al trofeo de las astas o la cuerna. se deben quitar las patas posteriores y separar los 2 cuartos traseros, y las patas delanteras sin desollarlas. El lomo se corta por detrás de las costillas inferiores y se deben retener las astas para montarlas con el hueso frontal únicamente, se debe separar la cabeza cortando por encima de la vértebra superior.

Si el cazador desea en cambio montar su trofeo con la cabeza completa se debe "encapuchar" al animal, es decir cortar el cuello a la altura de la primera vértebra, pero reteniendo completamente la piel de toda la cabeza y cuello hasta el tercio medio del tórax.

Dr. Joel Castellanos N.
(MEDICO).

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